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Las cartas de la Reina Madre a Jorge VI: "Nadie tiene que saberlo"

A Jorge VI le costaba comunicarse en público. Su tartamudez le hizo vergonzoso ante las grandes masas y, sin embargo, parece que el papel se le

Foto: Las cartas de la Reina Madre a Jorge VI: Nadie tiene que saberlo
Las cartas de la Reina Madre a Jorge VI: "Nadie tiene que saberlo"
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    A Jorge VI le costaba comunicarse en público. Su tartamudez le hizo vergonzoso ante las grandes masas y, sin embargo, parece que el papel se le daba mejor. Antes de ser rey, Jorge VI fue Alberto, duque de York. En ese momento, la que años después se convertiría en la Reina Madre, le dio calabazas. Ahora Daily Telegraph publica el adelanto de unas cartas privadas que la monarca le envió al que acabaría convirtiéndose en su marido.

    “Querido príncipe Bertir, debo escribirte una línea para decirte lo terriblemente que me siento por lo de ayer. Podemos ser amigos ¿verdad? No diré nada de nuestras conversaciones, lo prometo: nadie tiene que saberlo”. Era 1921 y el duque de York acababa de pedirle matrimonio a la futura reina después de haberse conocido unos meses atrás. Tardó más de dos años en convencerla.

    “Te quiero Bertir, tengo claro que te querré más y más”. Isabel Bowes-Lyion acabó aceptando, sin saber todavía que se convertiría en reina de Inglaterra. “Es tan angelical de tu parte darme todo el tiempo para pensarlo”.

    Las cartas que relatan su vida

    La Reina Madre falleció hace 10 años, a los 101 años de edad. Vivió una etapa muy intensa al lado de su pueblo inglés, con un reinado inesperado que tuvo que superar la Segunda Guerra Mundial. Las íntimas cartas pasan por algunos de los momentos más destacados de su vida, desde su juventud hasta sus últimos años de vida.

    “Difícilmente me puedo creer que nos haya llamado para esta tremenda tarea”. La futura Reina Madre tenía 30 años y no se planteaba poner una corona sobre su cabeza. “Lo curioso es que no tengo miedo”.

    Sin duda, la Segunda Guerra Mundial fue una de las etapas más difíciles de su vida. Se tuvo que separar de sus hijas para quedarse recluida en el Palacio de Bukingham. “Mi querida Lilibet”. Se refiere a su hija Elisabeth, Isabel II de Inglaterra. “En caso de que me pillen los alemanes, creo que he tejado todas mis cosas para ser divididas por ti y Margarita, pero estoy segura de que le darás cualquier cosa adecuada más adelante. Esperemos que no sea necesario, pero sé que siempre harás lo correcto. Recuerda mantener tu carácter y tu palabra y ser cariñosa. Mamá”.

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