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CASAS REALES

Lo que la Casa Real belga guarda bajo la alfombra

Este miércoles el rey Alberto II de Bélgica ha anunciado su intención de abandonar el trono que ocupa desde agosto de 1993, tras la muerte de

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Lo que la Casa Real belga guarda bajo la alfombra

Este miércoles el rey Alberto II de Bélgica ha anunciado su intención de abandonar el trono que ocupa desde agosto de 1993, tras la muerte de su hermano Balduino. El 21 de julio se realizará el traspaso de poderes a su hijo Felipe y lo hará aún con la sombra de los diversos escándalos que han dinamitado la corona belga a lo largo de los últimos meses y que le han empujado a tomar la dura decisión de abdicar.

La polémica se ha cebado con las distintas casas reales europeas y parecía que la de los Wettin sería una de las pocas en escapar de la ‘cacería’. Los Borbón se han llevado la peor parte, pero la británica, la sueca, la holandesa y la noruega también han vivido sus correspondientes meses convulsos. Pero le llegó el turno a los belgas que, a raíz de la publicación de un polémico libro, quedaron atrapados en el ojo del huracán. A finales del año pasado, Question royale(s) de Frédéric Deborsu llegó a las librerías desvelando la supuesta homosexualidad del príncipe heredero y las presuntas infidelidades de la reina Paola en la década de los sesenta. Esta bomba informativa vino acompañada poco después del escándalo fiscal en el que se ha visto involucrada la Reina Fabiola (viuda de Balduino) y la aparición de una hija ilegítima que reclama ser reconocida legalmente.

Pese a todo, el monarca alude a su edad y su debilitado estado de salud como motivo principal a su inesperada renuncia: “Después de veinte años de reinado, estimo que es el momento de pasar la antorcha a la generación siguiente. Constato que el príncipe Felipe está bien preparado (…) He entrado en mi año 80, una edad a la que nunca llegaron mis predecesores en el ejercicio de sus funciones”, aseguró el rey de los belgas en la tarde de este miércoles a través de la radio y la televisión pública.

El rey que superó un cáncer

En el libro que destapó algunos supuestos secretos de alcoba de la casa de los Wettin también se trataba el rumoreado estado de salud del Monarca. Alberto II guardaría celosamente una información que podría poner en jaque su reinado, el cual ahora abandona un mes antes de cumplir 20 años en el trono. Según aseguraba Frédéric Deborsu, el rey belga no había informado a sus allegados del verdadero estado en el que se encontraba su cáncer de piel y ya adelantaba que a mediados de este año anunciaría su abdicación, como así ha sido.

El rey fue diagnosticado de cáncer de piel hace dos años. Esta larga enfermedad, que según los médicos se debe a una desmesurada exposición al sol sin la protección adecuada, le llevó a quirófano en noviembre de 2011. Alberto II se sometió a una intervención por un epitelioma basocelular en la nariz, el tipo más frecuente de cáncer, en las clínicas universitarias Saint-Luc de Bruselas. Los cirujanos calificaron la operación como “un éxito”, pero Deborsu puso en duda dicho triunfo.

“O te casas o no serás rey”

La supuesta homosexualidad del príncipe heredero desvelada por Frédéric Deborsu en Question royale(s) acaparó infinidad de titulares por todo el mundo y conmocionó al pueblo belga. “Mathilde y Felipe no se casaron por amor”, adelantaba el citado periodista para luego ir más lejos y explicar el verdadero motivo: “El príncipe no se siente atraído por las mujeres. Felipe mantuvo una relación intensa con un hombre desde los 21 a los 35 años”. Este caballero no era un desconocido para los Wettin. Se trataba del conde de Marchant con el que “mantenía una relación inusual que pesaba sobre su vida” y que no contaba con la aprobación del Rey.

El destino que le esperaba al príncipe Felipe venía con una condición: casarse. Si deseaba acceder al trono belga debía dejar a un lado su supuesta orientación sexual y encontrar una mujer con la que crear una familia. “El Rey ha ordenado a Felipe que rompa con su primer amor”, escribía Deborsu refiriéndose a la presunta pareja homosexual del príncipe. “Se vio obligado a casarse después de la muerte del rey Balduino, que nombró a su hermano Alberto como sucesor. Felipe, como heredero, debía asegurar la continuidad de la corona y para eso debía casarse”.

Pero no valía cualquier mujer. Alberto II exigió que por sus venas corriese sangre azul y que fuese “tolerante” con su pasado y así encontraron a Mathilde, hija de una familia de nobles cuya fortuna había caído en desgracia. “Fue un matrimonio forzado”, sugiere el periodista, que además apunta a que “Mathilde accedió a casarse para salvar a sus padres de la ruina”, ya que en el matrimonio “no hay afinidad y Felipe continúa luchando con su identidad”, a pesar de compartir cuatro hijos en común nacidos en la clínica Erasmo de Bruselas, un referente en cuanto a reproducción asistida.

Alberto II, padre a los 79 años

No sólo el rey don Juan Carlos ha tenido que hacer frente a una demanda de paternidad por parte de supuestos hijos ilegítimos. Delphine Boël, nacida en 1968 fruto de una presunta relación del soberano con la baronesa Sybille de Selys-Longchamps, se dio a conocer como consecuencia de la publicación de una biografía no autorizada de la reina Paola.

Alberto II nunca ha reconocido a esta mujer de 45 años como su hija y precisamente esto es lo que persigue Delphine. Para ello, ha solicitado judicialmente que se practique una prueba de ADN al príncipe Felipe y su hermana Astrid, dada la imposibilidad de hacérselas al Rey, ya que le protege la Constitución. Esta solicitud de parentesco coincide con el hecho de que la supuesta hija ilegítima haya sido desheredada por su padre adoptivo, según informaba la televisión pública RTBF.

Las cuentas de la reina Fabiola

Fabiola de Bélgica, que cuenta con el nombramiento de reina a pesar de que no ostente actualmente tal poder, celebró el pasado mes de junio su 85 cumpleaños en medio de la polémica. La creación de una fundación para aprovecharse de la administración belga y evitar que sus herederos paguen impuestos de sucesión todavía hoy genera crispación en su país. Este movimiento, con el que se intentaba proteger el patrimonio familiar, provocó que el Gobierno reformase el sistema de dotaciones a la Familia Real, la cual pasaría a cobrar casi la mitad de su asignación anterior y pagar por primera vez impuestos como el resto de ciudadanos.

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