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Mónaco, ginebra y Estocolmo

Tres novias para tres estilos: hippie-chic, folklórico y tradicional

Este sábado, tres princesas se vistieron de blanco. Lujo y el glamour fueron los auténticos protagonistas de la jornada, en la que se celebraron tres grandes bodas de ‘sangre azul’. Pese a ello, no lucieron por igual las tres novias

Foto: Andrea Casiraghi y Tatiana Casiraghi, en dos imágenes facilitadas por la Casa Real monegasca
Andrea Casiraghi y Tatiana Casiraghi, en dos imágenes facilitadas por la Casa Real monegasca

Este sábado, tres princesas se vistieron de blanco. Lujo y el glamour fueron los auténticos protagonistas de la jornada, en la que se celebraron tres grandes bodas de ‘sangre azul’. La estrategia de las tres casas reales se basó en la discreción y el secretismo. Andrea Casiraghi y Tatiana Casiraghi se convirtieron en marido y mujer en Mónaco, Gustaf Magnuson y Vicky Andrén en Estocolmo, mientras que el príncipe Rahim Aga Khan y Kendra Spears se daban el ‘sí, quiero’ en Ginebra. Tres parejas de royals, tres estilos distintos.

Tatiana Santo Domingo, la novia hippie-chic

El enlace matrimonial del primogénito de Carolina de Mónaco acaparó la atención de la prensa internacional y ensombreció, en cierto modo, las otras dos ceremonias. Andrea Casiraghi y la multimillonaria heredera colombiana Tatiana Santo Domingo se dieron el ‘sí, quiero’ en el Salón del Trono del Palacio Grimaldi ante la atenta mirada de 350 invitados, a los que más tarde se les unieron otros 250 amigos de la pareja para amenizar la fiesta posnupcial. Pese a que todas las redacciones se hicieron eco de su unión matrimonial por lo civil, que se produjo cinco meses después de nacer el pequeño Sacha, la intención de la pareja era no hacer partícipes a los medios del feliz paso que iban a realizar. No obstante, varias horas después de jurarse amor eterno, la Casa Real monegasca dio su brazo a torcer y facilitó tres instantáneas de su gran día.

Esta iniciativa ayudó a desvelar el secreto mejor guardado: el vestido de la novia. No dejó indiferente a nadie y fueron muchos los que se sorprendieron por la elección del traje nupcial de Tatiana Santo Domingo, que optó por lucir su característico look hippie-chic que tanto gusta a los expertos en moda. Sencillo, sin ostentación, alejado de la pomposidad de sus homólogas, sin pretensiones ni complicaciones. El vestido era blanco, de punto, con manga corta y escote en V, firmado por Missoni. Además, Tatiana optó por la comodidad para la ocasión calzándose unas sandalias sin tacón que completaban un look fiel a su estilo. Un conjunto con un evidente aire setentero –como así se podía constatar con el tocado floral que portaba- con el que la rica heredera se ha casado con el que ha sido, durante años, uno de los jóvenes príncipes más apuestos de Europa, que siempre se ha mantenido alejado de las cuestiones de Palacio, lo que le ha facilitado la fama de ‘niño malo’ de los Gimaldi.

Kendra Spears, la novia folklórica

El nombre de Karim Aga Khan está en boca de todos, después de que tendiese la mano a su íntimo amigo de la infancia, el Rey don Juan Carlos. El monarca sin reino, líder de los ismaelitas, se encuentra detrás de la repentina ‘huída’ de la infanta Cristina y sus cuatro hijos a tierras suizas, mientras que Iñaki Urdangarin hará frente a sus supuestas actividades delictivas desde Barcelona. Este giro en la vida de la hija menor del Jefe de Estado español coincide en el tiempo con la boda del vástago de Aga Khan, Rahim, con la exmodelo de renombre internacional Kendra Spears. Enlace que habría tenido poca repercusión mediática en España, si no fuese por los rumores que apuntaban a que los duques de Palma estarían entre sus ilustres invitados. Este hecho no ha tenido lugar, ya que el matrimonio finalmente ha dado ‘plantón’ a la familia ismaelita.

Rahim Aga Khan y Kendra Spears, en una imagen de su enlace matrimonial
Rahim Aga Khan y Kendra Spears, en una imagen de su enlace matrimonial
La ceremonia –que se realizó bajo el rito musulmán- tuvo lugar en Ginebra, en el castillo de Bellerive, antigua residencia del Príncipe Sadruddin y su esposa, la princesa Aliya, a orillas de un precioso lago. Allí se congregaron familiares y amigos de los Aga Khan dispuestos a celebrar el final feliz de una historia de amor que comenzó a finales del año pasado. Su romance dio sus primeros pasos desde la clandestinidad debido a la profesión como modelo de la novia, que ha renunciado a las pasarelas por amor y se ha convertido al Islam mediante un sincero ‘sí, quiero’. Con esta fórmula, la joven pasó a formar parte, este sábado 31 de agosto, de la poderosa familia Aga Khan con el tratamiento de princesa Salwa.

La nueva princesa ismaelita lució un original vestido blanco bordado en tonos café, acorde con las estrictas normas de estilo de la religión musulmana de la que ahora forma parte, entroncando directamente con descendientes directos del profeta Mahoma. La supermodelo americana, acostumbrada a lucir atuendos de firmas tan conocidas como Chanel, Louis Vuitton, Yves Saint Lauren, Versace o Valentino, estaba radiante con un sari bordado de color marfil y dorado, diseñado por Manav Gangwani. Este vestido nupcial lo acompañó con unas altas sandalias en tono nude y un recogido que dejaba entrever unas espectaculares joyas de diamantes.

Vicky Andrén, la novia tradicional

Gustaf Magnuson y Vicky Andrén en Estocolmo, ya como marido y mujer
Gustaf Magnuson y Vicky Andrén en Estocolmo, ya como marido y mujer
Como no hay dos sin tres, el pasado sábado también fue un día especial para la casa real sueca, que casaba a Gustaf Magnuson, el hijo de la princesa Cristina, con Vicky Andrén. No obstante, este enlace matrimonial no gozó de la atención mediática de sus competidoras de Mónaco y Ginebra, que acapararon los titulares de la mayoría de las redacciones, a pesar de que algunos de sus invitados son objetivo habitual de los paparazzi como es el caso de la princesa Victoria y su marido Daniel Westling o el príncipe Carlos Felipe y su novia, la ex ‘stripper’ Sofía Hellqvist. La gran ausente fue la princesa Magdalena, que se encontraba en Estados Unidos atendiendo a sus compromisos con una ONG.

Este discreto juramento de amor eterno se selló en la capilla del castillo Ulrikedalsvägen de Estocolmo. La llegada de la novia dejó boquiabierto a sus invitados. Lo hizo a bordo de un magnífico Bentley, el cual quedó eclipsado cuando ésta descendió del vehículo y dejó a la vista de todos el espectacular traje nupcial. Se trataba de un vestido con bordados y transparencias, entallado en la cintura y firmado por Lars Wallin. Un estilo tradicional, más acorde con una princesa, que marcó la diferencia con el estilo hippie-chic elegido por Tatiana Santo Domingo y el riguroso vestido que lució la princesa Salwa, Kendra Spears. Un duelo de estilo entre royals para todos los gustos.

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