La infanta Elena y Jaime de Marichalar, 20 años del compromiso que cambió Zarzuela. Noticias de Casas Reales
se anunció en noviembre de 1994

La infanta Elena y Jaime de Marichalar, 20 años del compromiso que cambió Zarzuela

24 de noviembre de 1994. Media España está pendiente de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Ese día se anuncia el compromiso de la primogénita del Rey

Foto: Día del anuncio de compromiso de la infanta Elena y Marichalar (Gtres)
Día del anuncio de compromiso de la infanta Elena y Marichalar (Gtres)

24 de noviembre de 1994. Media España está pendiente de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Uno de ellos a Yasir Arafat. El entonces Príncipe Felipe llegaba a Oviedo procedente de Washington para asistir a la clásica entrega de galardones. La infanta Elena también organizaba su día: asistía a un acto de la Cruz Roja y, casi sin pretenderlo, acababa robando el protagonismo a su hermano. Aquel fue el día en el que saltó a los medios el anuncio de su compromiso con Jaime de Marichalar, el día en el que muchos aseguran que la información real se tiñó de ‘rosa’. “La información tenía un aspecto social más destacado que no habían tenido otras sobre Casa Real hasta entonces”, recuerda Carmen Enríquez, a la que la noticia sorprendió en un AVE de camino a Asturias para cubrir los premios.

La primera reacción de la veterana corresponsal de Televisión Española en Zarzuela al enterarse fue la de cierto malestar con el equipo de prensa de Casa Real. “Un periodista amiga de EFE y yo nos enteramos en el tren mientras escuchábamos Radio Nacional. Nos enfadamos porque íbamos a todos los actos de Casa Real y lo lógico es que Asunción Valdés, que entonces llevaba la prensa de Zarzuela, nos hubiese contado algo así a los periodistas que informábamos habitualmente desde allí. Sin embargo, consideró que no tenía que hacerlo”.

Posado en Zarzuela en noviembre de 1994 (Gtres)
Posado en Zarzuela en noviembre de 1994 (Gtres)

Doña Elena y el “economista” Marichalar se habían conocido en un curso de literatura celebrado en París siete años atrás. Dos años después, ya viajaban juntos al lado de otros amigos por la India, Nepal y Bután. A partir de ese momento, los paparazzi repararon en la cantidad de veces que ambos coincidían en concursos de hípica, llamando la atención de un tipo de prensa, la social, que hasta entonces sólo había pasado de puntillas por la vida de la infanta para hablar de sus salidas con Luis Astolfi.

Pese a todo, Jaime Peñafiel no comparte la opinión de que el anuncio de aquel compromiso supusiese un punto de inflexión en el tipo de informaciones que se efectuaban hasta entonces sobre Zarzuela. “Lo que ocurre es que las historias que vinieron después sí que derivaron en ese tipo de prensa, esos dos matrimonios que se acabaron convirtiendo en fracasos”, asegura el periodista.

Un año perseguidos por los paparazzi

El matrimonio en 2003 (Gtres)
El matrimonio en 2003 (Gtres)

Es un hecho que la información sobre ambos en los medios rosa había comenzado mucho tiempo antes de ese anuncio oficial. Fue el periodista y fotógrafo Antonio Montero el que, tras recibir un ‘soplo’, se fue a un chalet de Valencia en el otoño del 93 para hacer unas fotografías pensando que a la que iban a ‘cazar’ en compañía de un joven era a la infanta Cristina. “Nos sorprendimos cuando fue a la infanta Elena a la que vimos en compañía de un hombre alto y elegante. A partir de ese momento, nuestro objetivo fue saber quién era”, cuenta Montero. En los meses posteriores, acabaron descubriendo que se trataba de Jaime de Marichalar. En pleno siglo XXI, en el que cada vez se derrumban más censuras sobre la información monárquica, cuesta creer que muchos medios no quisieran publicar las primeras fotos de la infanta Elena y Marichalar juntos. Sin embargo, así fue: “Los fotografiamos saliendo de un hotel y sólo Diez Minutos se atrevió a publicarlo”.

En el periodo que va desde ese otoño hasta el anuncio nupcial de noviembre del 94, se llegó a publicar que habían roto su noviazgo. “Estuvimos siguiéndoles y certifico que habían dejado de verse. Fuentes cercanas a ellos nos lo contaron. Bastó que se publicase en la prensa que habían roto para que volviesen a salir juntos y se acabase anunciando el compromiso”. Durante aquel año, Montero llegó a vivir momentos imborrables como profesional siguiendo a la pareja. “Él vino de París a Madrid en una ocasión y vimos cómo se encontraba con los escoltas de la infanta en la calle Santa Engracia y estos le entregaban el coche de ella con papeles y todo. Él se lo llevó a Francia”. El tiempo acabó dando la razón a Montero y a los paparazzi.

El sábado posterior al anuncio llegó el turno de que los dos protagonistas de la historia posasen ante los medios. Tras las fotos y las publicaciones de su romance, los periodistas tenían una enorme curiosidad por conocer de cerca a aquel joven de la aristocracia castellana, alto y serio, que se iba a casar con la primogénita del Rey Juan Carlos. “No conocíamos demasiado a Jaime de Marichalar y los detalles de cómo era. La curiosidad era lógica y había muchísimos medios gráficos aquel día para retratarlos a los dos”, recuerda Carmen Enríquez.

El día de la boda en marzo de 1995 (Gtres)
El día de la boda en marzo de 1995 (Gtres)

Vestida de gris y con un estoico recogido en el pelo, la infanta Elena no parecía ese emblema de estilo en el que se convirtió en años sucesivos, certificando la teoría que asegura que fue su novio y posterior marido el que ejerció sobre ella una influencia de Pigmalión. “Él hubiese necesitado otro Pigmalión para sí mismo porque a veces no sabía comportarse en lo concerniente al vestir y eso le convertía en una diana fácil para críticas de todo tipo”, asegura Jaime Peñafiel, que también insiste en que el exduque de Lugo era “buen chico”.

Una de las anécdotas más significativas de aquellos días tuvo que ver con el currículum que Zarzuela ofreció a los medios para presentar a Jaime de Marichalar, en el que aseguraron que era “economista”. Muchos fueron los periodistas que descubrieron que esa información no era del todo cierta. “Hubo un dossier que entregaron a la prensa en el que decían que Jaime había ‘dirigido sus pasos hacia el mundo de las finanzas’. Cuando nosotros preguntamos cuál era su trabajo real en París nos dijeron que su papel en la empresa en la que trabajaba no era tan importante”, recuerda Montero.

Dos caracteres muy distintos

Pese a que el tiempo y un ictus acabó separándolos, lo cierto es que el día en el que por fin se mostraron ante los periodistas, Doña Elena y Marichalar parecían uña y carne. Enríquez recuerda unas declaraciones que la infanta hizo aquella tarde que así lo atestiguan. “Ella nos contó que él había insistido e insistido en conquistarla hasta que lo consiguió. Lo hizo cerrando los puños, en un gesto muy significativo que daba a entender que él había apostado mucho por esa relación”. Los periodistas tuvieron acceso a una conversación informal con los prometidos, algo inusual en Zarzuela, y los vieron “más felices que nunca”.  El chico de la “vieja aristocracia castellana”, tal y como lo llama Peñafiel, había caído en gracia en la familia Borbón. Sin embargo, el veterano periodista también recuerda que “pese a que siempre fue una persona seria que no dio ningún escándalo, no cayó tan bien a la gente como Iñaki Urdangarin y fíjate lo que acabó pasando después con él”.

Jaime de Marichalar y la infanta Elena el 26 de noviembre del 94 (Gtres)
Jaime de Marichalar y la infanta Elena el 26 de noviembre del 94 (Gtres)

Aunque quizá no coincidan en lo que llevó a ambos a enamorarse, Peñafiel y Enríquez coinciden en lo que separó a la pareja: el ictus que Marichalar sufrió en 2001. “Lo que ocurrió es que él, como enfermo, nunca superó las secuelas de lo que le pasó. Aunque salvó la vida le quedaron vestigios en su comportamiento que le hacían discutir con ella continuamente”, asegura.

“A él le gustaba socializar y a la infanta no. Eso se vio enseguida cuando empezaron a convivir”, asegura Enríquez. “A las personas que sufren un ictus les suele cambiar el carácter: o sufren una depresión o intentan demostrar que son los mismos de siempre con mucho esfuerzo”. Así, si la boda que se celebró en Sevilla en marzo del 95 supuso el primer enlace real en mucho tiempo para la monarquía española, la separación, que fue anunciada también un mes de noviembre, pero de 2007, también sentó precedente en una institución que, hasta entonces, había estado libre de escándalos.

Justamente por eso, aquel anuncio de compromiso del que ahora se cumplen veinte años parece una historia mucho más lejana de lo que es, un noviazgo de otros tiempos en los que alguien se podía mostrar como un economista sin serlo y en el que los amores reales, al menos en España, parecían para toda la vida. El tiempo, la crisis y el ‘caso Nóos’ demostraron que, tras las imágenes idílicas, existían otras bastante alejadas de la perfección prefabricada.

Casas Reales
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios