Nastassia y Alexander, los dos príncipes de Corinna zu Sayn-Wittgenstein
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DESCUBRIMOS CÓMO SON LOS HIJOS DE LA ALEMANA

Nastassia y Alexander, los dos príncipes de Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Aunque la princesa Corinna es muy conocida poco se sabe de sus dos hijos, Nastassia y Alexander. Ambos tienen caracteres muy distintos

placeholder Foto: Corinna con su hijo Alexander en el Palacio de Invierno de Rusia (Getty Images)
Corinna con su hijo Alexander en el Palacio de Invierno de Rusia (Getty Images)

La princesa Corinna zu Say-Wittgenstein ha vuelto a la palestra. Tras su visita hace unas semanas al Palacio de Buckingham, donde se reunió con el príncipe de Gales, y su viaje a Rusia en el que la hemos visto luciendo el parure de esmeraldas de la Duquesa de Romanones, la alemana vive de nuevo un momento de extrema popularidad. Aunque se ha hablado mucho sobre sus hijos, nunca se había visto una foto oficial realizada por una agencia de su benjamín, Alexander. Hasta ahora. Vanitatis ha podido acceder a varias imágenes en las que Corinna aparece posando con su hijo en el Palacio de Invierno, en su reciente viaje a San Petersburgo. Parece que el pequeño ha heredado las habilidades sociales de su madre, pues con tan sólo 12 años ya se codea con la 'jet-set' de Europa. Algo muy distinto a lo que ocurre con su hermana Nastassia, que a sus 22 años prefiere mantenerse en un segundo plano y centrarse en sus estudios universitarios. Hoy descubrimos cómo son los dos 'príncipes' de Corinna.

La 'princesa' Nastassia

Nastassia, familiarmente conocida como Nasty, es la primógenita de Corinna y de su primer marido, Phillip Adkins, un importante empresario de origen británico que actualmente mantiene una buenísima relación con la conseguidora. El vínculo entre la alemana y Adkins es tan fuerte que el empresario estuvo presente en el accidentado viaje del Rey Juan Carlos a Botsuana al que también asistieron su ex mujer y Alexander, el otro hijo de Corinna, fruto de su relación con el príncipe Casimir.

La joven Nastassia, de 22 años, reside en Nueva York y está estudiando Historia del Arte y Empresariales en la prestigiosa universidad de Columbia, donde cada curso le cuesta a sus padres 47.000 euros. Antes de entrar en la universidad, la hija de Corinna había cursado la última etapa de la educación obligatoria en el exclusivo Campus de Deerfield, ubicado en Massachuset, un colegio cuyo precio alcanzaba los 800 euros mensuales y al que asisten los adolescentes más pudientes de la zona.

Tal como refleja su cuenta en la página Linkedin, Nastassia vivió una temporada en Madrid antes de concluir sus estudios en el Campus de Deerfield. Gracias a su buen expediente, a los 18 años la joven recibió una beca para trabajar en el Museo del Prado como traductora de español-inglés y organizadora logística de algunas exposiciones. Resulta curioso que se le concediese una beca de estas características a Nasty, pues en los requisitos que el Museo del Prado presenta para ser becario destaca específicamente que buscan “jóvenes profesionales que no superen los 35 años y que posean una titulación superior relacionada con los estudios del curso”. Puestos en contacto con el museo, aseguran: "No es posible que demos becas a una persona no titulada". Pero parece que sí ocurrió.

A pesar de haber regresado a Nueva York para terminar allí sus estudios obligatorios, Nasty ha visitado la capital de España en otras ocasiones. Así se puede ver en su Facebook, en el que aparecen fotografías de la hija de Corinna y sus amigas de turismo por Madrid en junio de 2011. Las cinco jóvenes visitaron el Museo del Prado y el Palacio Real, desayunaron chocolate con churros en la chocolatería San Ginés y asistieron a una corrida de toros en Las Ventas.

El príncipe Alexander

Alexander es el segundo hijo de Corinna, fruto de su matrimonio con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Lleva este nombre por el príncipe Alexander, su abuelo paterno y séptimo príncipe de esta dinastía. Cuando sus antecesores masculinos mueran, Alexander se convertirá en el jefe de la familia principesca Sayn-Wittgenstein. A sus doce años, el menor ya se ha codeado con las más altas personalidades de Europa y mantiene una estrecha relación con el Rey Don Juan Carlos quien, según contó la propia Corinna en la edición americana de Vanity Fair, llama semanalmente al pequeño para saber cómo está. Durante los cuatro años que Alexander vivió en España su relación con el monarca fue muy íntima, pues tanto Corinna como el menor vivían en una casa situada en El Pardo, a escasos metros del Palacio de la Zarzuela, residencia de Don Juan Carlos.

La presencia de Alexander no pasó desapercibida para sus convecinos pardeños. Sus numerosas salidas por el monte montado a lomos de un Quad -regalo que le hizo su madre- despertaron la curiosidad de los otros habitantes de la zona pues, al considerarse un parque natural protegido, no está permitido circular con vehículos de motor. Sin embargo, el benjamín de Corinna nunca siguió las reglas marcadas que le hubieran comportado una cuantiosa multa a sus padres. En contra de esto, Alexander se paseaba a sus anchas por el monte a altas velocidades siempre seguido por varios agentes.

La Angorilla, su refugio en El Pardo

Los dos hijos de Corinna, sobre todo el niño, pasaron largas temporadas en La Angorilla, una casa perteneciente a Patrimonio Nacional que la Casa del Rey ofreció a Corinna. Se trata de una mansión enclavada en el monte de El Pardo, muy cerca del palacio de La Zarzuela, que se encuentra en una zona vigilada de acceso restringido. Anteriormente, la casa había sido habitada por un guardia forestal que velaba para que se respetase la ley de caza en el lugar.

Cuando Corinna entró a vivir allí, se hizo una rehabilitación a la casa que fue financiada por Patrimonio Nacional, el organismo público que custodia los bienes de titularidad estatal al servicio de la familia real. La casa fue remodelada y dotada de apreciables comodidades a lo largo de los últimos años, como se puede advertir en las imágenes de Google Earth que acompañan esta información. El vídeo muestra claramente las mejoras y cambios exteriores, tanto en la finca como en la vivienda, desde 2002 hasta la actualidad. La piscina de verano se amplió, transformándose en una gran pileta cubierta para su disfrute durante todo el año y aparte se construyó una nueva piscina circular algo más alejada de la vivienda. También se levantó un garaje, con acceso directo a la casa, en lo que antes era una explanada de tierra, y un muro para evitar miradas indiscretas.

Tras las reformas llegó el cambio de decoración, cuya factura ascendió a los 500.000 euros, tal y como publicó El Confidencial. El encargado de decorar La Angorilla fue José Carlos Rodríguez Elvira, uno de los interioristas españoles más exclusivos y cotizados, que ha decorado las casas de la exduquesa de Feria, Naty Abascal, el expresidente del Real Madrid Ramón Mendoza o los empresarios Alberto Alcocer y Alberto Cortina. En el catálogo de Rodríguez abundan antigüedades de los siglos XVII al XX, obras de arte contemporáneo y objetos de decoración exclusivos, desde lámparas estilo Luis XV a chimeneas Versalles, pasando por porcelanas chinas o bronces art decó, todo a precios desorbitados.

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