El complicado verano de la Familia Real
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El complicado verano de la Familia Real

Oficialmente, el palacio de Marivent continúa siendo el cuartel general veraniego del jefe del Estado y su familia. Otra cosa son las complicaciones colaterales originadas por la

Foto: El complicado verano de la Familia Real
El complicado verano de la Familia Real

Oficialmente, el palacio de Marivent continúa siendo el cuartel general veraniego del jefe del Estado y su familia. Otra cosa son las complicaciones colaterales originadas por la imputación de Urdangarin en el ‘caso Nóos’ y la repercusión que han tenido las andanzas del duque desde que se hicieron públicos sus desmanes empresariales. 

Los ciudadanos están muy hartos de la corrupción y en Palma además por la mala utilización del título al autodefinirse el yerno real como duque ‘empalmado’ y, por lo tanto, su presencia no se contempla de ninguna manera. Ni como parte de la unidad familiar, en el caso de que la infanta sí apareciera con sus hijos para que estos compartieran verano con los primos y la abuela doña Sofía, ni como invitado de lujo de amistades mallorquinas.  

Esa imagen de los niños Urdangarin con los Marichalar en los cursos de verano de vela ya forma parte de la historia pasada, y no volverá a repetirse. El año pasado, cuando su comparecencia ante el juez Castro no se había producido, los nietos reales estuvieron cuatro días hasta que Urdangarin dijo “o todos o ninguno” y exigió que Miguel, Pablo, Juan e Irene regresaran a Barcelona. 

Ni Urdangarin ni Cristina

La infanta Cristina no irá a Marivent este año. Además de esta razón de peso de no separarse de su marido, tampoco se querrá arriesgar a los abucheos y pitadas públicas que acompañan cada salida de los miembros de la Primera Familia a lugares no controlados por las fuerzas del orden, como sucedió con los príncipes en su viaje a Gerona. El perímetro de seguridad tuvo que establecerse a trescientos metros. Y el heredero y su mujer tampoco quieren ni pueden encontrarse con la infanta Cristina. De hecho, la última vez que se vieron las caras fue en mayo, en el hospital donde había sido intervenido el Rey y, aunque cada uno llegó por su lado, se les supuso juntos en la habitación del jefe del Estado.

A diferencia del verano anterior, el Príncipe sí irá a las regatas. Sabe de la importancia de los gestos y, por lo tanto, también habrá posado con sus niñas y Letizia. Después vendrán esas vacaciones privadas que organiza la princesa, porque para ella Marivent es trabajo.

La primera en llegar a Palma será como siempre la Reina, que tiene ya programadas actividades culturales en la isla. Le acompañarán la infanta Elena y sus hijos, que harán su curso de vela. La primogénita se ha convertido en el hilo conductor porque se lleva bien con todos y por lo tanto no tiene que aparecer y desaparecer cada vez que llega a Marivent el resto de la familia. Con el Rey las relaciones son magníficas y con su hermano Felipe también. La duda es cuánto tiempo permanecerá el jefe del Estado en Palma al margen de los encuentros oficiales que todos los años se celebran en el mes de agosto. El verano se antoja agitado en la isla.

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