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La princesa TIENE UNA TRISTEZA PERENNE

Sin noticias del heredero: a Alberto y Charlène se les resiste la descendencia

La familia Grimaldi se amplía con los hijos de Carlota y Andrea pero no precisamente gracias a Alberto de Mónaco y su mujer, casados desde 2011

Foto: El Príncipe Alberto y su mujer en una imagen de archivo. (I.C.)
El Príncipe Alberto y su mujer en una imagen de archivo. (I.C.)

La familia Grimaldi se amplía y no precisamente gracias a Alberto de Mónaco y su mujer. Después de convertirse en tío abuelo por segunda vez –ya estrenó este papel el pasado mes de marzo con el nacimiento de Sacha, el primer hijo de su sobrino Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo–, el príncipe y Charlène siguen sin dar un heredero a la Corona.

“Su amor brilla sobre cada rincón de Mónaco” fue la frase con la que los medios monegascos resumieron su enlace, la misma que emplearon en la última gala de la Cruz Roja. Desde que la pareja contrajera matrimonio en julio de 2011 en una boda con 3.500 invitados que fue de todo menos real, ya que la ceremonia estaba completamente diseñada para la televisión, la emoción y el sentimiento que brillaron por su ausencia en el enlace sigue sin brillar dos años y medio después.

Ensimismada en sus pensamientos en muchas de las ocasiones en las que han acudido a un acto público, Charlène de Mónaco parece una princesa triste a quien la agenda real parece darle alergia, sobre todo cuando tiene que compartir acto con su esposo. En este sentido, en el último año y medio son más de cinco las ocasiones en las que Alberto de Mónaco ha acudido en solitario a un acto oficial. Sin embargo, no fue hasta la coronación de Guillermo y Máxima como reyes de los Países Bajos en el mes de abril cuando comenzaron a saltar las alarmas.

En la coronación de Guillermo de Holanda
En la coronación de Guillermo de Holanda

En aquel momento, el príncipe Alberto entró en la Iglesia Nueva de Ámsterdam sin su mujer, que prefirió mantener sus planes de viajar a Sudáfrica para asistir a la boda de un amigo y como parte de sus actividades de su fundación benéfica”. Sólo dos meses después, Charlène de Mónaco aterrizaría en Estocolmo para la boda de Magdalena de Suecia y Chris O’Neill. En aquella ocasión, Alberto cambió uno de los enlaces del año por la inauguración del Festival de Televisión de Montecarlo.

En la boda de Magdalena de Suecia
En la boda de Magdalena de Suecia

Su cara de agobio y cansancio perenne ha obligado en varias ocasiones a ceder su papel de primera dama a la princesa Carolina en varias ocasiones. Los rumores sobre si su matrimonio va bien o mal fueron acallados a finales del mes de agosto a través de una entrevista concedida por Charlène de Mónaco al diario sudafricano Sunday World aprovechando su estancia en el país: “Después de mi boda, necesitaba un periodo de adaptación. Ahora, creo que los hijos llegarán. Alberto es el hombre de mi vida”, zanjó. Por el momento, la cigüeña ha pasado de largo por el Palacio Grimaldi, donde quien sí ha estado en los últimos dos meses es Corinna. De un Rey a un príncipe, la “entrañable amiga” de Don Juan Carlos es una de las asesoras de Alberto de Mónaco con quien ha viajado a Nueva York o Rusia.

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