Tiene gracia que los hermanos Taviani (Paolo y Vittorio), dos directores octogenarios deudores a estas alturas únicamente de sí mismos, con una Palma de Oro decorando
Un solo actor sobre el escenario. Habla de tecnología sin alardes tecnológicos. Apenas un iPhone en sus manos y un proyector sobre las tablas que reproduce
Hablemos en plata. Somos muchos los que pensamos que la película Sonrisas y lágrimas es una monserga almibarada, pero cuesta cargar contra un filme que ganó