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Festival de Cannes: de Bella Hadid a Lindsay Lohan, las mejor y peor vestidas de la gala amfAR 2017

24 años cumple la gala amfAR, la fiesta benéfica más emblemática y con más estrellas por centímetro cuadrado de todo el Festival de Cannes. Como ya

Es la atracción de la noche por una razón: el vestido de Ralph & Russo Couture es tan indecente como espectacular.

Echémosle un vistazo desde otro ángulo. Sí, sigue siendo lo más espectacular de la fiesta.

O falta tela o sobra pierna. En todo caso, un look muy desequilibrado. Y alguien debería decirle que además de maquillarse el rostro (muy bien, por cierto, el rojo vino de labios es el compañero perfecto de ese peinado retro), puede hacer lo mismo con los muslos y las pantorrillas. De verdad, habría ganado mucho.

Muy reinona renacentista con esa pose, ese vestido de Prada y esa actitud. ¡Que la coronen ya!

El vestido nos daba una pereza infinita, pero ¿y esos pelos? ¡Grrrrr!

Hay un límite a lo dark que puedes ir a una fiesta en la que te han pedido que vistas de negro. Y esta mujer lo ha traspasado y se ha ido tanto de pueblo que casi llega a Twin Peaks. Con el pelo teñido de tonalidad ala de cuervo y con esa cola de tul que parece más de entierro que de algarabía, cualquiera diría que se acaba de levantar del ataúd que hay junto al del abuelo de los Munster. Y el diseñador que la ha vestido así (y que posa con ella en la foto) ya podía haberla frenado un poco.

Que conste que por ser Paris Hilton nos lo hemos pensado mucho. Y hemos llegado a la conclusión de que nos hace mucha gracia la inspiración Dolly Parton del vestido. Y los flecos no resultan tan molestos como otros que se han visto en alfombras rojas del festival.

Queríamos que nos gustase este Chanel. De verdad. Pero las hombreras puntiagudas no le sientan bien (ni a ella ni a nadie), las plumas en el escote parecen tener vida propia (y raruna) y ese moño de señorita Rottenmeier tan tirante (y en punta también, demasiados ángulos) parece que le estira toda la cara sin necesidad de bótox.

Lentejuelas de todos los tamaños en un original y sencillo degradé que es todo brilli brilli sin perder la compostura.

Arriesgado es un rato; impredecible, también. Es un Chanel que simula ser una performance de vestido. Y podía haber sido un sí por más del 60% del look, pero las plumas asimétricas encima del pantalón han decantado la balanza y el pulgar hacia abajo.

Es bonito, le sienta bien y tiene flow. No tenemos nada más que decir.

Flamencona, como le gusta a ella. Es de Roberto Cavalli, pero la condenamos al no.

Sentido, sensibilidad y modestia, un trío de cualidades que podría derivar en la cursilería total y que, sin embargo, alzan este look al podio de la gala.

¿Es este Jenny Packham un homenaje silencioso al vestuario que su madre, Diana Ross, lucía en los 70? En todo caso, parece que se ha escapado del camerino de Oprah el musical. Él es Jeremy Scott, con eso está dicho todo.

Impecable en dos tonalidades de rojo. Y un descanso para la vista a estas alturas de la noche.

Como tengamos que sufrir un solo look más de ‘hola, mamá, estoy enseñando las bragas’, pedimos un plus de peligrosidad mental.

En su línea de todo el festival. De hecho, habríamos jurado que lleva desde que llegó con el mismo vestido nude de pedrería. Pero no podemos negar que es un acierto.

A ver, el vestido es bonito y entendemos perfectamente ese momento 'Dios mío, que no quepo aquí'. Pero habría bastado con cambiar de look. En su lugar, hay dos buenas y poderosas razones pidiendo libertad en esa fiesta.

Hay tantas razones para que esto sea un NO con mayúsculas… ¿La principal? No queremos abusar de la flamenca del WhatsApp, que ese chiste ya lo hemos hecho.

La novia de Adrien Brody lleva en un solo look el resumen de lo que ha sido la alfombra roja de este año en Cannes: transparencias, pedrerías, bordados, hombros al aire, corsés estructurados, siluetas sirena... ¡Hay que ver cómo echamos de menos a Cate Blanchett!

Con lo espectacular que es la modelo francesa y lo raquítico que le queda este vestido. Una pena.

Otro Saint Laurent vanguardista, arriesgado, audaz, atrevido, arquitectónico y totalmente fuera de lugar.

Está monísima con este Chanel rosa, para qué negarlo.

A esta señora la invitan para que haga su numerito particular. El de hoy consiste en enseñar la faja bajo un vestido totalmente transparente con pedrería de colores. Tiene su gracia, pero es un no.

Así das un toque vanguardista a un total look black sin que se te vaya la mano con transparencias, encajes, bordados y abalorios. Con un cinturón escultórico y nada más.

¡No, no, no, no, no! Que parece que ha pasado el vestido por la trituradora de papel de la oficina.

Ha estado a punto de sobrecogernos la idea de que Lindsay Lohan pudiera estar en la parte positiva de este ranking. Pero luego se ha dado la vuelta y ha mostrado su vestido. Y, sinceramente, aunque cumpla los parámetros, tiene un punto como de bodorrio.

Sí, está en la lista de lo mejorcito de la noche. Y nos pegaremos a brazo partido con quien intente llevarnos la contraria.

Su objetivo es sorprender, epatar, dejar con la boca abierta. Se queda a medio camino, como esa tela azul que solo le tapa un lado.

Impresionante. Y el color está tan bien elegido...

Maravillosa en Schiaparelli Couture.

Su mejor accesorio es ella misma. Y el vestido de malla metálica que lo enseña casi todo de perfil nos recuerda tanto a la Jerry Hall de los 80 que nos ha entrado la nostalgia y no hemos tenido en cuenta que se le ve medio seno a cada lado. Es un sí, qué se le va a hacer.

Estas cosas pasan. Invitan a Miss Francia 2011 para amenizar con bellezas locales y aparece de esta guisa. Sobran tantas cosas que hasta habríamos preferido que se presentara tan cuasi desnuda como otras.

Menos mal que también estaba la actual Miss Francia (y Miss Universo) para demostrar que no estaba todo perdido.

Es un look francamente difícil. Pero tan valiente que le hacemos un hueco en las alturas.

Se ha vestido de bellezón italiano de película de Fellini y le sienta como anillo al dedo.

Lo cierto es que nos ha pillado magnánimos al final de la velada. Y está francamente mona con esa faldita de plumas rosas y la chaqueta de lentejuelas plateadas. Aunque no es lo mejor de la noche ni mucho menos. Por eso está aquí escondida al final de la cola.

 

24 años cumple la gala amfAR, la fiesta benéfica más emblemática y con más estrellas por centímetro cuadrado de todo el Festival de Cannes. Como ya es tradición, Carine Roitfeld se ha encargado de decidir la inspiración cromática de este evento que tiene lugar en el glamouroso Hotel du Cap Eden Roc, en Antibes. Y esa es la razón de que todos y todas vistan de blanco o de negro, porque es lo que rigurosamente les han pedido como dress code en la invitación (aunque hay alguna despistada de rosa, pero te lo perdonamos, ¿verdad, Eva?). Nadie con un mínimo de ambición por el postureo y famoseo ha querido perderse la velada, en la que se subastan obras de arte y objetos de lujo de lo más variopinto. Así que vamos a repasar lo que han hecho con sus estilismos las reinas de la noche. Porque no todas han acertado. Os mostramos lo mejor y lo peor de la noche.

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