Habla el entorno de la infanta: "Estamos en una película del Oeste; aquí se puede linchar a cualquiera"
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EL JUEZ CASTRO LA HA IMPUTADO POR SEGUNDA VEZ

Habla el entorno de la infanta: "Estamos en una película del Oeste; aquí se puede linchar a cualquiera"

Sus amistades salen en su defensa tras su segunda imputación. Desde el entorno más directo aseguran a ‘Vanitatis’: “No nos creíamos que pudiera pasar esto"

Foto: La duquesa de Palma, en una imagen de archivo en Barcelona (I.C.)
La duquesa de Palma, en una imagen de archivo en Barcelona (I.C.)

Algunos pronosticaban que la imputación de la infanta Cristina en el caso que instruye el juez José Castro se produciría antes de Navidad. Finalmente se ha retrasado hasta el 7 de enero, un regalo de Reyes envenenado para doña Cristina, que podría verse obligada a declarar -si nada ni nadie lo impide- el 8 de marzo en los juzgados de Palma de Mallorca, acusada de un presunto delito de blanqueo de capitales y fraude fiscal. Miquel Roca, el abogado que defiende los intereses de la hija menor del Rey, ya ha anunciado que recurrirá el auto de 227 páginas en las que figuran detalladamente los razonamientos jurídicos en los que basa el juez Castro la imputación.

A pesar de que en el palacio de Zarzuela se barajaba la posibilidad -quizá más remota que cercana- de una segunda imputación tras aquel primer amago del 13 de abril del año pasado, en el ámbito personal de la duquesa de Palma eran más realistas. Una anécdota lo demuestra. Ocurrió en la fiesta de cumpleaños de la infanta Elena, celebrada el pasado 20 de diciembre en el Palacio de la Zarzuela, donde estuvieron presentes su hermana y su cuñado, que habían viajado desde Suiza para celebrar la Navidad en Madrid. “Ese juez no se va a quedar tranquilo hasta que no vea a doña Cristina sentada en el banquillo de los acusados y las televisiones grabando su llegada”, se escuchó comentar a uno de los cerca de 50 invitados al convite, según narran a Vanitatis testigos presenciales. Se hizo el silencio en la fiesta y la propia protagonista no escuchó el contenido total de la frase o prefirió no darse por enterada.

La fiesta de aniversario continuó como si el ‘caso Nóos’ no existiera y lo mismo ha ocurrido durante el resto de la Navidad. Un periodo que el matrimonio Urdangarin y sus hijos pasaron en Zarzuela y después en París, celebrando la salida y entrada de año en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. La imagen pública que han presentado estas vacaciones los duques de Palma y su familia, disfrutando de un ocio impensable en tiempos de crisis para la mayoría de los españoles, no era probablemente la más conveniente, pero lo hicieron muy a pesar de que fuentes cercanas a la Zarzuela aseguran a este medio que ya eran conocedores de la futura decisión que anunciaría a primeros de enero el juez Castro.

En este aspecto chocan las informaciones. Mientras que unos aseguran que la infanta ya lo sabía desde hace semanas y que, de hecho, mantuvo conversaciones con sus abogados al respecto durante el tiempo que permaneció en España, otros han querido negar este extremo a Vanitatis. Desde el entorno más directo de la infanta aseguran: “No nos creíamos que pudiera pasar esto porque ya se había denegado una vez. Claro que había posibilidades de que sucediera, pero eran remotas. ¿Se atrevería el juez a presentar un auto con tan poca consistencia? ¿Y si no hay nada? ¿Y si no ha cometido ningún delito? ¿Y si el juez lo que quiere es ser protagonista? El daño es tremendo para ella y para sus hijos. Es preocupante. Estamos como en las películas del Oeste, donde se puede linchar a cualquiera sin esperar resultados y resoluciones”.

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