¿Puede un triciclo humanizar o ridiculizar a los príncipes de Asturias?
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¿Puede un triciclo humanizar o ridiculizar a los príncipes de Asturias?

Un casco, un triciclo y dos príncipes de Asturias. Ha bastado una fotografía inédita de don Felipe y doña Letizia subidos en un triciclo de niña

Foto: ¿Puede un triciclo humanizar o ridiculizar a los príncipes de Asturias?
¿Puede un triciclo humanizar o ridiculizar a los príncipes de Asturias?

Un casco, un triciclo y dos príncipes de Asturias. Ha bastado una fotografía inédita de don Felipe y doña Letizia subidos en un triciclo de niña para despertar el interés de las redes sociales y de los expertos en realizar fotomontajes; esos que son caldo de cultivo de la opinión popular. La fotografía la publicaba estos días el primo de la princesa, David Rocasolano en su cuenta personal de Twitter. El éxito fue instantáneo y parece que donde muchos quieren ver ridículo otros solo ven la humanidad que ha escaseado en las apariciones públicas de los que se supone un día llegarán a ser los reyes de España.

El debate surgía desde ese momento: ¿ridiculizados o humanizados? Carmen Rigalt, por ejemplo, ve en las instantáneas “normalidad”. Sin embargo, la periodista y escritora se fijó en algo menos profundo que la humanidad de la foto: “Lo que me pareció horroroso fue la decoración que se ve. Eran tan espantosa que no me fijé en nada más. Hay una hiedra como de plástico que es el máximo esponente del horror”, asegura. Rigalt sí que piensa que las fotos “tienen un valor por sí mismas porque siempre solemos ver a los príncipes tiesos como un palo”. Lo mismo piensa Pilar Eyre, para la cual, las fotografías son “simpáticas”. Ella también se fija en un detalle curioso: “Me llama la atención que el príncipe lleve corbata hasta para jugar con las dos niñas”.

Fotografías habituales años atrás

El estilo de estas fotografías, que han recalado en las redes sociales por accidente, recuerdan a las que, con toda normalidad y oficialidad, ofrecen Máxima y Guillermo de Holanda a sus súbditos: “Recuerdan a las de Máxima y yo creo que a todos nos gustaría que existiesen más fotografías del mismo tipo. Yo lo he comentado siempre. Puede que Felipe y Ledtizia sean excelentes personas pero no lo sabemos porque hay un distanciamiento brutal entre ellos y el pueblo”, afirma Pilar Eyre. Irma Soriano, también consultada por este portal, cree que si las fotografías han sido un éxito “deberían servir para que comencemos a ver más instantáneas del mismo tipo”.

Soriano, además, recuerda que ese tipo de fotografías eran de lo más normales allá por la Transición, cuando los príncipes estaban a punto de ser reyes y parecían una familia normal con sus tres hijos: “Al rey y a la reina los hemos llegado a ver con sus hijos en pijama. Así es como conocimos al príncipe y a las infantas y así es como se nos metieron en el corazón. En el fondo, el primo de doña Letizia le ha hecho un enorme favor”

Pilar Eyre también recuerda aquellas fotos de otros tiempos en las que reinaba lo cotidiano a favor de lo impostado o lo rígido. En especial, rememora una fotografía que dio la vuelta al mundo: “Hay una fotografía del príncipe jugando con las borlas de la chaqueta de Franco. Incluso creo recordar una fotografía del príncipe Felipe de pequeño montado también en un triciclo. Hasta a la reina Sofía, siendo muy pequeña, le hacían fotografías de este tipo y no ocurría absolutamente nada”.

Sin embargo, en unos tiempos que reclaman espontaneidad, la estoicidad imperturbable es la que domina el comportamiento de los príncipes. “Los dos resultan poco cercanos en mi opinión”, asegura Carmen Rigalt. Eyre lo confirma: “Es una muestra más de la política errónea de Casa Real en estos tiempos”. Sin embargo, en el otro lado de la balanza están esos fotomontajes que, a lo largo de la semana y de la red, han convertido a Letizia en un piloto de carreras o en una jinete experimentada. "Quizá forma parte del peaje que hay que pagar para ser más humano y acercarse más al pueblo", decía una de las usuarias de Twitter. ¿Hacen falta, pues, más fotografías en triciclo para bajar de los cielos a Felipe y Letizia y acercarlos a la tierra? La gran paradoja es que unas fotos nacidas como una particular ‘vendetta’ por parte de David Rocasolano se pueden haber convertido en lo mejor que le ha pasado a la monarquía en este terrible 2013.

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