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LLEVA MÁS DE UNA DÉCADA RECLUIDA POR DEPRESIÓN

Máxima de Holanda, el único 'antídoto' para la depresión de la princesa Masako

La princesa japonesa regresa a la vida pública tras la visita de la reina holandesa al país asiático después de recluirse 10 años por sufrir una fuerte depresión

La princesa Masako regresa a la vida pública. En tratamiento médico desde hace más de una década debido a una depresión inducida por el estrés, la esposa de Naruhito, el príncipe heredero de Japón, vive prácticamente recluida en el Palacio Imperial.

Con un número muy reducido de actos oficiales y siempre de ámbito nacional, Masako ha salido de su encierro para recibir a Guillermo y Máxima, reyes de Holanda, que se encuentran en Japón en una visita oficial que ha comenzado este miércoles y que se extenderá hasta el viernes.

Masako y Máxima este miércoles (Gtres)
Masako y Máxima este miércoles (Gtres)
Vestida de naranja, al igual que la reina Máxima, Masako ha acudido en compañía de su esposo y los emperadores Akihito y Michiko a la ceremonia de bienvenida. En ella, Máxima se ha mostrado especialmente cariñosa con la princesa, a quien, además de darle dos besos, ha abrazado rompiendo así el protocolo. A pesar de que este viaje tiene como principal objetivo estrechar las relaciones entre ambos países, la ‘salida’ de Masako tiene un doble significado.

Por un lado, el color escogido por la princesa para su sencillo y sobrio traje compuesto de chaqueta y falda no ha sido aleatorio, al igual que tampoco lo es el momento en el que ha decidido salir de su ostracismo para recibir a los reyes holandeses y asistir, por primera vez en once años, a un banquete oficial en el Palacio Imperial.

La amistad entre Máxima y Masako se ha ido labrando con el paso de los años, sobre todo por la insistencia de la argentina, que se ha convertido en una pieza clave en la recuperación de la princesa. De hecho, fue gracias a la insistencia de Máxima por lo que Masako viajó en 2013 a su coronación como reina.

Por aquel entonces la princesa triste se trasladó a Ámsterdam junto a su esposo, un hecho que sorprendió al resto de los miembros de otras monarquías y a la prensa internacional. Sin embargo, Masako fue incapaz de aguantar la presión y se ausentó de la cena de gala ofrecida por Beatriz de Holanda para, un día después, reaparecer en la coronación, su primer acto oficial internacional después de más de una década de retiro, y el más importante para su amiga Máxima.

Masako y Naruhito en abril de 2013 durante la coronación de los reyes Guillermo y Máxima de Holanda (Gtres)
Masako y Naruhito en abril de 2013 durante la coronación de los reyes Guillermo y Máxima de Holanda (Gtres)

Presionada por el heredero

La rumorología acerca de lo que ocurre para que Masako mantenga su encierro japonés ha variado a lo largo de los años: desde aquellos que la tildan de ‘mariposa atrapada’, a los que aseguran que recibía constantes presiones para dar un heredero al trono japonés, una presión que habría tenido sobre sus espaldas desde su boda con el príncipe Naruhito en 1993.

Masako con su hija Aiko en 2002 (Gtres)
Masako con su hija Aiko en 2002 (Gtres)
Ese empuje popular hizo que fuese ella la acusada 'oficial' de la demora de un embarazo que nunca llegaba. Tras numerosos tratamientos de fertilidad y un aborto, dio luz a la princesa Aiko en diciembre de 2001, pero el nacimiento de una niña en lugar de un varón no aminoró la responsabilidad de traer al mundo a un heredero. Se dice también que, por aquella época, se enquistó la relación que tenía con sus suegros. En 2003, la Casa Imperial reveló que sufría estrés, reconociendo por fin el problema de la princesa. Diez años después, y coincidiendo con su 50 cumpleaños, Masako prometió que seguiría esforzándose por superar su depresión. Tiempo al tiempo. 
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