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Las cuatro razones por las que Mette-Marit vuelve a ser una princesa querida

Atrás quedan aquellos oscuros días en los que la princesa figuraba en la última posición de las encuestas de la Familia Real de Noruega. La esposa del príncipe Haakon ha recuperado su popularidad

Foto: Mette-Marit, en una imagen de archivo (Gtres)
Mette-Marit, en una imagen de archivo (Gtres)

Atrás quedan aquellos oscuros días en los que Mette-Marit figuraba en las encuestas como el miembro de la Familia Real de Noruega menos querido. La esposa del príncipe Haakon ha recuperado su popularidad y todo ha sido gracias a un pequeño cambio de actitud. En menos de ocho meses, Mette-Marit ha conseguido volver a ser aquella princesa amada que era cuando contrajo matrimonio con el heredero en agosto de 2001. Tras pasar una mala racha en la que su agenda oficial disminuyó y tan solo se dedicaba a comprar ropa de grandes firmas, la ‘Cenicienta’ noruega ha recapacitado y se ha convertido en la heredera que todos quisieran. Hoy en Vanitatis repasamos los cinco detalles que ha cambiado Mette-Marit para dejar de ser la royal menos querida.

1. Incremento de actos oficiales

En estos últimos meses, la agenda institucional de la princesa se ha incrementado considerablemente. Además, ahora Mette-Marit se ha volcado en causas humanitarias como la lucha contra la propagación del sida o la vacunación contra enfermedades infantiles, gestos que los noruegos ven con muy buenos ojos. Incluso estando ella misma enferma de gripe, no quiso cancelar sus actos oficiales y la pasada semana acudió a una guardería para celebrar el Día de los Jardines de Infancia, algo que en el pasado no hubiera hecho la princesa.

2. Más austera

La pasión de Mette-Marit por las grandes firmas internacionales provocó que los medios de su país la apodaran ‘la princesa Prada’. Consciente de que a sus ciudadanos no les gustaba demasiado que despilfarrara el dinero en ropa y complementos, la heredera ha cambiado y ahora se muestra mucho más sencilla a la hora de vestir. Ni trajes de Giambattista Valli, ni bolsos de Céline, ni zapatos de Louboutin… Ahora la noruega escoge ropa más austera para su día a día, aunque para las grandes ocasiones sigue tirando de modistos extranjeros como Valentino, su favorito.  

Mette-Marit y Haakon besándose ante la mirada de Ingrid Alexandra (Gtres)
Mette-Marit y Haakon besándose ante la mirada de Ingrid Alexandra (Gtres)
3. Familia unida

En 2013, los rumores sobre una posible crisis entre Haakon y Mette-Marit invadieron los medios europeos. La ausencia de la princesa en varios actos oficiales hizo pensar que algo no iba bien en su matrimonio con el príncipe. Sin embargo, ellos mismos se han encargado de desmentir esas habladurías con sus actos. La última muestra de su amor se produjo este pasado fin de semana cuando en los campeonatos de esquí se besaron apasionadamente durante varios minutos. Incluso su hija, Ingrid Alexandra, tuvo que pedirles que pararan ya con los arrumacos, pues a la pequeña le daba vergüenza.

4. Naturalidad y cercanía

A través de las redes sociales, la princesa ha conseguido romper esa barrera que distancia a los miembros de la realeza de su pueblo. En las imágenes que ella misma suele colgar en Facebook o Instagram, puede verse a una Mette-Marit muy natural a la que no le importa salir en las fotografías sin maquillar o con mala cara. La esposa del heredero tan solo quiere mostrar que ella y su marido forman una familia de lo más normal a la que le gusta pasear por el campo, esquiar o ir en bicicleta. Toda una demostración de cercanía y naturalidad que, seguramente, otras 'royals' no harían.

Los príncipes, en una imagen colgada en Facebook
Los príncipes, en una imagen colgada en Facebook
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