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familia real británica

El príncipe Carlos de Gales 'vendió' a sus hijos para intentar conseguir mayor popularidad

El programa 'Reinventing the royals' de la BBC ha contado la relación que existe entre la familia real británica y los medios. El más perjudicado ha sido el hijo mayor de Isabel II

Foto: Carlos, Guillermo y Harry, en una imagen de archivo (Gtres)
Carlos, Guillermo y Harry, en una imagen de archivo (Gtres)

Hace unos meses, la corona británica ‘obligaba’ a la BBC2 a suspender la emisión de uno de sus nuevos programas, Reinventing the royals. Este espacio, dirigido y presentado por Steve Hewlett, el periodista que realizó la famosa entrevista televisada de Lady Di, iba destinado a conocer cómo ha sido la relación de los Windsor con la prensa del país, “el vínculo entre la primera familia y el cuarto poder”, según palabras de Hewlett. A causa de presiones recibidas desde el entorno del príncipe Carlos, quien sospechaba que el documental no lo dejaría en demasiado buen lugar, la cadena pública decidió que retrasaría el estreno.

Finalmente, este domingo la BBC emitía el primer capítulo del programa y, tal y como el príncipe de Gales presentía, su imagen ha quedado bastante deteriorada, sobre todo en lo que se refiere a su figura como padre. En líneas generales, el documental deja entrever que después de la muerte de Lady Di y conociendo el poco apoyo popular con el que contaba, Carlos decidió, malintencionadamente, ‘vender’ a algunos periodistas las intimidades de sus dos hijos para que los británicos los dejaran de ver como las únicas víctimas de la situación.

Para conseguir sus propósitos, el hijo de Isabel II contrató en 1996 a Mark Bolland, un especialista en relaciones públicas definido como un ‘genio’ por los de su gremio, que debía lograr que el príncipe y su amante, Camila Parker Bowles, tuvieran una imagen aceptable en la sociedad. Por ello, Bolland desarrolló la 'operación Miss PB’ (Señora Parker Bowles) que consistía en hacer creer que Carlos era un buen hombre, víctima del egocentrismo y los caprichos de Diana, y Camila una mujer que solo se movía por los sentimientos que sentía por su amado.

Bolland urdió un elaborado plan que pretendía desprestigiar por todos los medios la imagen de Diana, y si hacía falta la de Guillermo y Harry, algo que pareció no importarle demasiado al príncipe de Gales. Uno de los golpes más sonados que llevó a cabo el relaciones públicas fue ayudar a la publicación del libro Carlos, ¿víctima o villano?, en el que se cuenta que Lady Di solía llamar a Camila para amenazarla de muerteHe enviado a alguien para matarte. Está fuera en el jardín. Mira por la ventana. ¿Puedes verlos?”.

Pero si hay un ejemplo de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Carlos para recuperar su popularidad es un suceso que ocurrió en 2002. El príncipe Harry fue pillado por los guardaespaldas de su padre fumando cannabis en un pub junto a unos amigos. Para aleccionarlo, su padre decidió llevarlo a un centro de desintoxicación para que conociera de primera mano la dureza del problema de las adicciones. Unos días más tarde, saltó a los medios la historia de Harry fumando drogas y la versión que dio Bolland a la prensa fue que el príncipe de Gales, padre preocupado y consciente de la curiosidad de los jóvenes por estas sustancias, llevó a su hijo a un centro de desintoxicación y el niño después corrió a drogarse. Diarios como News of the World describieron la actuación de Carlos como “el coraje de un padre sabio y amoroso” y despreciaron la actitud de Harry. Según Hewlett, "Carlos aprovechó una actitud perjudicial de su hijo pequeño para beneficiarse de él". 

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