Beatriz firma su abdicación y su hijo Guillermo toma el relevo en la Jefatura de Estado
  1. Casas Reales
CASAS REALES

Beatriz firma su abdicación y su hijo Guillermo toma el relevo en la Jefatura de Estado

Después de 33 años de reinado, Beatriz de Holanda se ha despedido del trono cediendo la jefatura de Estado a su hijo, Guillermo Alejandro, que a

Después de 33 años de reinado, Beatriz de Holanda se ha despedido del trono cediendo la jefatura de Estado a su hijo, Guillermo Alejandro, que a sus 46 años se ha convertido este martes en el rey más joven de las monarquías occidentales.

A las 10.00 horas, Beatriz ha pronunciado un breve discurso de despedida y ha firmado el acta de abdicación en el Salón Moisés del Palacio Real de Ámsterdam, un documento que Guillermo y Máxima Zorreguieta han ratificado. “Está bien preparado en todos los aspectos. (...) Dejo sitio a una nueva generación. (...) Máxima es afable, tiene un gran corazón y un sentimiento puro para las relaciones personales”, resaltó Beatriz en su arenga.

Desde este momento, el príncipe de Orange ya tiene tratamiento de rey, mientras que su madre ostentará el título de alteza real princesa Beatriz de los Países Bajos. La hija de los recién convertidos reyes, la princesa Catharina-Amalia, pasa a ocupar el primer lugar en la sucesión al trono y tendrá como tal el título de princesa de Orange.           

Tras el acto, Beatriz, Guillermo y Máxima, así como sus tres hijas, Catharina, Alexia y Ariane -que han ido vestidas por la firma gallega de moda infantil Pili Carrera- , han salido a saludar al balcón que da a la céntrica plaza Dam, donde los ya nuevos reyes de los Países Bajos se han dado su primer baño de masas ante casi 20.000 personas. "Querida mamá, hoy has abdicado después de 33 años. Te estamos intensamente agradecidos", ha declarado Guillermo. 

Máxima Zorreguieta se ha convertido este martes en la primera argentina que accede a un trono, además de ser la primera reina consorte del país desde hace más de un siglo. Sin embargo, esta alegría se ha tornado en nostalgia debido a la ausencia de sus padres en este día tan especial, después de que en 2002 también renunciaran a acudir a su boda por su relación con la dictadura argentina del general Videla, que suscitó grandes críticas en Holanda.

A pesar de la amplia popularidad que ha avalado el reinado de Beatriz, su obsesión casi enfermiza por lavar los trapos sucios de su familia de puertas para dentro ha minado en varias ocasiones su imagen. Su hijo Friso ha sido quien más quebraderos de cabeza le ha ocasionado. Primero por haberse casado con Mabel Wisse Smit, que estuvo relacionada con un narcotraficante, motivo por el que Friso fue obligado a renunciar a sus derechos dinásticos por haber ocultado esa información al Gobierno. Y después por el trágico accidente que éste sufrió cuando esquiaba, en 2012, en los Alples austriacos, y fue sepultado por un alud. Desde entones, Friso permanece en estado vegetativo en una clínica de Londres a 3.000 euros diarios, cifran que los holandeses no parecen no consentir ya que la ley holandesa no permite puesto que no hubiera sido mantenido con vida en su país más de seis meses.

Otro talón de Aquiles para Beatriz fue su padre, el príncipe Bernhard, que aseguró en una entrevista póstuma que había tenido dos hijas fuera del matrimonio y que fue sobornado con un millón de dólares por una empresa aeroespacial Lockheed para que influyera en las decisiones económicas del Gobierno respeto a la comprar de aviones.

A pesar de estas desavenencias con el pueblo holandés, todas las miradas y los focos estarán puestos en Máxima. Sus gestos y su manera de vestir se analizarán con lupa después de que los holandeses le concedieran una oportunidad que ella ha sabido aprovechar a golpe de sonrisas. Orgullosa de su origen argentino, Máxima ha encontrado amigas íntimas con las que poder hablar en castellano, lengua que ha inculcado a sus tres hijas, con las que acude  de vez en cuando Bariloche (Argentina), donde ha adquirido una pequeña residencia.

Beatriz de Holanda