El miniconcierto de Baute y el retraso de Preysler en la boda de María Colonques
  1. Casas Reales
SE CELEBRÓ EN EL PALAU DE LES ARTS REINA SOFÍA

El miniconcierto de Baute y el retraso de Preysler en la boda de María Colonques

Hubo dos partes en la boda de Andrés Benet y María Colonques, hija del presidente de Porcelanosa. Una en la Iglesia y otra muy distinta en el convite nupcial

Hubo dos partes en la boda de Andrés Benet y María Colonques, hija del presidente de Porcelanosa. Una en la Iglesia y en el convite nupcial. La primera conlllevaba el paseíllo de los personajes famososa las puertas de la iglesia Arciprestal de Vila-Real donde se celebró la ceremonia religiosa. La segunda, una menos pública en el Palau de les Arts en Valencia, en la quehubo momentos tan memorables como aquel en el que tuvo lugar un baile nupcial al son del Príncipe Azul de la banda sonora de La Bella Durmiente, fuegos artificiales y un regalo sorpresa por parte de Carlos Baute. Ofreció un miniconcierto de cinco canciones que entusiasmó a sus seguidores presentes den la boda, que eran muchos.Julio José Iglesias también cantó, aunque en su caso, las fans le quieren por su simpatía, no por su voz. Hizo dúo con Baute más como acompañante de escenario que como pareja en igualdad de condiciones.

Poco antes, el desfile por la alfombra roja tuvo a la duquesa de Alba y a Isabel Preysler como figuras principales. Tanto es así que hubo que retrasar la boda porque Preyslerllegó media hora tarde y no era cuestión de que apareciese después de la novia. De hecho, todos los invitados debían estar colocados a las seis de la tarde. Ella, sin embargo, prefirió regirse por el horario canario.

Una vez que Isabel hizo su aparición se avisó a María Colonques, que llegó del brazo de su emocionado padre a la iglesia y luciendo un espectacular vestido de Elie Saab. El retraso de Preysler, que forma parte de su forma de vida, también acabó afectando a la duquesa de Alba. El chófer tuvo que hacer tiempo y dar vueltas hasta que alguien dio la orden de entrada y el protocolo nupcial continuó como estaba previsto. Cayetana no se quejó públicamente pero se asegura que no entendió esa manera de controlar el tiempo por parte de una de las invitadas no la protagonista. La duquesa actúa siempre con puntualidad británica.

Una vez terminada la ceremonia, la titular de la casa de Alba se fue al hotel Las Arenas, donde estaban instalados todos los invitados. La venerable dama se quedó en su suite y Alfonso, una vez que cambió el traje gris por otro oscuro, se marchó a la cena de gala en el Palau de les Arts. Desde el hotel también salieron Carmen Martínez Bordiú y su ‘entrañable amigo’, Luis Miguel Rodríguez, dueño de desguaces La Torre. Ambos prefirieron pasar desapercibidos y acudir directamente al convite. Habría resultado extraño que Carmen se presentase sola en la iglesia cuando se sabía que el empresario estaba con ella. No lo ocultaron pero tampoco hicieron una exhibición. Esa parece ser la máxima del señor Rodríguez. Tampoco acudió a la ceremonia religiosa Charisse, la novia de Julio José Iglesias, que fue directamente al convite.

Martínez Bordiú y su acompañante compartieron mesa con Alberto Fabra, presidente valenciano, Isabel Preysler, Alfonso Díez, José Bono y familiares de la novia. Mientras se sirvió el cóctel, las celebridades del colorín participaron de un reportaje gráfico en un lugar apartado como si fuera un set televisivo. Era parte del engranaje de una boda espectacular y llena de rostros conocidos.

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