AÚN SE DESCONOCE EL SEXO DEL BEBÉ

Los príncipes Félix y Claire de Luxemburgo, a clases antes de ser padres el mes de junio

A tan solo unos días de convertirse en padres, el príncipe Félix y Claire Lademacher, ya tienen casi todo listo para darle la bienvenida a su primer hijo

Foto: Los príncipes Félix y Claire en una de las clases para padres primerizos (Casa Real de Luxemburgo)
Los príncipes Félix y Claire en una de las clases para padres primerizos (Casa Real de Luxemburgo)

A tan solo unos días de convertirse en padres, el príncipe Félix y su mujer, Claire Lademacher, ya tienen casi todo listo para darle la bienvenida a su primer hijo. Así, esta semana y como una pareja más, acudieron a un centro dedicado exclusivamente a mujeres embarazadas a quienes ofrecen pautas sobre el parto, la lactancia y la crianza de los hijos.

Vestidos de manera informal, ella con unos vaqueros y una camiseta negra muy ajustada que mostraba su avanzado estado de gestación y él con un look sport con camisa, americana y unos llamativos chinos color mostaza, Félix y Claire recorrieron las instalaciones y participaron en una clase para padres novatos. En ella, el príncipe se animó a coger un muñeco que simulaba ser un bebé siguiendo las indicaciones de una profesora del centro. Claire, mientras tanto, permanecía sentada observado con cierta curiosidad a su marido.

El matrimonio en el centro (Casa Real de Luxemburgo)
El matrimonio en el centro (Casa Real de Luxemburgo)

La llegada del primer hijo del matrimonio es toda una incógnita. Fue el pasado 14 de enero cuando la Casa Ducal de Luxemburgo anunció, a través de un comunicado, el embarazo de Claire. Desde entonces, se desconoce la fecha aproximada del nacimiento y el sexo del bebé, que no será comunicado de manera oficial hasta que se conviertan en padres.

Una doble boda para salir del ostracismo

Muy poco conocida y enemiga de protagonizar titulares en la prensa seria, y no tan seria, la casa real luxemburguesa ha hecho de la discreción y del buen hacer los dos pilares en los que se sustenta la gobernanza de su Ducado. Considerado uno de los países más ricos del mundo -al nivel, incluso, de Catar-, nunca han hecho alarde de esa distinción.

Sin embargo, fue el pasado 17 de septiembre cuando la institución quiso salir de su ostracismo casando al príncipe Félix de Luxemburgo, segundo de los cinco hijos del Gran Duque Enrique y la Gran Duquesa María Teresa -conocida como ‘la criolla’ por su origen cubano-, dos veces, una por lo civil y cuatro días más tarde en una ceremonia religiosa en la Provenza francesa. Este ritual no es algo nuevo en esta familia real, ya que el octubre de 2012 Guillermo, el príncipe heredero ofició dos ceremonias, eso sí, sin el brillo ni la atención mediática de la de su hermano casi un año después.

A la izquierda, la boda civil celebrada el 17 de septiembre. A la derecha, la religiosa el día 21 (Gtres)
A la izquierda, la boda civil celebrada el 17 de septiembre. A la derecha, la religiosa el día 21 (Gtres)

Una princesa enemiga de las redes sociales

La pareja se conoció en 1999, pero no fue hasta 2012 cuando Félix y Claire Lademacher dieron el paso definitivo que les llevará a compartir sus vidas. En diciembre de ese mismo año, la Casa Real anunció su compromiso, día en el que Claire cerró su cuenta de Facebook para evitar a los más curiosos y la tentación de subir fotografías personales como hizo durante sus primeros años de noviazgo.

Claire, que nació en Alemania, proviene de una de las familias más ricas del país. Su padre, Harmut Lademacher ha amasado durante años unafortuna cercana  los 600 millones de euros gracias a sus negocios en el mundo de la tecnología. Dueño de LHS Telekommunikation, integrada en Ericsson, tiene, además, un hotel en Suiza, varios castillos en Croacia y Saint-Tropez y lujosas residencias en Alemania, Francia y Suiza.

Este abultado colchón ha permitido a la familia Lademacher proporcionar a su hija una educación de lo más completa. Cuando tenía 11 años, Claire se mudó junto a su familia a Atlanta, donde estudió en la Escuela Internacional de la ciudad. En 1999, regresaron a Alemania donde continuó con sus estudios en la Escuela Internacional de Fráncfort para después poner rumbo al internado Beau Soleil del Collège Alpin –al igual que Carlos Fitz-James Stuart, duque de Huéscar e hijo de Cayetana de Alba–, donde Claire se hizo con el Premio a la Excelencia en 2003 y conoció al que la próxima semana será su marido.

Ese mismo año, se trasladó hasta París, donde estudió Comunicación Internacional. Tras licenciarse en 2007, comenzó a trabajar en el departamento de publicidad de la editorial Conde Nast en Nueva York y Múnich. En el momento de la boda, Claire continuaba con su formación académica en Roma, ciudad a la que viaja muy a menudo para preparar su Doctorado en Bioética y en los aspectos éticos del consentimiento para la donación de órganos.

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