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familia real danesa

Muere Henrik de Dinamarca, el 'enfant terrible' que siempre soñó con ser rey

Se va un hombre risueño y extravagante. Se va la debilidad de Margarita, fuente de sus dolores de cabeza, pero también su medicina. Y se va sin haber cumplido su gran sueño

Foto: El príncipe Henrik en una imagen de archivo. (Kongehuset)
El príncipe Henrik en una imagen de archivo. (Kongehuset)

Henrik de Dinamarca ha fallecido a los 83 años como consecuencia de una neumonía agravada por un tumor benigno que tenía en el pulmón. El fallecimiento se produjo este martes 13 de febrero a las 23:18 horas en el castillo de Fredensborg, a donde fue trasladado unas horas antes tras estar ingresado en el Rigshospitalet. El pasado viernes, la Casa Real danesa ya anunciaba que el estado del príncipe había "empeorado severamente". El precipitado regreso de Federico, quien se encontraba en Corea del Sur apoyando a los deportistas participantes en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, así como la continuas visita de los familiares más cercanos ya hacían presagiar este triste final.

Las dolencias de Henrik empezaron a principios de año. El marido de Margarita II se encontraba disfrutando de unos días de descanso en Egipto, concretamente en la zona costera de Sharm el Sheik, cuando tuvo que ser ingresado por una neumonía. Una semana después fue trasladado a Dinamarca para seguir con su ingreso en el Rigshospitalet. “Desde principios de enero el príncipe ha estado en Egipto y fue hospitalizado hace unos días. En consecuencia, su alteza real ha regresado a casa para someterse a nuevas pruebas en el Rigshospitalet”, aseguró en su momento la Corona.

Fue a principios de febrero cuando desde la Casa Real se anunció el diagnóstico de Henrik: estaba siendo tratado de un tumor benigno en el pulmón así como de una grave infección respiratoria. Además de todo esto, el príncipe sufría demencia desde hacía por lo menos un año. "Después de un largo seguimiento y de una serie de exámenes médicos realizados a finales de agosto, los especialistas del Rigshospitalet han concluido que su alteza real el príncipe Henrik sufre demencia", anunció la Casa Real danesa en septiembre.

Matrimonio feliz

Nacido en 1934 en Talence (Francia) como Henri Marie Jean André de Laborde fue príncipe de Dinamarca tras su enlace con la entonces princesa Margarita en 1967 en una boda que reunió a toda la realeza mundial. Conoció a su futura esposa mientras ejercía como tercer secretario de la embajada francesa en Londres y la soberana asistía a un curso de economía y se enamoraron perdidamente. Durante sus más de 50 años casados, Margarita siempre ha demostrado que Henrik era su gran debilidad, a pesar de que los rumores de infidelidad le persiguieron constantemente e incluso algunos estaban relaciones con la orientación sexual del príncipe.

"La felicidad matrimonial consiste en que dos personas se entiendan bien y puedan sorprenderse mutuamente de vez en cuando [...] Tampoco quería casarme sin amor solo para poder reinar, porque hubiera engañado a mis padres y a Dinamarca", declaró hace años Margarita, quien siempre se ha deshecho en elogios hacia su marido.

Del matrimonio de Henrik y Margarita nacieron dos hijos: Federico, el heredero, en 1968, y Joaquín, un año después. Como él mismo reconoció, su papel como padre no podría calificarse de sobresaliente, pues no fue una figura presente en la educación y el desarrollo de Federico y Joaquín. Sin embargo, se volcó al máximo con sus ocho nietos. Para Christian, Isabella, Vincent y Josephine -los cuatro hijos de Federico y Mary- y Nikolai, Felix, Henrik y Athena -los vástagos de Joaquín- fue un abuelo muy cercano, con el que compartir momentos e incluso actos oficiales.

Henrik fue el príncipe consorte perfecto durante décadas. Apoyo indispensable de Margarita en la sombra, consiguió ganarse un hueco en el corazón de los daneses, a pesar de que conocían su entrega al hedonismo. A principios de 2016, la soberana anunció en su discurso de año nuevo que el príncipe había tomado la decisión de jubilarse: "Agradezco profundamente todo el apoyo, la ayuda y la inspiración que me ha dado durante todos estos años". Desde entonces, el príncipe se dedicó a recorrer el mundo como un 'bon vivant' al más puro estilo del rey Juan Carlos.

Henrik junto a sus ocho nietos.
Henrik junto a sus ocho nietos.

El 'enfant terrible' de la corte danesa

Henrik se adaptó perfectamente a la vida danesa y al papel de príncipe consorte. Incluso cambió su nombre de Henri a Henrik. Todo parecía ir sobre ruedas en su matrimonio y en la Corona, pero cuando Federico empezó a hacerse mayor y adquirir más responsabilidades, sufrió un ataque de celos que lo llevó en 2002 a abandonar Dinamarca e instalarse en el château de Cayx que tiene la familia en Francia. ¿El motivo? En ausencia de la reina, Federico había sido designado como anfitrión de la cena de Año Nuevo en vez de él. Henrik alegó sentirse "degradado y humillado por esa decisión".

"Durante muchos años he sido el número dos de Dinamarca y he estado satisfecho con ese papel, pero no quiero quedar relegado al número tres después de tantos años", anunció a la prensa. Viendo el enfado de su marido, Margarita viajó hasta Francia junto a sus dos hijos para convencerle de que regresara, pero él quiso tomarse un tiempo más, ausentándose incluso de la boda de Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda. Finalmente y viendo que sus quejas no obtenían resultado, Henrik volvió al lado de su mujer, aunque en su cabeza seguía rondando la idea de convertirse en rey

"La reina me toma por un tonto"

 Tierno beso de Henrik a Margarita. (Gtres)
Tierno beso de Henrik a Margarita. (Gtres)

Los años pasaron y Henrik seguía con sus quejas acerca de su situación institucional, hasta que en 2017 se vivió un gran escándalo. El consorte de Margarita aseguró públicamente que no quería ser enterrado al lado de su esposa en la catedral de Roskilde, ya que no era merecedor porque no tenían el mismo rango. "La reina me toma por tonto. Si ella quiere que me sepulten a su lado, tiene que nombrarme rey consorte, eso es todo", se atrevió a decir Henrik en una especie de chantaje público a su esposa, pues bien sabía que Margarita es una mujer muy religiosa que durante años ha organizado con mucho detalle el funeral de ambos, llegando a encargar un moderno sepulcro al escultor Bjørn Nørgaard.

Henrik no tuvo ningún problema en juzgar a su mujer e incluso le recriminó su actitud: "Mi esposa no me ha mostrado el respeto que una esposa ordinaria debe mostrar a su cónyuge". "Mi mujer decidió que ella quería ser reina, y estoy muy contento por eso; sin embargo, como persona, debe saber que si un hombre y una mujer están casados, entonces son iguales [...] Es mi esposa la única que puede hacer algo al respecto", concluyó. Semanas después, la Casa Real danesa justificaba esta salida de tono de Henrik anunciado que sufría demencia y que eso había "debilitado sus funciones cognitivas". De momento, no se sabe si los deseos del príncipe se cumplirán y no será sepultado en Roskilde.

Un príncipe excéntrico

Pero más allá de cuestiones de títulos, Henrik protagonizó decenas de salidas de tono durante años, desde burlarse de los fotógrafos sacándoles la lengua hasta increpar a los periodistas cuando le preguntaban algo que no le interesaba. Controvertido como ninguno, no tuvo problema en confesar que le gustaba comer carne de perro y que fue en Vietnam donde la probó por primera vez: "Es como el conejo o la ternera, pero más seco". Asimismo, era un hombre lleno de contradicciones, pues mientras que la caza era una de sus mayores aficiones, también ostentaba el título presidente de la WWF, la organización para la protección de los animales.

Su afición por las bromas lo llevó a disfrazarse de oso panda en una gala del Fondo Mundial para la Naturaleza ante invitados ilustres, la reina incluida. También fue visto en más de una ocasión en la comuna de Christiania, asentamiento de corte anarquista de Copenhague, con unos amigos, y nadie olvida sus polémicas declaraciones sobre la crianza de los hijos: "Los niños son como los perros o los caballos. Deben ser domesticados con el fin de tener una buena relación con ellos. Yo mismo he recibido alguna bofetada de vez en cuando y no sufrí daño alguno".

Las artes y los perros, sus pasiones

Henrik era un hombre muy culto -hablaba hasta cinco idiomas, entre ellos el chino- y la poesía fue su gran pasión. Llegó a publicar varios libros en francés. El primero fue 'Haciendo camino' en 1982, una obra que le valió la medalla de la Academia francesa. En 2002 publicó 'Cantabile', en el que se recogían versos de amor con ilustraciones realizada por su esposa. También con Margarita firmó la traducción al danés de la obra de Simone de Beauvoir 'Todos los hombres mortales'. Asimismo, grabó un tema musical con un grupo de rock y esculpió él mismo varias esculturas que se encuentran expuestas en los distintos palacios de la familia.

El marido de Margarita era un enamorado de los perros, sobre todo de la raza teckel. Con ellos viajaba a todas partes e incluso lo acompañaban a algún que otro acto oficial. Sin embargo, también le trajeron problemas, pues tal como se ha publicado hasta en cuatro ocasiones, sus canes mordieron a los jardineros que se encargan de cuidar las residencias reales. También estaba muy interesado en la viticultura y tenía un viñedo en el castillo de Cayx, que él mismo adquirió siete años después de su boda con la reina. El vino más demandado dentro de la carta es La Cigaralle junto a Château de Cayx.

Se va un hombre risueño, cariñoso y extravagante. Un artista. No tenía miedo a lo estrafalario ni tampoco a la opinión pública. Se va la gran debilidad de Margarita, fuente de muchos de sus dolores de cabeza pero también su medicina, su mayor apoyo. Y se va sin haber cumplido su gran sueño: el de ser rey.

Margarita y Henrik en Cayx. (Gtres)
Margarita y Henrik en Cayx. (Gtres)

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