Antonio López termina el 'eterno retrato' de la Familia Real tras 22 años de trabajo
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LA FOTO QUE RETRATA FUE TOMADA EN 1992

Antonio López termina el 'eterno retrato' de la Familia Real tras 22 años de trabajo

El pintor hiperrealista ha dado por fin su última pincelada al cuadro que le encargó Patrimonio Nacional en 1994. Por casi 100 días llega tarde. La Familia Real ya es otra

Foto: La Primera Familia en una imagen tomada el mismo año que se inició el cuadro (Gtres)
La Primera Familia en una imagen tomada el mismo año que se inició el cuadro (Gtres)

22 años. Este es el tiempo que ha tardado el pintor de cámara de los Borbón, Antonio López, en terminar el cuadro que le encargó Patrimonio Nacional para la Primera Familia en 1994. Como referencia, el Monasterio de El Escorial se levantó en un año menos, 21, por lo que las presiones para que el artista diese su última pincelada al cuadro estaban en parte justificadas.Por casi 100 días, el retrato llega tarde. La Familia Real ya es otra.

Antonio López llevaba a cabo su trabajo en su taller madrileño de Chanmartín pero, desde que comenzase a demorarse más de lo deseado, Patrimonio decidió imponerle ciertas premisas para llevar a buen término el encargo. Entre ellos, que el lienzo, de 3,40 metros de longitud por tres metros de altura, se trasladara a Palacio y el pintor fuera a trabajar allí. “Es una obra muy buena y, para terminarla, se requiere impedir distracciones. Confío en que estemos ya ante el empujón final de este cuadro”, anunciaba a principios del pasado año Rodríguez Spiteri, director de Patrimonio Nacional, dejando entrever el deseo de Casa Real de colgar el cuadro en una de sus estancias.

La tela,una vez que se ha terminado, será expuesta a finales del mes de noviembre en el Palacio Real de Madrid bajo la muestra El retrato en las colecciones reales, tal y como han informado este jueves desde Patrimonio Nacional, subrayando que la entrega del cuadro se ha hecho efectiva justo cuando el pintor lo prometió, a finales de verano.

"Una obra nunca se acaba –aseguraba–, sino que se llega al límite de las propias posibilidades", o “conozco bien el comienzo del trabajo. Acabar no sé en qué consiste", son algunas de las píldoras que soltaba Antonio López cuando le preguntaban cuándo consideraba que la obra estaría lista para ser expuesta. Él tenía claro que el cuadro debía estar “en constante transformación, pero como la vida misma”. No le faltaba razón, pero Casa Real se impacientaba por recibir un lienzo por el que pagó 300.000 euros.

Antonio López pintando una de sus obras (RTVE)

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