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De Pepe Luis Vázquez a Roca Rey: los amores taurinos dentro de la Casa De Alba (algunos prohibidos)
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Paloma Barrientos

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De Pepe Luis Vázquez a Roca Rey: los amores taurinos dentro de la Casa De Alba (algunos prohibidos)

El romance entre Tana Rivera y Andrés Roca Rey sacude a la Casa de Alba y revive la histórica conexión taurina de la familia, marcada por grandes nombres y viejas historias de amor ligadas al mundo del toro

Foto: Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, el día de su boda. (Europa Press)
Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, el día de su boda. (Europa Press)

Tana Rivera y su romance con Andrés Roca Rey remueve los cimientos amorosos de la Casa de Alba. Una querencia taurina que recibe la joven de 26 años casi en su ADN. Y no solo por la parte paterna, sino también por la materna, como explicaré más adelante.

Eugenia Martínez de Irujo se casó con Francisco Rivera, cuyo organigrama familiar está repleto de nombres relacionados con ese mundo. Su padre Paquirri, su abuelo Ordóñez y, en la línea colateral, Dominguín en varias versiones, matadores, apoderados, ganaderos. Hace unos días, cuando la hija Tana salía de la plaza de Brihuega, donde toreaba Roca Rey, evitó confirmar lo que ya no era un rumor, sino un dato real. No quiso decir nada y tampoco negar, salvo que estaba muy feliz.

placeholder Tana Rivera acude a ver torear a Roca Rey este pasado fin de semana. (Gtres)
Tana Rivera acude a ver torear a Roca Rey este pasado fin de semana. (Gtres)

Muy sonriente explicó a los reporteros que siempre había ido a la plaza. “Todo lo taurino me corre por las venas y pienso en mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo”, y ahí paró con el listado familiar dedicado al mundo en el que Roca Rey es una figura importante en las ferias, tanto en España como en Francia y Latinoamérica. Hasta la aparición del torero peruano, las parejas que ha tenido Tana con anterioridad se movían en otro ambiente laboral relacionado con el sector servicios.

El único torero en activo era su padre y su tío Cayetano, y el entorno de los “primos” (así los han considerado tanto Eugenia como Francisco), nietos de Manolo González. Este torero formó parte del entorno más cercano de la duquesa de Alba. La aristócrata más aristócrata de España tuvo siempre esa querencia emocional que heredó la hija y ahora la nieta Tana Rivera. 

placeholder Una imagen de archivo de la duquesa de Alba junto a su hija Eugenia y Fran Rivera. (Cordon Press)
Una imagen de archivo de la duquesa de Alba junto a su hija Eugenia y Fran Rivera. (Cordon Press)

En el caso de la duquesa de Montoro, antes de que entrara en su vida Francisco de una manera oficial para casarse, tuvo su idilio con el Litri. Duró poco tiempo y esa relación tuvo más que ver con un enfado temporal con el que se convertiría tiempo después en su marido.

No hubo impedimento por parte de Cayetana Alba para que su hija entrara a formar parte de la familia Rivera Ordóñez. Entre otras cosas porque estaba muy encariñada con el novio torero de la niña. Admiraba al abuelo Ordóñez. Y quizás también porque veía reflejada su vida amorosa si su padre, Jacobo Fitz James Stuart, no se hubiera opuesto radicalmente a que mantuviera una relación a largo plazo con Pepe Luis Vázquez, una de las figuras más importantes del torero del siglo pasado.Como curiosidad, destacar que una escultura suya se encuentra frente a la plaza de la Maestranza y la de la duquesa en los jardines del coso sevillano.

placeholder Eugenia Martínez de Irujo con su madre, la duquesa de Alba, en una foto de archivo. (Gtres)
Eugenia Martínez de Irujo con su madre, la duquesa de Alba, en una foto de archivo. (Gtres)

La primera vez que la duquesa tuvo la visión fue precisamente en esa plaza. Tenía 15 años y acompañó a su padre a una tarde de toros. A partir de ese día, Pepe Luis Vázquez fue su torero preferido. No fue hasta los 17 años cuando esa admiración se convirtió en enamoramiento, como ella misma reconoció al periodista Ismael Fuentes. “Me volví loca de pasión, pero mi padre me lo impidió tajantemente. Mi vida se derrumbó ante aquel amor imposible, era demasiado joven y pensé que nunca volvería a estar así de enamorada. Mi padre nunca lo habría permitido”.

Fue su primer amor adolescente, que solo reveló a su niñera, que tapó esa historia mientras pudo. Para el duque Jacobo, Pepe Luis Vázquez era un gran torero y nada más. Impensable que pudiera convertirse en yerno ni que tonteara con Cayetana, por mucho que le admirara.

No se percató de la historia sentimental de su hija hasta la puesta de largo en el palacio de Dueñas, el 27 de abril de 1943. Qué miradas debió pillar el duque esa noche entre los enamorados que decidió cortar por lo sano. Envió a su hija a estudiar a Londres y el romance de valentía se truncó. Con los años, esa relación de amistad se mantuvo y Pepe Luis Vázquez y su familia formaron parte de la vida de la duquesa de Alba.

Tana Rivera y su romance con Andrés Roca Rey remueve los cimientos amorosos de la Casa de Alba. Una querencia taurina que recibe la joven de 26 años casi en su ADN. Y no solo por la parte paterna, sino también por la materna, como explicaré más adelante.

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