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TRAS DESCUBRIRSE QUE ES RR.PP DE UNA DISCOTECA

La educación de Froilán pone en jaque a sus padres

Las informaciones referentes a la participación de Froilán como relaciones públicas, han despertado el debate entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar

Foto: La infanta junto a su hijo este verano (I. C)
La infanta junto a su hijo este verano (I. C)

Las informaciones referentes a la participación de Froilán como relaciones públicas de la discoteca light Joy Eslava y de su show Annonymous, han despertado el debate entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar, que parecen no ponerse de acuerdo a la hora de frenar determinados comportamientos que corren el peligro de acabar siendo publicados por la prensa, como ha ocurrido en esta ocasión. Froilán utiliza la famosa máscara popularizada por V de Vendetta para captar seguidores a la fiesta, incluso en su avatar de Whatsapp, y a cambio puede disfrutar de beneficios como parte de barra libre sin alcohol.

Como a muchos quinceañeros con las hormonas revolucionadas, el entorno de Froilán asegura que le cuesta aceptar las normas, bien sea en el colegio o en su propia casa. Sus padres comprueban cómo al joven de quince años no le gusta estudiar, repite curso y que, de las pocas actividades que le entusiasman, el fútbol y las discotecas light están entre sus prioridades. Además, son las que más disfruta cuando no está castigado. 

Su local preferido es Joy Eslava, en la madrileña calle Arenal. La discoteca abre sus sábados tarde con una sesión especial para albergar a los menores que aún no pueden ir a discotecas de adultos, y el nieto del Rey se encuentra allí como pez en el agua, ejerciendo de relaciones públicas con poder de mando. A Jaime de Marichalar esta actividad no le gusta y cuando le toca pasar tiempo con el menor durante el fin de semana, procura llevarlo al campo para evitarla. Desde el círculo de la infanta se asegura que ella es bastante más permisiva.

Mientras que la infanta Elena prefiere dar más libertad a su hijo, su ex marido tiende hacia una educación mucho más estricta, en la que la urbanidad y los buenos modales son el libro de cabecera. La duquesa de Lugo mantiene la guardia y custodia de Froilán y Victoria Federica y, por lo tanto, pasa mucho más tiempo con ellos. El convenio regulador en cuestión de visitas se cumple a rajatabla e incluso hay veces que, por temas logísticos relacionados con la vida institucional de la infanta, se le piden a Marichalar cambios. A la inversa es raro que suceda, ya que Jaime de Marichalar se amolda a cualquier situación evitando posibles conflictos familiares. 

Sin embargo, las discrepancias en la educación de Froilán suelen ser numerosas. Este año, por ejemplo, el padre hubiera preferido que Victoria Federica se quedase en España en lugar de estar en el internado inglés y, en cambio, mantener al primogénito lejos de las discotecas light y de la prensa. Desde el entorno más cercano al joven aseguran que sabe que su poder radica en ser nieto del Jefe del Estado y ejercer como tal. Según el entorno Marichalar, dicho comportamiento, no censurado por la infanta, no es bueno.

Desde que la infanta Elena y Jaime de Marichalar se divorciaron, el trato entre ellos es correcto dentro de los cauces de la buena educación y con el único punto en común de sus hijos. Los amigos que frecuentan son diferentes y la familia Borbón y sus colaterales hace mucho tiempo que dejaron de salir con el ex duque. La que más relación tiene con él es la Reina.

Un gran salto generacional

Los quince años de Froilán son muy diferentes a los que vivieron la infanta Elena, su hermana Cristina y el príncipe Felipe. Las pautas festivas de los hijos reales eran los deportes, la hípica y la vida doméstica en Zarzuela. Había pocas salidas que no fuesen un cine o una merienda en casa de los primos Gómez Acebo y amigos de confianza durante los fines de semana. Los veranos los pasaban en Marivent y los inviernos en Baqueira.  Las  discotecas jamás las frecuentaron hasta que no tuvieron  los 18. Al ser la primogénita, la infanta tuvo que abrir camino con los horarios nocturnos y pactar con sus padres, como ha hecho cualquier adolescente.

En el caso de Jaime de Marichalar, su familia fue mucho más estricta en cuanto a la educación y tuvo que cumplir con numerosas normas de convivencia doméstica.  El padre  del  ex duque de Lugo fue comandante de artillería y murió cuando Jaime tenía apenas dieciséis años. Las pautas de comportamiento, obligaciones y deberes, estuvieron más marcadas desde ese momento en la casa de los marqueses de Ripalda. Así lo aprendió el que fuera yerno del Rey y así parece querer transmitírselo a su hijo, aunque a la infanta ciertas cosas le parezcan una exageración. En lo que ambos coinciden es en que Froilán no puede seguir tal y como ahora.

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