Rania, una reina jordana frente al papa Francisco I
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el pontífice, recibido por la monarca en amman

Rania, una reina jordana frente al papa Francisco I

Una visita a Tierra Santa ha sido el detonante de un encuentro muy esperado: el de la reina Rania de Jordania y el Papa Francisco I

Una visita a Tierra Santa ha sido el detonante de un encuentro muy esperado: el de la reina Rania de Jordania y el Papa Francisco. El pontífice se encuentra estos días en un viaje por Palestina, Jordania e Israel. Su primera parada ha sido en Amman y allí ha tenido ocasión de ver a los reyes Abdullah y Rania de Jordania, que lo recibieron de manera oficial en el Palacio Real. Poco después, lo acompañaron hasta el río Jordan, donde Francisco tuvo la oportunidad de observar por sí mismo el agua santa del río, adoptando una pose solemne ante la mirada de los reyes y del grupo que les acompañaba.

Para el encuentro, la reina volvió a hacer gala de su comentada belleza. Vestida de blanco con un curioso conjunto que combinaba las mangas abiertas con el estampado de la falda, Rania volvió a deslumbrar a un pueblo que, pese a vivir todo tipo de carencias, se fija mucho en la forma de vestir de la consorte. Antes de proceder a las fotografías oficiales junto al Papa, Rania le dio un apretón de manos para, poco después, dejarse retratar junto a Francisco I y a sus hijos, que también eligieron ropa elegante para estar a la altura del encuentro.

No es la primera vez que Rania se encuentra con un papa. En 1999 ya conoció al papa Juan Pablo II. Por aquel entonces era una joven de 29 años que llevaba casada siete con el rey, pero ya marcaba estilo. Tampoco se había sometido a las numerosas operaciones estéticas que muchos le achacan. Las fotografías de un paseo por las calles de Nueva York en 2013 revelaron un rostro que no parecía el mismo de meses atrás. El bisturí parecía haber hecho mella en su rostro, lo cual se une a las muchas críticas de parte de la población jordana, que no soporta el ‘glamour’ de la reina en contraste con la pobreza que sufre gran parte del país. Pese a todo, la revista Harpers Bazaar la eligió en su momento la tercera mujer más bella del mundo y, con ayuda del bisturí o sin ella, parece que por el momento sigue bien posicionada en ese tipo de listas.

Su encuentro con el papa Francisco I ha vuelto a demostrarlo y la ha llevado a reaparecer en actos públicos. Su ausencia en los mismos era uno de los argumentos en contra para sus detractores que ven como cualquier imagen como las producidas este fin de semana junto al Papa, adquiere una dimensión planetaria gracias a la presencia física y el saber estar de la monarca.

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