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LOS YA EXDUQUES DE PALMA

La infanta Cristina y Urdangarin se deshacen del palacete de Pedralbes por 6,9 millones

El chalé de los exduques de Palma cambia de manos: una sociedad con sede en Suiza es su actual propietario. Un hombre de negocios asentado en Barcelona podría trasladarse allí en fecha inminente

Ya está hecho. El nº 11 de Elisenda de Pinós en Barcelona tiene nuevo dueño. Tras año y medio a la venta y una sustancial rebaja sobre el precio solicitado inicialmente, el palacete de Pedralbes ha cambiado de manos hoy mismo. La cifra final es la autorizada por el juez Castro a finales de enero como mejor precio posible, 6.950.000 euros, que está muy lejos de los 9,8 millones que la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin pedían en un principio. De ella, en cualquier caso, deben descontarse la seguramente abultada comisión de Coldwell Banker, la agencia especializada en inmuebles de lujo que ha hecho posible la venta, y las arras depositadas en un principio.

El abogado Miguel Bernardo Terrasa Monasterio fue el primer nombre propio que conocimos relacionado con el cambio de propietario. Él estampó su firma en un contrato de compraventa en que podía leerse que “ambas partes acuerdan y consienten que la casa-torre podrá ser finalmente adquirida por una persona física o jurídica distinta de la aquí contratante”. Y así ha sido. Pese a que en un primer momento trascendió la información de que sería un magnate árabe, posiblemente a causa de despistar al auténtico comprador, según la información que maneja este diario, finalmente se trata de un hombre de negocios afincado en la parte alta de Barcelona si bien el titular del palacete será una sociedad, con sede en Suiza, participada por él. Esto encaja perfectamente con los 300.000 euros que Terrasa Monasterio depositó ante el notario Alberto Marín Sánchez en concepto de arras y cuyo cheque se expidió en un banco de Zúrich.
Los exduques de Palma, en una imagen de archivo (Gtres)
Los exduques de Palma, en una imagen de archivo (Gtres)

Al parecer, una familia podría ocupar el chalé de modo inminente. En cuanto esté plenamente amueblado. Eso permitirá que la nota registral del inmueble deje de estar vedada a los medios: así como no suele haber mayor inconveniente en conocer la titularidad de cualquier mansión, casa o garaje en territorio español, a Vanitatis le ha sido imposible constatar a nombre de quién figura el nº 11 de Elisenda de Pinós hasta ayer mismo.

El levantamiento del embargo sobre la mitad indivisa propiedad de Urdangarin, ordenado por el juez Castro el 5 de febrero, hizo posible que se haya consumado por fin la venta. Aunque ha sido un camino de casi seis meses, entorpecido por los recursos de los exduques de Palma y de la acusación popular. En el escrito que la defensa de Iñaki Urdangarin –a la que se adhirió la de la infanta Cristina– presentó al juez Castro a finales de enero se especificaba que la hipoteca con La Caixa estaba en 4,4 millones de euros (montante anterior en el tiempo al embargo judicial), así como las dos cifras siguientes: 437.215 euros por la cancelación de un producto derivado suscrito con Caixabank y una deuda de Iñaki Urdangarin con la Agencia Tributaria de 253.705,12 euros. Urdangarin pretendía resolver la hipoteca, enjuagar esas deudas a continuación y, lo que sobrase, ser destinado al juzgado nº 3 de Palma como fianza. Castro no lo aceptó y la Audiencia Provincial se inhibió al respecto.

Ahora, vendido ya el palacete y, según el auto del juez Castro, los exduques deberán consignar en el juzgado 967.693,50 euros por parte de Urdangarin y 713.988,38 euros por parte de la infanta “como medida cautelar para garantizar el resultado de una sentencia condenatoria, el de las responsabilidades civiles, multas y costas”.

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