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en EL MUNDO DE LOS SEGUROS corporativos

Ginebra, una oportunidad laboral para Iñaki

Los duques ya tienen todos sus enseres personales en Ginebra. Allí se le han abierto algunas puertas en el campo de los seguros corporativos internacionales

Foto: Los duques de Palma en una fotografía de archivo. (I.C.)
Los duques de Palma en una fotografía de archivo. (I.C.)

Los duques de Palma ya tienen todos sus enseres personales en Ginebra. A la espera de ser desembalados, la infanta Cristina y sus cuatro hijos están a punto de comenzar una nueva etapa después de que la presión social y mediática a la que han estado sometidos les haya impedido hacer vida normal en España desde que regresaran de Washington en agosto del año pasado.

Mientras se realizaba la mudanza en el palacete de Pedralbes, la familia al completo aprovechó para trasladarse a Bidart, en el País Vasco francés, y pasar unos días de playa junto a la madre de Iñaki Urdangarin, su hermana y los tres hijos de ésta. A partir de entonces, la que ha sido residencia oficial de los duques -comprada en 2004 por 5,8 millones de euros, cifra a la que hay que sumar los casi tres millones que el matrimonio desembolsó en su reforma- ha quedado vacía y se ha puesto en venta para poder hacer frente a la fianza de ocho millones de euros que el juez Castro impuso a Urdangarin para evitar entrar en prisión. De esta manera, se vuelve a negar que los duques de Palma tuvieran cerrado un acuerdo de venta con un comprador que, según relató El Mundo el pasado mes de marzo, habría desembolsado 7,5 millones euros, lejos de los nueve millones que pedía el matrimonio.

A pesar de que Iñaki Urdangarin pasará algunas temporadas en Suiza, seguirá viviendo -y residiendo legalmente- en Barcelona para estar a disposición de todo lo que está relacionado con el proceso judicial del caso Nóos, Ginebra no sólo es la vía de escape de la infanta y sus hijos, sino una nueva oportunidad para el duque de Palma para encontrar trabajo.

Según la periodista Mariángel Alcázar, Urdangarin vería con esperanza su futuro laboral, ya que “se le han abierto algunas puertas en el campo de los seguros corporativos internacionales”, escribe este miércoles en la revista Lecturas. Así, podría compaginar sus viajes a España para comparecer en los juzgados si el juez lo requiere con un nuevo trabajo en Suiza, poniendo fin a su, dicen, incansable y continua búsqueda de trabajo desde que Telefónica diera por finalizado su contrato hace un año.

'Fin' a un año lleno de problemas

Este cambio de residencia es el tercero desde que abandonaran Barcelona en 2009 para trasladarse a Washington, donde estuvieron tres años hasta que regresaron de nuevo a la Ciudad Condal, donde a punto estuvieron de volar rumbo a Qatar, donde el duque vio frustrada la posibilidad de trabajar junto a su antiguo entrenador de balonmano, Valero Rivera.

Aunque la distancia a veces es el mejor remedio para poner fin a los problemas, esta vez algunos viajan con ellos. Sin embargo, sus hijos intentarán en Ginebra vivir ajenos a la realidad que rodea a sus padres después de que durante su estancia en el Liceo francés de Barcelona algunos de sus compañeros les comentaran, en tono burlesco, temas relacionados con su padre.

Antes de la mudanza e, incluso, de que se anunciara el 31 de julio que los duques y sus hijos se trasladarían a vivir a Suiza, el matrimonio viajó hasta allí para buscar casa -muy similar a la que tuvieron en Washington y también alquilada- y matricular a sus hijos en la Escuela Internacional, ya que el único Liceo francés del país está en Zúrich.

Desde que fuera imputado, el apoyo de la infanta Cristina a su marido sigue firme. Su viaje a Palma de Mallorca, donde dejó a sus hijos para volver a Barcelona junto él, sería el último gesto para acallar los rumores que aseguran que este traslado a Ginebra no es más que el comienzo de un cese temporal de la convivencia.

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