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LA INFANTA Y URDANGARIN, VACACIONES EN ITALIA

Los Antinori, la acaudalada familia que recibió a los duques de Palma en la Toscana

Se trata de una estirpe de bodegueros cuyos viñedos se remontan a la baja Edad Media. Acogieron a la infanta Cristina y a Urdangarin esta Semana Santa

¿Pueden un imputado insolvente y su familia disfrutar del dolce far niente bajo el sol de la Toscana? Sin ningún problema cuando la falta de liquidez viene arropada por un título nobiliario, una esposa infanta de España y una red de amistades al más altísimo nivel. Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón han disfrutado en Semana Santa de la hospitalidad de la familia Antinori. El conde Alessandro Lequio así lo confirma a Vanitatis a través de directísimas fuentes próximas a los Antinori. Los anfitriones toscanos de los duques de Palma son una saga de acaudalados bodegueros, con título de marqueses, cuyo negocio se remonta al siglo XIV y que hoy presume de ser una de las mayores compañías vitivinícolas italianas y motor económico de la Toscana.

Los duques de Palma han descendido un peldaño en el nivel de sus escapadas vacacionales, si tomamos como referencia la pasada Semana Santa en un cinco estrellas de Marruecos o aquel fin de año en el Intercontinental Paris Le Grand. Pero no nos engañemos: aunque Iñaki Urdangarin está formalmente en paro y en búsqueda activa de empleo, doña Cristina sigue cobrando alrededor de 240.000 euros anuales por su puesto como directora del área internacional de la Obra Social de La Caixa y una cifra incógnita –si bien suponemos que abultadísima– de la fundación creada por el IV Aga Khan. Doña Cristina fichó en 2013 como directiva en el Departamento de Bienestar Social de la Aga Khan Development Network (AKDN) y en Ginebra está a las órdenes directas de Zahra Aga Khan, primogénita del multimillonario líder de la comunidad ismaelita.

Los duques de Palma sobre el restaurante Albergaccio di Castellina (Vanitatis)
Los duques de Palma sobre el restaurante Albergaccio di Castellina (Vanitatis)

Un favor más de Don Juan Carlos: nuestro Rey emérito fue compañero de aula de Karim Al Hussaini Aga Khan en el colegio más exclusivo del mundo. El suizo Le Rosey es conocido popularmente como el colegio de los reyes: Alberto II y Balduino de Bélgica, Rainiero de Mónaco, Eduardo de Kent, Marie Chantal de Grecia, Emmanuel Filiberto de Saboya y el Sha de Persia pasaron por sus aulas. Prueba de la vieja amistad entre los Borbón y los Aga Khan es que los Reyes Juan Carlos y Sofía acudieron a la boda de Zahra con el británico Mark Boyden, acompañados de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. También un sobrino de la Reina, Pablo de Grecia, con su familia.

Un linaje con historia

Los duques de Palma ya han regresado a Ginebra tras alojarse esta Semana Santa en Castallina in Chianti, apenas a 30 km de la principal bodega del marqués de Antinori, en San Casciano Val di Pesa. Su imperio, repartido por esta privilegiada región italiana, de Siena a Florencia, y con presencia también en Umbría, lo forman seis bodegas (Passigano, Guado al Tasso, Castello della Fonte, Fattoria Aldobrandesca, Tenuta la Braccesca y Tenuta la Mortelle) y tres restaurantes: la Trattoria Della Fonte, Osteria Passigano y Renuccio 1880. Precisamente, el nombre de este último está inspirado en el creador del linaje, Renuccio di Antinoro, que comenzó a cultivar vides en Catello di Combiate hacia 1184. Sus sucesores trabajarán, además del vino, en la seda y la banca internacional bajo la protección de los Medici y en 1385 Giovanni di Piero Antinori se une al gremio de los vinattieri. Esa es la fecha que la familia da como origen de su negocio.

La compañía Marchesi Antinori está ubicada en la plaza homónima en Florencia y hoy la preside el marqués Piero Antinori, padre de tres hijas, a quien sucederá su primogénita, Albiera. Junto con Allegra y Alessia son las primeras mujeres en 26 generaciones de esta larga estirpe en dirigir el negocio familiar. Los Antinori son socios fundadores de la Premium Familiae Vini, asociación que aglutina las más vetustas bodegas en poder aún del linaje original y ellos mismos presumen de figurar en un selectísimo círculo, según The Economist: el de las diez empresas más antiguas del mundo.

Una cena con estrella

Los duques no se han privado de nada estos días en la Toscana. Cenaron en Albergaccio di Castellina, un distinguido restaurante italiano con una estrella Michelin. “Fue el viernes por la noche y se sentaron seis personas a cenar, dos adultos y varios adolescentes”, confirman a Vanitatis desde el propio restaurante. Quien habla al otro lado del teléfono es uno de los camareros que atendió a la familia Urdangarin, y con “adolescentes” se refiere a los cuatro hijos del matrimonio, de los que no duda en destacar lo “altos” que son.  "Nosotros no sabíamos quiénes eran. Solo después de que se fueron, una mesa de huéspedes españoles nos dijo que teníamos un invitado muy importante", explican.

Según el restaurante, los duques de Palma y sus cuatro hijos hicieron una cena muy simple "porque era Viernes Santo y por eso no tomaron ningún plato de carne". Los Urdangarin pidieron carabaccia (sopa de cebolla florentina), espaguetis con espárragos trigueros y queso parmesano fundido con azafrán, pan de hojaldre con brócoli, anchoas del mar de Liguria y pesto de tomate seco, pastel con corazón de queso de oveja, y risotto con manzanas y aroma de bergamota, y para beber, una botella de Chianti Classico.

 

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