El secretario de las infantas, Carlos García Revenga, se convierte en el malo de la película
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El secretario de las infantas, Carlos García Revenga, se convierte en el malo de la película

El secretario de las infantas Elena y Cristina se ha convertido en la diana de dardos envenenados tras destaparse el escándalo Urdangarin, con imputación al duque

Foto: El secretario de las infantas, Carlos García Revenga, se convierte en el malo de la película
El secretario de las infantas, Carlos García Revenga, se convierte en el malo de la película

El secretario de las infantas Elena y Cristina se ha convertido en la diana de dardos envenenados tras destaparse el escándalo Urdangarin, con imputación al duque por malversación de fondos, fraude a la Administración, prevaricación y falsedad documental. 

La última hazaña que se ha criticado a García Revenga ha sido la de ejercer de cuidador de Froilán y Victoria en Baqueira Beret, en calidad de hombre de confianza de las hijas del rey y, por lo tanto, del propio monarca, con despacho abierto además en el palacio de la Zarzuela. Con todo, no se entiende esa labor por mucha amistad y confianza que exista con la duquesa de Lugo.  

Mientras sus hijos esquiaban, la infanta Elena prefirió permanecer en la casa familiar de La Pleta, dejando en manos de su secretario el trabajo deportivo de sus hijos. Por lo tanto, en el caso de que la actuación no fuera oportuna, la que tendría la responsabilidad sería la madre de los niños al otorgar ese trabajo y no el funcionario.

Parece que a Jaime de Marichalar no le ha gustado nada que García Revenga se convirtiera en la nany de sus niños y que aparecieran de esa guisa en las revistas del colorín, y así lo ha expresado. Hay que tener en cuenta que el exyerno real y el hombre de confianza de su ex nunca sintonizaron y los desencuentros se sucedieron una vez que el matrimonio entró en crisis. Por lo tanto, son comprensibles esas críticas privadas de Marichalar y no tanto las que provienen del entorno de Zarzuela, donde los encontronazos entre determinados trabajadores de alto nivel son habituales.

Las censuras no son de ahora, y tuvieron un punto álgido cuando hace tres años se publicó que la infanta Elena había creado una empresa, Global Cinoscéfalos, donde García Revenga figuraba como administrador. Fueron tantas las censuras públicas que, al poco tiempo de ser noticia, se cerró la sociedad. Las privadas, como siempre, provenían del entorno de palacio que se convirtieron en gargantas profundas filtrando maldades del que ahora se ha convertido en el hacedor de todos los males.

Rey Don Juan Carlos