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TEMEN QUE VUELVA A LAS ANDADAS

Que tiemble Buckingham Palace: el príncipe Harry se queda en paro

Tras decidir abandonar el Ejército, el nieto de la reina Isabel se queda sin responsabilidades. Los tabloides británicos ya se frotan las manos: Harry + tiempo libre nunca fue una buena combinación

Foto: El príncipe Harry, en una imagen de archivo (Reuters)
El príncipe Harry, en una imagen de archivo (Reuters)

Buckingham Palace se ha echado a temblar: el príncipe Harry se queda en paro. Tras diez años en el Ejército, el hijo rebelde de la desaparecida Lady Di ha decidido empezar una “nueva etapa” en su vida. Los asesores reales aseguran que sus opciones ahora son “amplias y variadas”, pero lo cierto es que el heredero no tiene, por el momento, ningún plan. Seamos sinceros. Nadie contempla que el nietísimo de Isabel II vaya a tener dificultades para llegar a fin de mes. Pero ese no es el problema que se plantea a la Corona. El verdadero quebradero de cabeza es qué hacer con un joven de 30 años apodado por la prensa como 'Prince Party'. Harry + tiempo libre nunca ha sido una buena combinación. Aunque depende para quién, porque los tabloides británicos ya se frotan la manos a la espera de su próxima juerga.

En palacio hay cierto pánico. Pero la familia real británica tiene experiencia en eso de tener a sus miembros desempleados. Que se lo digan al príncipe Carlos. A sus 66 años, al primogénito de la soberana no se le conoce ni oficio ni beneficio. El pequeño detalle es que este algún día se convertirá en rey. Sin embargo, Harry cada vez tiene el trono más lejos. Cuando William y Kate tengan a su segundo retoño en primavera, pasará a la quinta línea de sucesión. Y a la larga, sabe que serán su hermano y cuñada quienes adquirirán todos los compromisos reales y con ello también todo el protagonismo.

El príncipe Harry en el Ejército (Gtres)
El príncipe Harry en el Ejército (Gtres)

Precisamente por eso, los expertos en realeza llegaron a plantear la posibilidad de que ahora más que nunca Harry podría pasar más temporadas en primera línea de guerra, algo que siempre ha sido su pasión. Por su espíritu aventurero y su necesidad constante de tener grandes dosis de adrenalina en el cuerpo, el príncipe ha llegado a estar dos veces en misión en Afganistán. La férrea disciplina militar amansaba a la fiera que llevaba dentro. Y lo de matar talibanes desde su helicóptero de combate –cuyo manejo comparó con el de una consola de videojuegos– no se le daba mal.

Pero de seguir en la Armada habría tenido que subir de escalafón y terminar haciendo trabajo de oficina. Eso no es lo suyo. Nunca ha destacado por sus dotes académicas, la verdad. En el prestigioso y elitista colegio de Eton, terminó con una B en Arte y una D en Geografía.

Mala experiencia anterior

Lo de 'colocar' al hermano de un futuro rey es ya una vieja dicotomía en Buckingham. Sucedió lo mismo cuando Carlos se casó con Diana y comenzaron a tener descendencia. Entonces, el príncipe Andrés se quedó en tierra de nadie. Pero si Harry decide seguir los pasos de su tío… el plan sí que promete. Cuando el duque de York dejó la Armada a los 41 años, se le dio un papel no remunerado como representante especial para el comercio y la inversión en el Reino Unido. Un rol, sin límites definidos, que le llevó a hacer amistades –entre otros– con el magnate Jeffrey Epstein, ahora en la cárcel por escándalo sexual infantil, y el hijo del coronel Gadafi, Saif al-Islam.

Por el momento, el joven parece que tiene la agenda ocupada hasta verano. Permanecerá en el Ejército hasta junio y luego viajará a África para pasar varias semanas de voluntariado en un proyecto de conservación, lo que podría derivar en un nuevo patrocinio de otra ONG, trabajo que él desempeña a su propia manera.

En agosto de 2012, todo el mundo pensaba que estaba alojado en un complejo vacacional mientras que su ONG, Sentebale, celebraba un evento de recaudación de fondos en San Diego. Coronaba así un año glorioso para la familia real, que había visto subir su popularidad como nunca tras el Jubilee de la reina Isabel II y los Juegos Olímpicos. Pero no. El príncipe estaba desnudo en una habitación de las Vegas, rodeado de jóvenes jugando al strip poker. Las fotos dieron la vuelta al mundo.

Con todo, el llamado 'efecto Harry' –dícese del heredero con personalidad arrolladora cuyos escándalos vinculados con hábitos festivos nocturnos no merman su éxito personal– permanece intacto.

Kate y William tienen que seguir siendo pluscuamperfectos para ganarse el cariño del pueblo y potenciar la ‘katemanía’, que tanto bien ha hecho a la Corona. Pero Harry, el indomable, haga lo que haga enloquece a las masas en cada una de sus apariciones públicas. A ver lo que dura. 

Casas Reales

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