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principado de mónaco

Paulina Ducruet, tras los pasos publicitarios de su prima, Carlota Casiraghi

Aunque parecía que iba a ser el patito feo de la familia Grimaldi, Paulina Ducruet, la hija mayor de la princesa Estefanía de Mónaco se ha convertido en un auténtico cisne, a la altura de Carlota Casiraghi

Foto: Paulina Ducruet para Lancaster Asia (Lancaster)
Paulina Ducruet para Lancaster Asia (Lancaster)

Aunque parecía que iba a ser el patito feo de la familia Grimaldi, Paulina Ducruet, la hija mayor de la princesa Estefanía de Mónaco, se ha transformado en un auténtico cisne. De vivir en la discreción absoluta por expresa voluntad de su madre, Paulina ha pasado a tener una agenda pública de lo más notoria. Desfiles de moda, fiestas con la jet set, presentaciones de películas… La nieta de Grace Kelly se ha convertido en toda una estrella. Prueba de ello es que acaba de protagonizar la nueva campaña de la firma de cosméticos Lancaster. Bajo el epígrafe “Paulina Ducruet, miembro de la familia principesca de Mónaco”, la marca presenta sus nuevo producto, un sérum antimanchas cuyo precio alcanza los 170 euros.

Paulina y sus hermanos, Louis Ducruet y Camila Gottlieb, crecieron a la sombra de la popularidad de los Casiraghi. A cualquier acto que acudiesen todos los primos, los hijos de Estefanía siempre quedaban en un segundo plano ensombrecidos por la belleza y el carisma  que derrochaban Andrea, Carlota, Pierre y, en algunas ocasiones, Alexandra de Hannover, los retoños de la princesa Carolina. Pero cuando Paulina cumplió la mayoría de edad y tomó las riendas de su vida, las cosas empezaron a cambiar considerablemente. Cada vez más, la hija de Estefanía se dejó ver por los saraos más importantes del principado y fue tomando un mayor protagonismo mediático.

A los ojos de los monegascos, Paulina pasó en pocos meses de ser esa ‘niña invisible’ a competir en estilo con la mismísima Carlota Casiraghi. Herederas ambas de la belleza de Grace Kelly, los duelos por ser las más bella del principado parece que no han hecho más que empezar. Carlota, por el momento, tiene el puesto asegurado. A la amazona avala su trayectoria como imagen de la firma Gucci y su aparición en las portadas de las grandes revistas de moda como Vogue o Elle. Por su parte, Paulina es una novata en este mundo de glamour, pero ya se está creando una muy buena imagen pública y a sus 20 años ya ha conseguido un gran acuerdo publicitario, algo que Carlota no obtuvo hasta que alcanzó los 25.

Aunque son primas hermanas, parece que la relación entre Carlota y Paulina es casi nula. En las pocas ocasiones en las que han aparecido juntas –la boda de Alberto de Mónaco o la presentación de los príncipes Jacques y Gabriella– apenas se han dirigido la palabra, al menos en público. Este distanciamiento puede deberse a la mala relación que existió entre las princesas Carolina y Estefanía durante años. Mientras Paulina apenas se habla con su prima Casiraghi, con Jazmín Grace, la hija ilegítima del soberano monegasco, mantiene un estrecho vínculo, tal como muestra una fotografía colgada por ella misma en su Instagram.

Carlota y Paulina en la boda de Alberto de Mónaco (Gtres)
Carlota y Paulina en la boda de Alberto de Mónaco (Gtres)
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