su familia no está a favor del noviazgo

La presión mediática pone en jaque la relación de Froilán

Muchos son los factores que han puesto contra las cuerdas su noviazgo con Mar Torres, todos ajenos a ellos: los fotógrafos, la familia de ella... Hablamos con su entorno

Foto: Froilán, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.
Froilán, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.

Las bicicletas son para el verano y los amores serios, para pasados los 30. Y si no, que se lo pregunten al príncipe Harry. El pobre Froilán ha querido correr más de la cuenta y no le salen los números: una relación oficial a los 19 + ser el nieto del emérito = crisis con la ‘princesa de El Pozo’. Vamos mal.

Cuando todo parecía apuntar a un amor sólido, capaz de luchar contra viento y marea, descubrimos que la presión mediática de las últimas semanas ha hecho mella en la relación que mantienen desde este verano el hijo de la infanta Elena y su joven novia.

Froilán y Mar Torres, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.
Froilán y Mar Torres, en un fotomontaje elaborado por Vanitatis.

Un noviazgo que les habría llevado a pasar unos días de amor y veraneo en Marbella en un nidito de amor en Nueva Andalucía y también a comenzar su primera gran crisis. Los mejores y peores días de su relación.

El entorno de la pareja, aunque cree que es solo un bache, apunta a que “sin ninguna duda, la presión mediática ha puesto en jaque el noviazgo”. La actitud de Mar durante el último fin de semana resulta alarmante.

Dos plantones en tres días: Starlite y el polo

Dos eran las listas de confirmados en las que el nombre de Mar aparecía y dos los eventos en los que finalmente no apareció.

Harta de ser perseguida por los paparazzi, la joven heredera de El Pozo decidió no asistir junto a Froilán al concierto de Manu Carrasco en Starlite. Un evento apuntado en su calendario desde hacía varias semanas que tuvo lugar el viernes pasado. Según ha podido saber Vanitatis por fuentes cercanas a la organización, todo estaba preparado para que la pareja del verano hiciese acto de presencia sin que nada ni nadie enturbiase la noche.

Sin embargo, Froilán finalmente fue solo a disfrutar del romántico repertorio del extriunfito.

Lo mismo ocurrió apenas dos días después durante la final de la Copa de Oro de Polo de Sotogrande, un torneo que iba a suponer la presentación ‘oficial’ de la joven y que nos dejó con la miel en los labios. Su presencia también estaba confirmada, pero una vez más plantó a su novio. Algo poco habitual en ella.

Su familia, en contra de los medios y Froilán

La familia de ella nunca ha sido muy amiga de la prensa. Su fama y su fortuna nunca han estado ligadas al papel cuché. “Ni lo han buscado, ni lo han querido”, afirman a Vanitatis personas del entorno de la joven.

El clan detrás de El Pozo ha sido uno de los habituales en las fiestas y encuentros de la alta sociedad desde hace décadas, sin embargo, no ha sido hasta ahora que han empezado a rebuscar en sus vidas.

No les gusta esta nueva situación y así se lo han hecho saber a Mar. Con tan solo 19 años, la presión de verse perseguida por los fotógrafos, sumada a la falta de apoyo de sus progenitores ha terminado por dinamitar la fragilidad de la novia de Froilán, quien habría decidido, según explican estas fuentes, “permanecer algunas semanas alejada del foco mediático hasta que las cosas se calmen”.

Una decisión prudente y sensata que quizá favorezca que las aguas vuelvan a su cauce.

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