Qatar-Barcelona: 5.000 kilómetros separarán a los duques de Palma
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Qatar-Barcelona: 5.000 kilómetros separarán a los duques de Palma

Iñaki Urdangarin vuelve al mundo del deporte por la puerta grande. El duque de Palma ha aceptado entrenar, junto a Valero Rivera, a la selección de

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Qatar-Barcelona: 5.000 kilómetros separarán a los duques de Palma

Iñaki Urdangarin vuelve al mundo del deporte por la puerta grande. El duque de Palma ha aceptado entrenar, junto a Valero Rivera, a la selección de balonmano de Qatar. Una oferta que terminaría poniendo punto y final al fiasco que le ha supuesto su incursión en el mundo de los negocios, y que aliviaría la presión económica y mediática a la que están sometidos los duques de Palma, llega de la mano del que fuera entrenador de Iñaki Urdangarin durante los casi 15 años que duró su labor como jugador del FC Barcelona y amigo desde su adolescencia

El marido de la infanta podría haberle comunicado ya a Don Juan Carlos su decisión de trasladarse a Doha mientras se ultiman los últimos flecos de su contrato y se aclara cuál va a ser su cometido.

Si finalmente su fichaje sale adelante, Urdangarin podría salir de España con toda libertad ya que la Fiscalía Anticorrupción no se plantea establecer medidas para evitar que viaje al extranjero, como la retirada de su pasaporte. A pesar de su imputación en el caso Nóos, si el duque de Palma es inculpado en la causa, tendría que volver de su exilio laboral para declarar ante el juez.

Por el momento, Iñaki viajaría sin su familia a Doha para conocer cuál sería el trabajo a realizar y concretar, además, la duración del contrato. Mientras que Iñaki parece que rehace su vida profesional y retoma las riendas de la familia, la infanta Cristina y sus cuatro hijos permanecerían en Barcelona por el momento, a la espera de las últimas noticias que surjan tras ser imputada el pasado 3 de abril.

De esta forma, el matrimonio, que últimamente está rodeado de un halo de rumores sobre el fin de su relación, pondría distancia de por medio en un momento en el que la infanta se encuentra más sola que nunca. A pesar de que actúa con normalidad yendo a trabajar todos los días a primera hora de la mañana desde que el juez Castro decidiera imputarla, de puertas para dentro la realidad sería completamente diferente. Sus cuatro hijos, que acuden al Liceo Francés de Barcelona desde que se mudaron a la ciudad, viven un infierno en el colegio, donde, dicen, soportan el insulto y el aislamiento de algunos de sus compañeros.