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la 'amiga entrañable' del rey

La fortuna de Corinna creció en 30 millones de euros durante sus 'servicios' a España

La "amiga entrañable" de Don Juan Carlos llegó a España en 2005 y se marchó en 2013 con 30 millones de euros más en sus cuentas bancarias y con un mensaje: su historia con el Rey había terminado

Foto: Corinna Zu Sayn-Wittgenstein con el príncipe Carlos y Bob Colacello (Getty Images)
Corinna Zu Sayn-Wittgenstein con el príncipe Carlos y Bob Colacello (Getty Images)

Hacía tiempo que la "amiga entrañable" del Rey Juan Carlos no copaba titulares. En 2013 Corinna Zu Sayn-Wittgenstein salía de España y lo hacía para no volver, con una agenda de contactos inmejorables gracias a su cercanía con el monarca y 30 millones de euros más en sus cuentas bancarias. Pero, ¿Cómo amasó la princesa danesa tanto dinero y, lo que es más importante, cómo logró sacarlo de España sin que se cuestionara su procedencia?

Este lunes la revista Interviú aporta nuevos detalles de las operaciones que enriquecieron a Corinna durante los ocho años que pasó en nuestro país y que se basan principalmente en su labor como intermediaria en varias negociaciones. Según la citada publicación, en 2005, año de su llegada, la princesa no tenía un patrimonio relevante, pero poco después empezó a recibir  grandes sumas de dinero por lo que ella ha definido como "gestiones delicadas” que favorecieron a nuestro país. Fue, por ejemplo, una de las responsables de conseguir para empresas españolas la construcción del AVE Medina-La Meca, en Arabia Saudí, un contrato cifrado en 6.500 millones de euros. “Ella estuvo en la delegación como consultora, pero principalmente por el aval del Rey”, confirman a la revista fuentes que participaron en aquellas negociaciones.

El rey Juan Carlos con Corinna en una imagen de archivo (Gtres)
El rey Juan Carlos con Corinna en una imagen de archivo (Gtres)

Como también relató al periódico El Mundo, parte de su enriquecimiento en España se debió a su participación en un fondo hispano-saudí. Un proyecto creado en 2006 por el que se embolsó cinco millones de dólares (4,38 millones de euros) y que se canceló cuatro años más tarde con pérdidas de hasta 21 millones de euros para las empresas que lo conformaron. Esta ha sido quizá una de las cuestiones por la que la princesa ha sido más criticada. Los perjudicados mostraron su malestar al Gobierno al saber que ella había cobrado grandes cantidades por los servicios en un proyecto que acabó fracasando, pero desde su entorno la defienden señalando que las actividades profesionales de Corinna nunca han tenido impactos negativos para el Estado.

Lo cierto es que todo el dinero obtenido por la danesa en España es legal y ni el destino del dinero (Suiza) ni el bróker encargado de trasladarlo (salpicado por la trama Gürtel) pueden tumbar los argumentos de sus abogados: Corinna nunca ha sido residente fiscal en España y ha cumplido siempre con la legalidad de las jurisdicciones y países en los que ha operado.

Se fue de España “cabreada”

Pero entre los datos aportados por Interviú esta semana, llaman la atención aquellos que detallan la salida de Corinna de España y su adiós a Don Juan Carlos. Antes de marcharse, un enviado del Estado le comunicó que su historia con el entonces Rey de España había terminado y ella no debía volver nunca. La advertencia, que enfadó de sobremanera a la princesa, era el castigo impuesto por su Majestad tras las distintas entrevistas que había concedido a publicaciones españolas, en las que posaba con una joya que según la revista Interviú le regaló el Rey, mientras que otras fuentes aseguran que fue un obsequio de un jeque árabe. Si cumplía con la promesa de no regresar, en España nadie le reclamaría el dinero. Ese dinero que para muchos empresarios era, si no ilícito, al menos cuestionable.

Según fuentes consultadas por la publicación, la amiga de Don Juan Carlos “llegó a creer que era la verdadera reina de España” y algunos escoltas y empleados del servicio –Corinna pasó largas temporadas instalada con su hija en una casa próxima a Zarzuela, propiedad de Patrimonio Nacional– la llamaban princesa.

Residencia de El Pardo donde vivió Corinna en España (Gtres)
Residencia de El Pardo donde vivió Corinna en España (Gtres)

No era esta la única anécdota en la que era evidente los aires de grandeza de Corinna. En 2010, año en el que su relación con el monarca era más estrecha que nunca, tanto que él ya habló a su entorno de abdicar para vivir su vida, la danesa demostró en Nueva York lo que era capaz de hacer por España: “Una tarde ella estaba en un hotel de lujo de Nueva York. Allí se alojan muchos jefes de Estado y hay costumbre de izar la bandera del país correspondiente en la fachada del hotel. Corinna llamó entonces y pidió que se izara la bandera de España en su honor”.

El silencio de Corinna

Mientras la princesa danesa guarda silencio desde Mónaco, su nueva ubicación, sobre todo lo que tiene que ver con ella y el Rey emérito, existe cierto temor a la inminente publicación de un libro basado en los últimos años de Don Juan Carlos como monarca y que además coinciden con los que compartió con Corinna. La periodista que pretende llevar acabo el libro ya ha destapado la primera de las anécdotas. La noche anterior al famoso discurso del Rey de la Pascua Militar de 2014 que será recordado por sus constantes titubeos, él había estado con su amiga danesa en Londres y apuró tanto su estancia con ella que llegó a Madrid de madrugada. De ahí, ese aspecto desmejorado que preocupó tanto a los españoles y que propició la abdicación.

 

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