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LÍDER DE LOS ISMAELITAS Y AMIGO DEL REY

Aga Kahn tendrá que pagar 60 millones a su ex por su 'affaire' con la azafata de su avión

Diez años de batalla legal bien valen una rebaja de 150 millones de euros. Ella pedía inicialmente 200, tras una infidelidad que descubrió por un detective

Foto: Karim Aga Khan junto a su ahora exmujer, Gabriele Thyssen, en una imagen de archivo. (Reuters)
Karim Aga Khan junto a su ahora exmujer, Gabriele Thyssen, en una imagen de archivo. (Reuters)

Diez años de batalla legal bien valen una rebaja de 150 millones de euros. El príncipe Karim Aga Kahn –amigo personal del rey Juan Carlos– y su ex esposa, Gabriele Thyssen, antes Begum Inaara, pueden olvidarse de abogados después de haber acordado una compensación de 60 millones de euros por su divorcio. Cuando la princesa descubrió en 2002 que el 49 imán de los ismaelitas le engañaba con la azafata de su avión privado, inició los trámites del que a la postre ha sido el divorcio más caro de la historia de Francia, país en el que reside el Aga Kahn.

Gabriele Thyssen en un programa de la televisión germana (Reuters)
Gabriele Thyssen en un programa de la televisión germana (Reuters)
En su primera denuncia, la aristócrata alemana solicitaba 200 millones, él ofreció siete y un tribunal francés decidió que fueran 12 los millones que debía recibir por el adulterio descubierto gracias a un detective privado. La sentencia fue recurrida. El caso pasó entonces por tribunales de Ginebra, Londres y varias ciudades francesas hasta que un tribunal de Amiens dictó sentencia en 2011: 60 millones de libras. La batalla no acabó ahí y el tribunal de casación rebajó la cifra a 50, hace poco más de una semana.

El Aga Kahn puede estar contento con el veredicto de la Justicia francesa. Los especialistas aseguran que si el juicio hubiera tenido lugar en Gran Bretaña, como quería uno de los abogados de Thyssen, la separación le habría podido costar hasta 500 millones. Esa abogada es Maggie Rae, quien obligó al príncipe Carlos a pagar 300 millones a Lady Diana.

Su inestimable amigo Sarkozy

Gabriele Thyssen, 28 años más joven que su exmarido, ha debido conformarse con esa suma porque el tribunal ha considerado que, si bien la infidelidad está demostrada, ella “ha descuidado las obligaciones que asumió cuando firmó el contrato como esposa” del jefe de los ismaelitas nazaríes y riquísimo hombre de negocios. Por cierto, ese contrato ha desaparecido de la notaría parisina donde se firmó.

La exmujer de Aga Khan junto a la Alhambra de Granada (Reuters)
La exmujer de Aga Khan junto a la Alhambra de Granada (Reuters)

Ciertos medios franceses escribieron en ese momento que el expresidente Sarkozy echó una mano a su amigo, asesorándole como abogado. En otras palabras, moviendo hilos para que la factura fuera menos dolorosa para el ciudadano británico y residente francés. El Golden Imam, como le llama la prensa británica, ya había disfrutado de la generosidad del mandatario francés cuando fue exonerado de pagar impuestos “por alta cortesía internacional”.

Para compensar, hay que decir que Karim Aga Khan ha gastado más de 40 millones de euros en renovar el castillo de Chantilly, cerca del cual está la sede francesa de su fundación, AKDN (Aga Khan Development Network). Chantilly es la capital del caballo en Francia. Es allí donde están instaladas las principales caballerizas de competición. El Aga Kahn es también propietario y criador de purasangres que han acaparado los principales premios internacionales.

“Síndrome Aga Kahn”

El príncipe Aga Khan en compañía del Rey (Reuters)
El príncipe Aga Khan en compañía del Rey (Reuters)
Trabajar para el Aga Kahn supone estar bien pagado y disfrutar de un marco de trabajo espectacular y tranquilo, pero el supuesto paraíso laboral empieza a dar también quebraderos de cabeza a su dueño. Esta semana, un juez ha abierto una investigación sobre supuesto acoso moral a algunos trabajadores de la fundación. Un psicoterapeuta local habla incluso de “síndrome Aga Kahn” para justificar que más de treinta empleados del príncipe sufren de una grave depresión, entre ellos chóferes, personal doméstico o secretarias. La amenaza de suicidio de una persona puso en alerta a la inspección de trabajo. Habría que matizar también que en Francia no es complicado obtener una baja laboral por supuesta depresión, sólo porque tu jefe te eche una pequeña bronca.

Otro juez investiga también a la AKDN por haber consultado, con ayuda de la Gendarmería local, los antecedentes policiales de los candidatos a ocupar un empleo en la empresa. Todos estos escándalos enturbian la reputación de un personaje que preferiría mantener su imagen de benefactor. El Aga Kahn tiene negocios en varios sectores: energía, bancos, transporte aéreo, telefonía y hostelería. Su fortuna está cifrada en unos 12.000 millones de euros, la decimoquinta del planeta. Los más de veinte millones de ismaelitas contribuyen también con un diezmo, el 10 por ciento de sus ingresos anuales. La AKDN dedica parte de esa fortuna a obras de educación, salud, cultura y desarrollo en todo el mundo.

Es en la sede ginebrina de la fundación donde trabaja la duquesa de Palma, como nexo entre La Caixa y AKDN. La amistad del rey Juan Carlos con Isidre Fainé y con el Aga Kahn posibilitó la contratación. La relación del monarca español y del jefe religioso favorito de la prensa del corazón se fraguó en sus años de estudio en el colegio suizo Le Rosey. La hija mayor del Aga Khan, Zahra, es la jefa de la infanta Cristina y es también amiga de la infanta Elena.

Una familia abonada al divorcio

Hussein Aga Khan el día de su boda con Kristin White
Hussein Aga Khan el día de su boda con Kristin White
A sus 76 años, el Aga Kahn es de nuevo oficialmente soltero. Su segundo divorcio no llama la atención en una familia habituada a las rupturas sentimentales. Además del divorcio de su hija, ha sido testigo de la separación de su hijo Hussain el pasado mes de septiembre. Este se había casado con Kristin White en 2006, en una ceremonia celebrada en Bellerive, Suiza. El divorcio tuvo lugar sólo una semana después de la boda de su otro hermano, Rahim, con la modelo Kendra Spears, esta vez en el castillo de Chantilly.

Poco se sabe de los contratos de matrimonio de sus hijos. Romper el del jefe de la familia ha costado 60 millones de euros. Algunos abogados franceses de Gabriele Thyssen señalan que el Aga Kahn se ha comprado una nueva casa en Bahamas. Ello les hace temer que, si abandona su residencia francesa, será más complicado obtener la suma en los plazos acordados. Pero como ha demostrado el escándalo del Sarkoleaks, los magistrados franceses son un poco malpensados. 

 

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