El duque de Cambridge cumple hoy 35 años

La agenda oficial, el talón de Aquiles del príncipe Guillermo (y de Kate, su popular esposa)

Aunque el número dos en la línea de sucesión de los Windsor asegura que se toma sus “deberes y responsabilidades muy seriamente”, también es consciente de que “si no eres cuidadoso, el deber se puede convertir en algo muy pesado a una edad muy temprana”

Foto: Guillermo y Catalina inician una visita oficial de dos días a París.
Guillermo y Catalina inician una visita oficial de dos días a París.
Parece que él lo tiene muy claro. Se ve en el futuro como rey. Y hay quienes aseguran que, en efecto, no rehuirá su compromiso. Aunque lo cierto es que hoy cumple 35 años y los británicos no están nada satisfechos con la dedicación del príncipe Guillermo Windsor, duque de Cambridge, a las tareas que teóricamente debería desempeñar como ‘número dos’ en la línea de sucesión de la familia real británica.

El principe Guillermo junto a su hijo en una imagen de archivo.
El principe Guillermo junto a su hijo en una imagen de archivo.

Del histórico de sus propias declaraciones se desprende un esquema mental evidente: el príncipe Guillermo no tiene ningún interés en vivir ‘atosigado’ por la presión de la agenda pública ni por los medios de comunicación…

Quiere mantener su privacidad, cual remanso de paz, en el que incluye a su familia y sus abundantes horas de ocio. Ya llegará el momento, insinúa con frecuencia. La duda surge al considerar que a sus 35 años él entiende que no ha llegado aún ese momento, como sugieren los frecuentes comentarios que se hacen desde los medios británicos.

La paz de la campiña

La familia este mes de junio.
La familia este mes de junio.

El príncipe Guillermo y su esposa Kate Middleton buscaron ese remanso de privacidad en Anmer Hall, un antiguo caserón de la reina Isabel II situado en la campiña de Norfolk, que fue adecuadamente restaurado (una inversión de casi 1,5 millones de euros) antes de que lo ocuparan en el verano de 2015, a las pocas semanas del nacimiento de la pequeña Carlota.

Aunque su residencia oficial es el palacio de Kensington (Londres), los duques de Cambridge han disfrutado de la tranquilidad de un pueblo tan pequeño que no tiene ni una cafetería. Sí funciona un club social, al que han acudido de vez en cuando; y los pueblos cercanos también cuentan con varios pubs, algunos de ellos muy frecuentados por los duques.

¿Precipitado regreso a Londres?

Este mismo verano regresará toda la familia a Kensington, coincidiendo con el fin del compromiso que adquirió el príncipe Guillermo con la East Anglia Air Ambulance, a la que ha dedicado 20 horas semanales como piloto durante dos años. De hecho, el matrimonio ya ha elegido colegio para el primogénito de la familia, Jorge, que cumplirá cuatro años el próximo 22 de julio.

Contra todo pronóstico, el pequeño Jorge, tercero en la línea de sucesión, se incorporará el próximo curso al colegio Thomas's Battersea, un centro privado de inspiración cristiana, que se encuentra a media hora en coche de su residencia.

Familia completa de los duques de Cambridge a las puertas de la iglesia el día de Navidad. (Gtres)
Familia completa de los duques de Cambridge a las puertas de la iglesia el día de Navidad. (Gtres)

Cuando se daba por hecho que el príncipe Jorge pisaría las aulas por las que transitaron su padre y su tío Harry (Wetherby School, en Notting Hill), o las del St Mary Abbots, cuna de ministros y muy próximo a palacio, los duques han optado por un colegio exclusivo, aunque ligeramente más barato (unos 7.300 euros por curso).

Le llueven las críticas

Pero el regreso de los duques de Cambridge a Kensington es, también, una respuesta a las críticas sobre su escasa dedicación a las tareas públicas del joven matrimonio. Este es, al parecer, el único punto débil de la duquesa, que goza de una extraordinaria popularidad en el Reino Unido.

La cuestión de la agenda pública de los duques es un asunto crítico. Algunos medios británicos hicieron un esquemático balance de los dos primeros meses de este año. Mientras la reina Isabel II había acudido entre enero y febrero a 28 actos públicos, su hija Ana a 39 y el príncipe de Gales a 29, Guillermo de Cambridge solo había participado en 12 y su esposa Kate en 10.

Incluyendo su dedicación como piloto de ambulancias aéreas, Guillermo Windsor trabajó 34 de los 53 días laborales de enero y febrero…

El príncipe Guillermo en la catedral de Manchester durante un acto oficial. (Gtres)
El príncipe Guillermo en la catedral de Manchester durante un acto oficial. (Gtres)

El penúltimo reproche

Claro, estas críticas han arreciado en algunos momentos, por contraste con la pasión que pone el príncipe en su dedicación a otros menesteres, generalmente vinculados al ocio.

Foto familiar en los Alpes.
Foto familiar en los Alpes.

El último episodio se produjo en marzo pasado, debido a su ausencia en los actos religiosos que se celebran el segundo lunes del mes con motivo del Día de la Commonwealth. No es que haya sido un fiel asistente a esta celebración, pero este año se supo que, en lugar de estar junto a la familia Windsor en el acto religioso, se encontraba de vacaciones en los Alpes suizos, sin su familia, divirtiéndose con unos amigos.

Y lo que más pudo sorprender a la opinión pública británica es el vídeo que publicó el 'Daily Mail', en el que se ve al príncipe Guillermo en un club nocturno de Verbier cantando y bailando junto a la modelo australiana Sophie Taylor.

Ante una nueva oportunidad

Es probable que, con su regreso a Kensington, el príncipe Guillermo inicie una nueva etapa en su calculada aproximación a los compromisos que debe asumir como ‘royal’. Más, si cabe, teniendo en cuenta que tanto la reina como su marido han renunciado ya a buena parte de sus obligaciones.

De hecho, la reina Isabel II, que en noviembre celebrará el 70 aniversario de su boda, ha rebajado significativamente su agenda, aunque el año pasado participó en cerca de 300 compromisos oficiales.

Y en mayo se anunció oficialmente que el duque de Edimburgo abandonará, definitivamente, su agenda pública el próximo mes de agosto. El esposo de la reina, que también había reducido su presencia pública desde que cumplió los 90 años (en 2011), acudió en 2016 a un total de 116 compromisos públicos y era miembro de 780 entidades.

Aunque caben ciertas dudas sobre la actitud del príncipe Guillermo, en relación con su papel como miembro de la familia real británica, a tenor de la confesión que realizó ante las cámaras de la BBC: “Me tomo mis deberes y responsabilidades muy seriamente. Pero es preciso encontrar un camino propio y en el momento adecuado. Si no eres cuidadoso, el deber se puede convertir en algo muy pesado a una edad muy temprana”.

Fermín J. Urbiola
Fermín J. Urbiola
Fermín J. Urbiola

Periodista y escritor

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