Logo El Confidencial
todas han influido en el carácter del emérito

De María Gabriela de Saboya a doña Sofía: las mujeres de don Juan Carlos

María de las Mercedes, Gabriela de Saboya, la reina Sofía... Son algunas de las mujeres que más influencia han tenido para don Juan Carlos a lo largo de su vida

Foto: La reina Sofía en una imagen de archivo. (Gtres)
La reina Sofía en una imagen de archivo. (Gtres)

El rey Juan Carlos bate récords. Este viernes, 5 de enero, se convierte en el primer monarca español en llegar a los 80 años, y lo hace disfrutando de una jubilación dorada que comenzó el 18 de junio de 2014, cuando abdicó en su hijo, Felipe VI. Su vida está plagada de luces, pero también de muchas sombras, y en ellas han tenido mucha influencia las relaciones con el sexo femenino.

El Rey siempre ha estado rodeado de mujeres, que poco o mucho han ejercido una influencia sobre él, desde su madre, María de las Mercedes, hasta su esposa, la reina Sofía, sus hijas y una larga lista (a veces entre la verdad y la ficción) de amigas entrañables que le han causado más de un quebradero de cabeza. A pesar de todo, el Rey siempre ha sabido sobreponerse a las situaciones más complicadas y también ha sido el primer monarca español que ha pedido perdón, públicamente, a su pueblo. Descubre con Vanitatis quién son estas mujeres que han acompañado a don Juan Carlos a lo largo de su vida.

Una madre ausente

"Juan Carlos I fue apartado del tronco familiar desde muy pequeño", asegura la escritora Pilar Eyre en conversaciones con Vanitatis. La autora de la biógrafia de María de las Mercedes, 'María la Brava', afirma que "el Rey fue confinado en un internado en Friburgo con 7 años, y se rompió el vínculo familiar con los padres y los hermanos, porque de allí prácticamente pasó a la España de Franco, a la que llegó sin que sus padres se hubiesen despedido de él".

María de las Mercedes junto a los Reyes y sus hijos. (Vanitatis)
María de las Mercedes junto a los Reyes y sus hijos. (Vanitatis)

La relación entre el Rey emérito y su madre no llegó a ser muy fluida porque no tuvo una vida familiar como la que entendemos ahora. La educación del joven príncipe estuvo marcada por los internados, su marcha a España y porque "don Juan Carlos se convirtió en una moneda de cambio entre Franco y sus padres", según Eyre. Además, su relación con su madre se complicó todavía más tras la muerte de su hermano Alfonso en un accidente. Esto supuso un duro golpe para María de las Mercedes, quien empezó a tener serios problemas con el alcohol y tuvo que ser ingresada en una clínica suiza, en la que permaneció de forma interrumpida cerca de 2 años.

A pesar de que la relación entre madre e hijo nunca fue idílica, María de las Mercedes se esforzó para ejercer de nexo entre don Juan y don Juan Carlos, cuando este último fue designado como heredero de la Corona a la muerte de Franco. Además, el Rey emérito nunca tuvo un mala expresión ni palabra en público hacia su madre. En las imágenes que se captaron a lo largo de los años, don Juan Carlos siempre tenía un gesto cariñoso hacia su progenitora, a la "echo muchos de menos", como aseguró en un documental emitido por la televisión francesa.

Su primer gran amor

Si por algo es conocido don Juan Carlos es por ser un auténtico conquistador. La primera mujer que le robó el corazón fue la princesa italiana María Gabriela de Saboya, hija del último rey de Italia, Humberto II, y vecina de don Juan y María de las Mercedes. La familia real italiana había partido al exilio poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial y al igual que los condes de Barcelona, encontraron en Estoril el lugar idóneo para establecerse.

Fue precisamente allí, en ese pequeño pueblo de la costa portuguesa, donde se conocieron el por aquél entonces "chico de los Barcelona" y la hija de Humberto II. La relación fue viento en popa, los jóvenes estaban enamorados e incluso se pensaba en un futuro matrimonio, que según fuentes de la época era bien visto por los padres de ambos, pero la mano de Franco fue decisiva para que don Juan Carlos se acabara alejando de la princesa italiana, la que realmente le había enseñado todo acerca del amor.

María Gabriela de Saboya ha asegurado en los últimos años que sigue manteniendo una estrecha relación de amistad con el Rey emérito y que no le habría gustado convertirse en reina por el duro trabajo que supone este papel institucional. La princesa podría haber sido también la tercera mujer del Sha de Persia o en la esposa de Balduino de Bélgica, ya que ambos le pidieron matrimonio durante su juventud.

Una mujer para toda la vida

Si en algo estuvieron de acuerdo Franco y los condes de Barcelona fue en que la princesa Sofía de Grecia y Dinamarca era la candidata perfecta para don Juan Carlos, a pesar de las diferencias de religión. Los jóvenes se vieron en varias ocasiones antes de empezar una relación oficial, la primera fue en el famoso crucero Agamenón, en 1954, un viaje programado por la reina Federica para promocionar Grecia, al que invitó a un buen número de miembros de las monarquías europeas y en el que se vieron por primera vez los futuros Reyes.

No fue hasta la boda de los duques de Kent, en 1961, cuando don Juan Carlos y doña Sofía empezaron a verse con más frecuencia e iniciaron una relación que terminó en matrimonio un año después, con una doble ceremonia por el rito católico y el ortodoxo que tuvo lugar en Atenas, y que reunió a un buen número de reyes y príncipes europeos.

Boda de los Reyes. (Vanitatis)
Boda de los Reyes. (Vanitatis)

Desde entonces, Sofía se convirtió en un pilar fundamental para el Rey, aunque la relación entre ambos empezó a empeorar cuando surgieron los rumores sobre las supuestas amigas de don Juan Carlos. El punto de ruptura llegó en los años 70, cuando la Reina se marchó junto a sus hijos a Madrás, India, tras una larga crisis conyúgal. A pesar de todo, doña Sofía volvió a España y antepuso la Corona y sus deberes como esposa del jefe del Estado a sus sentimientos. Desde entonces siempre ha mantenido la compostura y ha ejercido a la perfección sus obligaciones institucionales, convirtiéndose así en uno de los miembros de la Familia Real con mejor valoración entre los ciudadanos españoles.

La chica buena y la chica mala

Las otras dos mujeres que han acompañado a don Juan Carlos a lo largo de los años han sido sus hijas, la infanta Elena y la infanta Cristina. El Rey parece tener una relación muy especial con su hija mayor, y se presenta cómo el gran apoyo de su padre, ya que tienen unos gustos bastante similares y suelen acudir juntos a las corridas de toros y a comer a los restaurantes de postín por los que se deja ver el Rey emérito por toda España. Además, parece que esa misma complicidad la comparte con los hijos de Elena, Froilán y Victoria Federica, a los que se puede ver muy unidos a su abuelo.

El Rey junto a la infanta Elena. (Efe)
El Rey junto a la infanta Elena. (Efe)

En cambio, Cristina siempre ha sido la rebelde, la que se marchó a Barcelona y se casó con un exjugador de balonmano que sigue teniendo serios problemas con la justicia española. La pequeña de las hijas no es asidua a las corridas de toros ni a los placeres que frecuenta su padre. Además, desde que estalló el escándalo del caso Nóos, parece ser que la relación entre ambos se ha ido congelando y es una de las mujeres que más quebraderos de cabeza le ha causado institucionalmente. Por el momento, quien hace de puente entre la Familia Real y los Urdangarin es doña Sofía.

Entre mito y realidad

Al Rey emérito se le han atribuido más de 1.500 compañeras, según Andrew Morton, autor de 'Ladies of Spain'. Algunas son tan conocidas como la mismísima Sara Montiel, Bárbara Rey o Paloma San Basilio, pero las únicas que sabemos a ciencia cierta que han mantenido una amistad con él son dos, Marta Gayá y Corinna.

Corría el 13 de abril de 2012 cuando la noticia de que el por aquél entonces Jefe de Estado se había fracturado la cadera en un viaje privado que había realizado a Botsuana. El episodio causó una gran conmoción entre los españoles por dos hechos, el primero era que en medio de la crisis económica, el Rey estaba gastando un dineral en unas vacaciones, y el segundo fue que estaba acompañado de su 'amiga entrañable', la princesa Corinna zu Sain-Wittgenstein, una aristócrata que hacía de mediadora entre empresarios y gobiernos, pero que no tenía ningún cargo fijo dentro del organigrama estatal. Este hecho evidenció que don Juan Carlos y doña Sofía estaban totalmente distanciados.

La princesa Corinna. (Vanitatis)
La princesa Corinna. (Vanitatis)

Por otra parte, don Juan Carlos ha tenido otra gran amiga llamada Marta Gayá. Se trata de una interiorista mallorquina con la que el Rey se encuentra muy cómodo, especialmente ahora, ya que se les vio viajar juntos a Irlanda el pasado verano. Gayá es todo lo contrario a Corinna, es discreta, no intermedia en asuntos de altura (aparentemente) y ha estado al lado del Borbón en los momentos buenos y en los más difíciles. Por ello, no resulta extraño que sea otra vez la elegida como apoyo por el exmonarca para vivir su jubilación.

Casas Reales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios