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familia real española

Unas fotos desnuda, ganas de fama: las perlas del libro de Alonso Guerrero sobre Letizia

Vanitatis accede al contenido del 'El amor de Penny Robinson', la novela sobre Alonso Guerrero y la reina Letizia

Foto: Letizia en una imagen de archivo. (Limited Pictures)
Letizia en una imagen de archivo. (Limited Pictures)

'El amor de Penny Robinson', la novela del exmarido de la reina Letizia, verá la luz el próximo viernes día 9. Vanitatis ha tenido acceso a la obra más codiciada mediáticamente del momento, en la que por cierto se mezcla ficción y realidad. Alonso Guerrero ya ha declarado que en esta novela se cuenta lo que pasó los días y meses siguientes al 1 de noviembre de 2003, cuando la Casa del Rey sorprendía a todos con el anuncio del compromiso matrimonial entre el entonces príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano, la que había sido su mujer.

Alonso Guerrero, la víctima del acoso mediático

El protagonista de la novela se llama Alonso Guerrero, un hombre al que arrebatan la capacidad de defenderse. Los personajes son fácilmente identificables en cada línea de la obra, que no está dedicada a nadie. La novela arranca así: “Por razones que no vienen al caso, perdí mi vida privada entre las nueve y las diez de la noche del pasado doce de noviembre, día de mi cumpleaños. Digo perdí, pero en realidad me la arrebataron de un zarpazo. Desde entonces no he vuelto a pisar con negligencia los lugares públicos, ni contemplo los atardeceres sin que me separe de ellos una cortina de teatro. Y todo porque un desconocido me sacó una foto con un teléfono móvil, desde el otro lado del cristal de un escaparate”.

'El amor de Penny Robinson'.
'El amor de Penny Robinson'.

A partir de este primer párrafo toda la novela es una crítica feroz al acoso mediático que Alonso Guerrero vive. Explica desde cómo le robaron una carta de su buzón, le revolvieron la basura de sus bolsas en los contenedores y la ocasión en la que tuvo que huir de su casa a un hotel. Siempre haciendo guiños al escritor Fernando Pessoa, Alonso confiesa: “Había luchado por convertirme en un escritor, y de la noche a la mañana me vi convertido no ya en un tema, sino en un tópico”.

"Estuve tentado de telefonear a la revista y preguntar cómo habían conseguido la foto, pero sabía que esos hallazgos no pertenecen a quienes los fabrican, sino a quienes los consumen. Tanto si habían pagado la foto como si la habían encontrado en el cepillo del anonimato, la gente la donaba como un artista puro y perfeccionista, sin nada a cambio. Llamar y presentarme como quien era, Alonso Guerrero, con todas las sílabas de mi nombre —por más que mi nombre no hubiera dicho nada de mí hasta salir en los periódicos— era arriesgarme a que no me creyeran".

Las periodistas con cara de la mula Francis

Alonso Guerrero dice que habitamos un país en el que la soledad propia se medica con las vidas ajenas. Cotilleos y calmantes. Esa es nuestra receta. Y tras este pensamiento empieza su ataque a los programas del corazón azotando a las tertulianas. “Sus cortes de cara me recordaban vagamente a la mula Francis, un personaje de serie televisiva de mi infancia. Como adelanto, con frases entresacadas de un tráiler, pues la función de esa noche era en directo, una de ellas decía que yo era un tipo muy poco agraciado, y que no se explicaba cómo había adquirido tanta notoriedad. Yo tampoco me lo explicaba. Aquella notoriedad que ellas mismas me adjudicaban no me parecía grande, sino vacía. Me obligaba a vivir junto a un teléfono, dentro de una casa asediada".

Otra de las definiciones que hace de los paparazzi es que "parecen empleados de la perrera, con la caña y el lazo colgándoles del cinturón”. Y sigue contando su persecución: “Cuando me tomaron la foto yo era una promesa de cuarenta y un años. Aún tenía un mundo ante mí, y cierto tiempo para desdeñarlo. Al día siguiente, el bibliotecario del Ayuntamiento, con quien de vez en cuando hablaba de libros, me telefoneó para decirme en qué revista había aparecido".

Laura y Nené, las dos Letizias

En todos los personajes femeninos que aparecen en la obra hay mucho de Letizia. Pero Alonso va diferenciando en cada nombre las distintas etapas. Las dos féminas que aturden a Alonso Guerrero son Laura, la ex que le traiciona y a la que describe como alguien que tras un divorcio es capaz de todo, y la inquietante jovencita “lolita” llamada Nené, seducción pura.


En la novela se habla de dos fotos de Laura desnuda tomadas por el propio Alonso. ”La conocí en 1989. Por un momento me sobrecogió su desnudez. Había sido yo quien tomó la instantánea, aquel atardecer de verano, mientras ella dormía. Recordé haber buscado el encuadre durante mucho rato y, al despertar, había puesto el automático y me había fotografiado junto a ella, tan desnudo como ella. Pese a proceder con la frialdad de un artista, me pareció que después de haber cruzado el Sistema Solar, la luz de la persiana rayaba su piel como si supiera que no iba a tener mejor ocasión para pertenecer a este mundo.

La reina Letizia. (Limited Picutes)
La reina Letizia. (Limited Picutes)

"Por aquel entonces estaba enamorado de su bronceado, así que hice la foto. Las líneas bordeaban los hombros y caían a la parte interna de los muslos como si la confundieran con un tragaluz. Sin embargo, no fue aquel cuerpo entre el sueño y la vigilia lo que estimuló mi memoria, sino los pequeños objetos que el azar había puesto en la fotografía: los cuadros sobre el cabecero, el pequeño reloj abandonado en la mesilla y algunos de los libros que por entonces me obsesionaban. Promesas incumplidas que el amor utiliza para rodearse de eternidad”.

Nené, la que sale en un disco

Nené es el personaje por el que Alonso deja toda su vida atrás y a la que describe como una absoluta obsesión. Todos la identifican con esa Letizia de 16 años que conoció. “Estuve a punto de renunciar a la posteridad, por eso empecé a escribir mis memorias. Mirando mi vida, ella era un pequeño margen, igual que yo, una promesa sin asideros que no deseaba que fueran en su busca. La vi salir embutida en aquel gabán de cosaco debajo del cual iba casi desnuda. Era bella como un diluvio, pero desapareció bajo el sol de diciembre sin dejar rastro [...] Sin darme cuenta, había llegado a obsesionarme con sus ojos y su boca. Ambos permanecían en mi memoria por alguna razón. Quizá los había visto en una portada de disco. Todas las mujeres que cantaban tenían esos ojos y bocas, aunque cada una destilaba con ellos una mirada distinta, y daba besos tan diferentes como sellos de lacre. Nené lo sabía, por eso quería la fama”.

Solo dice una vez monarquía

'El amor de Penny Robinson'.
'El amor de Penny Robinson'.

Alonso mantiene que de todo se puede hacer literatura, pero en este caso ha querido ocultar lo que no fuera anecdótico. El personaje más parecido a Felipe VI podría ser Bowman, quien se desgasta después de ocho horas apareciendo en pantalla:

"Bowman se habría pasmado de la belleza de su mujer veinte años atrás. Bowman sabía que su mujer había tenido veinte años, pero no lo recordaba. Laura aparecía desnuda en la foto, como expuesta a todos los resoles de un lago al atardecer.

- ¿Qué vas a hacer con ella?

- Cualquier cosa, menos conservarla.

- La vas a conservar - aseguré.

- Sí, la enmarcaré y la colgaré en la pared. Cuando me vaya quiero dejársela a Enrique, para que sepa lo que pierde.

- No va a soportarlo. Te pareces a Anita Ekberg.

- ¿Qué vas a hacer tú con estas otras? - me preguntó, casi preocupada.

- Impedir que cuenten mi vida. Mi vida la cuento yo”.

Quería saber por qué había dado ese paso. Nadie lo creía, así que la llamaron a ella, para corroborar que Alonso Guerrero había abierto una página web y estaba dispuesto a contestar a todo aquello a lo que nunca había contestado. El campo era tan ilimitado que la segunda pregunta, anónima, fue: ¿qué opinión le merece la monarquía?

"¿No es este tipo el exmarido de la princesa?"

Alonso cierra su novela de manera de sátira. El desenlace es casi demoledor:

"- ¿Qué vas a hacer ahora?

- Irme a casa, a ver si mi mujer me perdona.

- Nadie va a perdonarte, y menos tu mujer. Solo te queda la dignidad, no la pose de llevarte todo a la tumba.

- Soy joven para morir.

- Ya estás muerto.

Sentí en el cutis el soplo de los pájaros de la fuente de Mariano de Cavia y oí con cansancio —pese a que mis sentidos iban cerrando troneras y sumideros— a un hombre que miraba a través de la ventanilla y le decía a su acompañante:

- ¿No es este tipo el exmarido de la princesa?".

Alonso Guerrero.
Alonso Guerrero.

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