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CASAS REALES

La familia de Carmina Ordóñez, nueve años después de su muerte

23 de Julio de 2004. La España más cotilla y la más seria (llegó a ser apertura de un Telediario) se despertaban con una noticia sorprendente

Foto: La familia de Carmina Ordóñez, nueve años después de su muerte
La familia de Carmina Ordóñez, nueve años después de su muerte

23 de Julio de 2004. La España más cotilla y la más seria (llegó a ser apertura de un Telediario) se despertaban con una noticia sorprendente y trágica. Carmina Ordóñez había muerto a causa de un golpe en la bañera. La ‘divina’, hija de Antonio Ordóñez y también matriarca de una familia de toreros, se iba para siempre. “Su familia ha ido a la deriva, pero lo hubiese ido igualmente, con o sin ella”, confiesa alguien del entorno cercano a la familia de la que fuese una de las reinas de la prensa del corazón.

Desde el día de su fallecimiento, mucho han cambiado las cosas para los Ordóñez. La primera que sufrió los avatares de un mal destino fue su hermana Belén, que falleció el 2 de agosto de 2012 a consecuencia de un enfisema pulmonar que la había postrado en una silla de ruedas y la había convertido en una enferma crónica. “Belén lloraba cada vez que hablaba de Carmina. No podía soportarlo. Creo que fue más duro que el cáncer, que los rumores de adicciones para ambas, y todo lo que se dijo y se publicó a lo largo de sus vidas”. Las hermanas Ordóñez sufrieron una especie de ‘maldición’ que las llevó a morir jóvenes tras vivir al límite. Era una de las frases favoritas de los periodistas a la hora de hablar de Carmina. Esas vivencias en el extremo de lo permisible, de lo peligroso, no han sido replicadas por sus familiares.

Francisco Rivera se ha estabilizado, a lo largo de estos años, al lado de Lourdes Montes, pero su vida amorosa se puede denominar de todo menos equilibrada. “Fran es el más parecido a su madre. Un día me dijo que le daba pánico no tener una familia propia y andar dando bandazos como había sucedido en su familia”. Efectivamente, en el momento de la muerte de Carmina, el primogénito de la ‘divina’ ya estaba divorciado de Eugenia Martínez de Irujo, a la que “Carmen adoraba”. Elizabeth Reyes o la bailaora Cecilia Gómez han sido algunas de las que han pasado por los brazos del torero hasta que ha llegado Lourdes Montes y ha asentado al extorero.

Su hermano Cayetano ha seguido una línea mucho más recta en el campo amoroso, a pesar de que se acababa de separar de Blanca Romero cuando Carmina falleció. Al igual que Fran, se ha convertido en modelo para numerosas firmas y ha sobrepasado los límites del mundo del toreo, del que se retiraba hace unos meses siguiendo los pasos de su hermano. “Carmina habría sido feliz. Las tardes que pasaba comiéndose las uñas y nerviosa ante la posibilidad de perder a su hijo eran tremendas. No le habría gustado ver cómo Cayetano se convertía en torero también, algo que hizo una vez que ella hubo muerto, en 2005. Si llega a vivir eso habría sido tremendo. Respetaba la decisión de Francisco pero al mismo tiempo lo pasaba muy mal. Y eso que era hija de uno de los grandes de este arte”.

Y puestos a pensar, ¿qué habría pensado Carmen Ordóñez acerca de la disputa que han mantenido Fran y Eugenia por la custodia de Tana? “Adoraba a su nieta. No le habría gustado nada”; asegura su amigo. Las hipótesis se terminan con una declaración firme y contundente: “Era una mujer muy familiar y le habría roto ver lo que le ha pasado a Belén o la inestabilidad de Fran, ya que su gran fracaso fue ese, el no poder formar una familia estable”. Nueve años sin Carmina Ordóñez no han borrado la huella de una niña que creció entre las amistades de Orson Welles o Hemingway, que fue hija y mujer de torero y se convirtió en carne de cañón para la prensa del corazón. Divertida, atrevida y con un punto frívolo que la ha deificado a pesar de sus excesos. 

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