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20 años sin Diana de Gales, la princesa triste que se quitó la máscara

El 30 de agosto de 1997 moría un auténtico icono de la monarquía o de su antítesis, dado que siempre la desafió y rompió sus reglas después de un matrimonio fallido con Carlos

“Poco después de la medianoche de ayer, el Mercedes 600 en el que viajaban la princesa Diana y su pareja, Dodi Al Fayed, se estrellaba contra un pilar de un túnel en el centro de París. El chófer del coche y Dodi Al Fayed murieron en el acto. Los médicos han intentado reanimar a la princesa de Gales tanto en el lugar del suceso como en el hospital, pero ha sido inútil y ha muerto a las cuatro de la madrugada”. Así anunciaba Ana Blanco, en el 'Telediario' del 31 de agosto de 1997, la muerte de Diana de Gales, auténtico icono de la monarquía o de su antítesis, dado que siempre la desafió y rompió sus reglas después de un matrimonio fallido con Carlos de Inglaterra y de hablar abiertamente de lo infeliz que la había hecho su vida entre los oropeles palaciegos.

Un féretro azul, oro y rojo cubría los restos mortales de Diana, que llegaban a una base militar de Londres y eran recibidos por Tony Blair, sus dos hermanas y el propio príncipe Carlos. Pocos días después, su funeral, con los muy niños Guillermo y Enrique, sus hijos, totalmente compungidos, se convertía en una especie de catarsis mundial, en uno de los homenajes luctuosos más seguidos de la historia de la televisión. A lo largo de veinte años mucho se ha discutido sobre si su accidente mortal formó parte de un complot, sobre si supo utilizar a la prensa o si su legado, en el que se recuentan actos solidarios, ha servido para algo.

El pueblo británico la conoció en un frío mes de febrero cuando ella y el príncipe Carlos mostraban al mundo, en su anuncio de compromiso, una felicidad impostada. El día 3 fue la fecha en la que Carlos de Inglaterra propuso matrimonio a Diana de Gales. Llevaban medio año saliendo y una cena juntos en el palacio de Buckingham sirvió para que el hijo de Isabel II se declarase ante la que meses más tarde se convertiría en su esposa. El compromiso no tardó mucho en salir a la luz pública, ya que un tiempo después de aquella cena íntima y la proposición de matrimonio, lo anunciaron públicamente. Vestida con una ya icónica chaqueta azul, Diana mostraba un anillo con una piedra del mismo color y sonreía tímida ante las incisivas preguntas de los periodistas, que se aglutinaban en los jardines del palacio de Buckingham para escudriñar de cerca a la entonces desconocida Lady Diana Frances Spencer. No solo ellos: toda Gran Bretaña conocía en ese momento a la que años más tarde sería conocida como la 'princesa del pueblo'.

Diana de Gales en el día de su boda con Carlos. (Gtres)
Diana de Gales en el día de su boda con Carlos. (Gtres)

Pocos meses después del anuncio, el 29 de julio, llegó la boda real, tan multitudinaria como cabía esperar. Incluso películas como 'La boda de Muriel' han homenajeado, años después, aquel día y aquel vaporoso vestido de novia de Diana, que parecía salida de un cuento de hadas. Todo el mundo se quedó pegado al televisor para ver como la chica tímida daba el 'sí, quiero' a su príncipe, que en realidad ya estaba enamorado de Camilla Parker Bowles y que no sería, precisamente, un marido perfecto.

Luego vendrían la bulimia, los desarreglos emocionales de la princesa, la infelicidad, el divorcio y aquella entrevista televisiva en la que no titubeó a la hora de dejar mal a Carlos. Muchas de las declaraciones que Diana hizo en aquel espacio fueron incendiarias. "Me gustaría ser una reina en el corazón del pueblo, pero no me veo como reina. Hay mucha gente en el 'establishment' que no quiere que lo sea", alegó ante el presentador nada más comenzar la ronda de preguntas. Diana no se ahorró opiniones ni siquiera sobre su amante, James Hewitt. "Le adoraba. Estaba enamorada de él pero me dejó hundir", aseguró sin tapujos sobre el profesor de equitación de sus hijos. "Quizá fuera yo la primera persona de esa familia que tenía una depresión; la primera persona que lloraba abiertamente... y ellos estaban un poco asustados porque no lo habían visto antes y no sabían qué hacer", dijo acerca de su relación con la familia real británica, una vez que estos descubrieron que había sufrido una depresión posparto.

Diana con sus hijos Guillermo y Enrique. (Gtres)
Diana con sus hijos Guillermo y Enrique. (Gtres)

Dos años después de la impactante entrevista, una Diana feliz se enamoraba de Dodi Al Fayed y vivía su particular verano del amor en 1997. Ya eran conocidas sus buenas causas, la visita a las víctimas de las minas antipersona y su solidaridad para con los enfermos de sida. Pero la muerte la acechaba y un accidente acabó con la vida de la quebradiza princesa que huyó de la artificiosa vida de palacio; la que se quitó la máscara ante una institución que no consiguió convertirla en una marioneta a su servicio.

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