El príncipe Carlos cumple 65 años más cerca de "estirar la pata" que de la Corona
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él en 2012: "se me está acabando el tiempo"

El príncipe Carlos cumple 65 años más cerca de "estirar la pata" que de la Corona

Este jueves el heredero al trono británico se jubila sin haber llegado a desempeñar el trabajo que le fue asignado el mismo día de su nacimiento, el de reinar

Este jueves Carlos de Inglaterra cumple 65 años, la edad de jubilación, a la espera de cumplir con el trabajo que le fue asignado el mismo día de su nacimiento, el de Rey.

Sin el carisma y la popularidad de su hijo Guillermo y después de seis décadas preparándose para ser jefe de Estado, el príncipe de Gales se ha convertido sin pretenderlo en el heredero más anciano de la Corona británica. En noviembre de 2012, y recién cumplido los 64, el hijo de Isabel II confesó, a través de un vídeo colgado en la web de Clarence House, que se le estaba “acabando el tiempo”. Desde esa dura pero sincera declaración varios han sido los expertos monárquicos del país que han asegurado que desde su condición expresó “su angustia existencia y su impaciencia”, tal y como recogió el Daily Telegraph. “Como me descuide, voy a estirar la pata”, apuntilló el Príncipe días después.

Con la reina Isabel sin la intención de abdicar y con una salud casi de hierro a pesar de la gastroenteritis que sufrió el pasado mes de mayo y por la que tuvo que ser hospitalizadapor primera vez en una década, el eterno heredero sigue esperando su momento. De hecho, y aunque la reina ha reducido sus viajes y le ha dado un mayor protagonismo a su hijo, que esté mes sustituirá por primera vez a su madre en la presidencia de la reunión de la Commonwealth en Sri Lanka, el príncipe Carlos tiene otro duro caballo de batalla: la longevidad de la familia real británica, cuyo ejemplo más claro es la reina madre, que falleció a los 101 años. Mientras tanto, celebra su cumpleaños junto a su esposa Camilla en India.

Por el momento, algunas voces aseguran que si existiera alguna intención de abdicar, Isabel II nunca lo haría antes de cumplir los 90 años, edad a la que se convertiría en la soberana con el reinado más largo del país. Sin embargo, y en el caso de que esto sucediera, las dudas sobre quién sería el heredero desatarían en Reino Unido un vendaval de opiniones sobre si debería de ser el príncipe Carlos o su hijo Guillermo. Aún así, y como la tradición es la que manda en estos casos, lo más probable es que la reina cediera la corona a su hijo y no a su nieto a pesar de que el príncipe Carlos tenga ya una edad para dedicarse a la vida contemplativa.

El príncipe olvidado

“El príncipe Carlos considera que ejercer de rey es una forma de prisión. (…) Él asume sin alegría las labores que le va delegando la reina. (…) Le preocupa quedar atrapado en las tristezas y obligaciones de la Corona”. Con estas tres frases resumió uno de los ayudantes del príncipe de Gales su postura acerca de la monarquía británica en el último número de la revista Timey que días después matizó la casa real negando estas afirmaciones asegurando que él ha cumplido “toda su vida con sus deberes de apoyo a la Reina y sus obligaciones oficiales han discurrido siempre en paralelo con su labor en organizaciones no gubernamentales”.

Comprometido, distante, indulgente y desvalido. Así es como muchos de quienes le conocen definen a un príncipe completamente olvidado que suele sentirse solo a pesar de estar rodeado de gente, ya sea en los actos oficiales como en su esfera privada.

En sus 65 años, pocos han sido los momentos en los que su figura ha destacado sobre el resto. Hay que echar la vista atrás, hasta el año 1969, cuando el príncipe Carlos influyó, por primera vez, en las decisiones del Gobierno británico. Con apenas 20 años el príncipe era unjoven preocupado por el medioambiente, su primera acción fue la defensa del salmón en el Atlántico. Por aquel entonces, y frente al primer ministro Harold Wilson, criticó duramente los métodos modernos de pesca consiguiendo que se impusieran las mismas restricciones que el príncipe Carlos había diseño.

Tal y como aseguran algunos medios británicos durante estos días, esta fue la primera, y tal vez la última, gran victoria del hijo de Isabel II en cuatro décadas y media de activismo medioambiental, un papel que define muy bien al heredero y que ha sido, durante años, su seña de identidad incluso antes de lafundación de organismos como Greenpeace. De hecho, ya en 1970 ya se preocupaba por la contaminación antes de que se hablara dos décadas después del efecto invernadero, de los cultivos transgénicos en la década de los 90, oponiéndose a ellos sobre todo tras pasar muchos años de su infancia en los huertos del Castillo de Balmoral y de la necesidad de que se instalara banda ancha en las zonas rurales de Reino Unido a través de un artículo en The Daily Mail. Fue, además, quien introdujo un sistema de reciclaje de residuos diseñado por él en1980 en Buckingham Palace.

Con la sombra del largo reinado de su madre siempre persiguiéndole –asumió su papel de soberana con tan solo 25 años–, el príncipe Carlos ha tenido desde que naciera un larguísimo camino de aprendizaje para heredar un trono que se le resiste. Su papel de heredero siempre ha dejado más dudas que decisiones ya que sus funciones nunca han estado muy bien definidas en la monarquía británica. Por el contrario, la figura de su madre siempre ha estado tan bien definida que apenas ha dejado espacios para dar cierto protagonismo a su hijo. Tanto es así, que a pesar de haber sido la bisagra del cambio del mundo más arcaico al más moderno, el príncipe Carlos siempre ha estado en horas bajas en cuanto a popularidad, algo con lo que Isabel II siempre ha contado incluso en laSegunda Guerra Mundial.

Lady Di, la princesa del pueblo

Culpa de ello fue su separación y posterior divorcio con Lady Di después de su inolvidable boda en 1981. Tras su muerte en París en 1997, la prensa británica sacó a la luz todas las miserias de Carlos de Inglaterra. Tal y como ha publicadoThe Telegraph hace unos días, el heredero fue considerado por aquel entonces como “un hombre frío que destrozó a Diana, una mujer vulnerable”. Con esta pesada losa sobre su cabeza, entró en una turbia guerra de medios que le llevó a ser considerado como un heredero que no estaba en condiciones de ser rey tras protagonizar el momento más complicado de la monarquía británica desde la abdicación de Eduardo VIII en 1936. Él no era el príncipe del pueblo, Diana sí.

Con el paso de los años y después de contraer matrimonio el 9 de abril de 2005 con Camilla Parker Bowles, su amante desde hacía más de dos décadas, incluso cuando estaba casado con Lady Di, ha recuperado parte del brillo que perdió gracias a la buena relación que mantiene con sus hijos Guillermo y Enrique y la imagen de abuelo orgullo que ha mostrado desde que el pasado mes de julio naciera su nieto Jorge.

Aunque goza de una felicidad de puertas para dentro junto a su esposa, el príncipe Carlos sigue esperando una oportunidad que no llega a pesar de unos méritos que muchos creen no son suficientes.

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