Grace Kelly, 35 años sin la actriz princesa que se enamoró de España
  1. Casas Reales
musa de hitchcock y princesa de mónaco

Grace Kelly, 35 años sin la actriz princesa que se enamoró de España

La primera vez que visitó nuestro país fue en 1956, cuando desembarcó junto a su marido, Rainiero de Mónaco, en Mallorca y ese fue el escenario de su luna de miel

Foto: Grace Kelly en una imagen de archivo.
Grace Kelly en una imagen de archivo.

El 14 de septiembre de 1982, un accidente de tráfico se llevaba a Grace Kelly para siempre. Apenas tenía 52 años y su muerte la lamentaron tanto los cinéfilos como los apasionados de lo 'royal'. La princesa de Mónaco iba acompañada de su hija Estefanía y las dudas siempre planearon sobre el suceso que le quitó la vida. Hipótesis truculentas sobre si era su vástaga la que conducía o no que alimentaron su leyenda. Su brillante melena rubia y su apariencia angelical también se pasearon por nuestro país, que visitó en calidad de princesa, una vez que dejó de ser la gélida rubia del cine de Hitchcock, la que añadió capas de misterio y erotismo soterrado a cintas como 'La ventana indiscreta' o 'Crimen perfecto'. Vestida de faralaes o navegando por el Mediterráneo, Gracia, tal y como la conocían nuestros compatriotas, inició un largo romance con España.

Grace Kelly en una imagen de archivo.
Grace Kelly en una imagen de archivo.

La primera vez que visitó nuestro país fue en 1956, cuando desembarcó junto a su marido, Rainiero de Mónaco, en Mallorca y ese fue el escenario de su luna de miel. Formentor fue el lugar que recibió a la pareja de recién casados, que habían protagonizado una de las bodas más mediáticas de todos los tiempos. Hasta la Guardia Civil se vio implicada en aquellos días de romance real, cuando la pareja pasó a ser acosada por los paparazzi y sus días de nuevos príncipes casi se convierten en un infierno. A la isla volvieron en 1960 y 1961 en el yate de Aristóteles Onassis, que les invitó justo en la época en la que salía con María Callas.

Foto: Una imagen de la ceremonia (Vanitatis)

Una Grace bien distinta regresó a tierras españolas en 1966 para asistir a la Feria de Sevilla y durante aquel festejo de sabor andaluz casi se arma, nunca mejor dicho, la marimorena. La exmusa de Hitchcock acudía a la capital hispalense junto a Rainiero de Mónaco y quiso la casualidad que coincidiese con Jackie Kennedy. No se sabe si porque ya era amiga de María Callas (y en aquella época Jacqueline ocupaba su lugar en el corazón de Onassis) o porque nadie las había presentado, las dos divas norteamericanas ni posaron juntas. Tampoco se tiene constancia de que coincidiesen. Más bien al contrario. Mientras la duquesa de Alba acompañaba a Jackie a los toros, la princesa de Mónaco hacía lo propio en otro extremo de la plaza y teniendo especial cuidado en no lucir el mismo color de vestido que su 'oponente'.

Grace Kelly y Rainiero en una imagen de su paso por la feria. (Gtres)
Grace Kelly y Rainiero en una imagen de su paso por la feria. (Gtres)

No se sabe si por el disgusto, pero hasta 1981 la princesa no volvió a España mucho más. Su último viaje tuvo lugar en ese año. Grace ya era una de las personas más queridas de la monarquía por sus actos solidarios, pese a que sus enemigos aumentaban considerablemente día tras día. También en el Principado, donde existían voces críticas que nunca habían visto con buenos ojos que una actriz de Hollywood se convirtiese en su princesa. Como embajadora de la Cruz Roja de Mónaco, la princesa acudió a una entrevista con la delegación española de la sociedad benéfica. También fue recibida por la reina Sofía y el entonces príncipe Felipe. De las fotos de aquel encuentro, algunos todavía se ríen de la fritura de croquetas y calamares que le ofreció Zarzuela a la princesa.

Grace y Rainiero durante el día de su boda. (Gtres)
Grace y Rainiero durante el día de su boda. (Gtres)

Apenas un año después, Mónaco se quedaba sin su emblema y el mundo sin una de las rubias más emblemáticas de Hollywood. En el recuento de su vida, su hijo Alberto se ha encargado de recalcar que la luminaria de la monarquía y del cine había amado nuestro país, especialmente Mallorca, el lugar que fue testigo de sus primeros días de matrimonio y del inicio de un cuento que no siempre fue tan feliz como nos lo contaron.

Grace Kelly Mónaco
El redactor recomienda