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DINAMARCA, LESOTHO, JAPÓN, LUXEMBURGO...

¿Dónde están y cómo funcionan las principales monarquías del mundo?

Diez en Europa, más de 20 en el mundo. Cuarenta, si se incluyen a todos los Estados de la Commonwealth. La monarquía como forma de Gobierno sigue vigente

Diez en Europa, más de 20 en el mundo. Cuarenta, si se incluyen a todos los Estados de la Commonwealth. La monarquía como forma de Gobierno sigue vigente sólo en una minoría de países de los cinco continentes, pero en muchos casos goza de un amplísimo apoyo popular. En otros, como el español, los escándalos han contribuido a que ya no sea tan apreciada.

El Confidencial ofrece un repaso de las más relevantes monarquías propiamente dichas, sin incluir, pues, ni sultanatos ni califatos.

Dinamarca, monarquía parlamentaria

La última modificación de la Constitución danesa, que se remontaba a 1849, tuvo lugar en 1953. No cambió el estatus del país como monarquía parlamentaria, pero suprimió el Senado.

Desde 1972 la reina Margarita II de Dinamarca es jefa de Estado y constituye el verdadero símbolo de la nación, aunque no tenga poder ejecutivo real. La danesa es la familia real más antigua del Viejo Continente, ya que reina de forma ininterrumpida desde hace más de 1.000 años. Las últimas encuestas, de 2013, aseguraban que el 77% de los daneses se declara monárquico.

Bélgica, monarquía parlamentaria

Su Majestad Felipe, rey de los belgas, está casado desde 1999 con Matilde d’Udeken d’Acoz. Son padres de cuatro hijos: entre ellos, la princesa heredera Elisabeth, nacida en octubre de 2001. Felipe se convirtió en jefe del Estado en julio de 2013, día de la fiesta nacional de Bélgica, por abdicación de su padre el rey Alberto II, salpicado por varios escándalos, el más reciente la demanda judicial de Delphine Boël, su presunta hija ilegítima de 45 años, para que reconozca su paternidad.

A pesar de ello, la figura del monarca sigue siendo clave a la hora de mantener el delicado equilibrio entre valones y flamencos.

Luxemburgo, monarquía parlamentaria

El gran duque Enrique es el jefe de Estado de uno de los países con las rentas per cápita más alta del mundo desde la abdicación de su padre, el gran duque Juan, en octubre del año 2000. El gran duque nombra al primer ministro y, aunque constitucionalmente esté investido del poder ejecutivo, realiza sólo funciones ceremoniales.

Mónaco, monarquía constitucional

El Principado de Mónaco es una monarquía constitucional y, desde 1962, ya no por derecho divino. El Consejo Nacio­nal, integrado por 24 miembros elegidos por sufragio universal, ejerce el poder legislativo bajo la supervisión real. El poder ejecutivo, bajo la autoridad del príncipe, es ejercido por un Consejo de Gobierno. El poder judicial también está en manos de la Casa de Grimaldi, aunque el ple­no ejercicio del mismo está delegado a los tribunales.

Alberto II, príncipe de Mónaco, con su mujer Charlene
Alberto II, príncipe de Mónaco, con su mujer Charlene

Liechtenstein, monarquía constitucional

Liechtenstein es una monarquía constitucional con base parlamentaria: el príncipe y el pueblo comparten la soberanía y ambos la ejercen según las disposiciones de la Constitución. Su sistema político cuenta con una fuerte componente de democracia directa: con la firma de 1.000 ciudadanos se puede convocar una asamblea del Parlamento y con la de 1.500 solicitar su disolución, unos números que se ajustan a un país en el que viven sólo 36.600 personas. No obstante, para llegar a tener validez todas las leyes necesitan la sanción del príncipe.

En 2012, un referéndum para limitar los poderes del monarca acabó siendo un rotundo respaldo a los que ya tiene.

Suecia, monarquía constitucional

El rey y jefe del Estado sueco es Carlos XVI Gustavo: según las leyes constituciona­les suecas, tiene una función representativa. El Parlamento es unicameral desde 1971 y está compuesto por 349 diputados elegidos por sufragio directo.

Noruega, monarquía constitucional

Harald V fue coronado en junio de 1991, tras fallecer su padre, Olav V. Desde entonces, el monarca desempeña un papel meramente institucional, ya que el poder político reside en el Gobierno. Tiene el rango de general de los Ejércitos de Tierra y del Aire y ocupa la jefatura de la Iglesia evangélica luterana noruega.

La familia real goza de un inmenso apoyo: más del 90% de la población la respalda, según las últimas encuestas.

Reino Unido, monarquía parlamentaria

La monarquía por excelencia la mantiene viva la reina Isabel II (en el Registro Civil Elizabeth Alexandra Mary Windsor), que es también cabeza de la Iglesia anglicana y monarca en los quince países miembros de la Commonwealth. Isabel II ha reinado durante más de cinco décadas y, a sus 87 años, ha sobrevivido a numerosos escándalos. Pero el apoyo popular vuelve a expresarse cada vez que hay ocasión para ello: sea el nacimiento del nuevo descendiente o la celebración de los 60 años del trono de la reina, que se cumplieron en 2012.

Con dos años más de reinado se convertiría en la monarca con el reinado más largo de la historia del país, una posibilidad que aleja una próxima abdicación.

Lesotho, monarquía parlamentaria

Este país de 2,2 millones de habitantes se mantiene sobre la Constitución de 1993. El jefe de Estado es el rey Letsie III desde febrero de 1996, quien antes había ocupado también el trono mientras su padre estuvo en el exilio, entre 1990 y 1995. El rey nombra a los 33 miembros del Senado, Cámara Alta en el sistema parlamentario bicameral de Lesotho.

Swazilandia, monarquía absoluta

La forma de Estado y sistema de gobierno de este país africano es, desde su independencia en 1968, la monarquía absoluta. El rey (Mswati III, desde 1986) es el jefe de Estado y nombra a todos los ministros. Además, encarna el poder eje­cutivo y el legislativo.

Mswati III, rey de Swazilandia
Mswati III, rey de Swazilandia

Arabia Saudí, monarquía absoluta

Arabia Saudí es una monarquía basada en las reglas que gobiernan una sociedad islámica en su interpretación más estricta: solamente el Corán es su Constitución. El país no cuenta con Parlamento propiamente dicho, y partidos políticos y sindicatos están prohibidos. El rey detenta el poder y nombra (además de dirigir) al Consejo de Ministros.

Baréin, monarquía constitucional

Independiente desde 1971, Baréin se convirtió en el estado que hoy conocemos tras un proceso de revueltas que culminó en 2002. A pesar de considerarse una monarquía constitucional, la mayoría de observadores internacionales lo tachan de monarquía absoluta, debido a la opresión del monarca sobre las libertades del Parlamento y del poder judicial.

Como consecuencia de las protestas por violaciones de derechos humanos que siguieron a la primavera árabe, a comienzos de 2014 el príncipe heredero Salman Bin Hamed Al Jalifa se reunió por primera vez con los líderes de las fuerzas de oposición.

Bután, monarquía absoluta

Tras varios siglos de monarquía absoluta de signo teocráti­co, Bután celebró sus primeras elecciones parlamentarias en marzo de 2008: desde entonces es una monarquía constitucional. El rey Jigme Khesar Namgyal Wangchuck es jefe de Estado, pero la Constitución de 2008 otorga la autoridad del Parlamento para destronar al monarca con dos tercios de los votos.

Jordania, monarquía parlamentaria

Desde mediados de los años 50, el rey sigue conservando amplias facultades de carácter ejecutivo. El monarca nombra a los 75 miembros del Senado, Cámara Alta que tiene que aprobar, enmendar o rechazar los proyectos de ley remitidos por el Congreso. El rey, además, nombra al presidente de un Tribunal Constitucional (de reciente creación), compuesto por nueve jueces.

Rania, reína de Jordania (Reuters)
Rania, reína de Jordania (Reuters)

Tailandia, monarquía constitucional

El jefe del Es­tado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas es, desde 1946, el rey Bhumibol Adulyadej, noveno monarca de la dinastía Chakri. La última Constitución, de 2007, establece que el soberano tiene que dar su aprobación al primer ministro, elegido entre los miembros electos de la Cámara de Diputados.

Camboya, monarquía constitucional

La Constitución de Camboya de 1993, tercera desde el establecimiento de la monarquía constitucional en 1947, fue la que marcó la creación de un Estado democrático y de derecho. El Rey es, sobre el papel, jefe del Estado y es elegido por el Consejo Real entre un miembro de las tres líneas dinásticas, pero sus funciones son puramente simbólicas.

Malasia, monarquía constitucional

La Constitución actual (de 1957) define a Malasia como una monarquía constitucional. Está inspirada en el modelo británico, si bien incluye la particularidad del carácter rotatorio de su monarquía. Actualmente reina el 24º rey de Malasia y sultán del Estado de Kedah, Abdul Halim. El rey nombra el poder ejecutivo, que recae en el primer ministro, propuesto a su vez por la Cámara de Re­presentantes.

La Cámara Nacional –una especie de Senado– juega un papel secundario y tiene 70 miembros, de los cuales 40 son elegidos a propuesta del rey.

Japón, monarquía parlamentaria

El actual monarca japonés, el emperador Akihito, es el quinto hijo y mayor de los varones del emperador Showa y de la emperatriz Kojun. As­cendido al trono en 1989, Akihito se ha convertido en una figura ceremonial.

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