La calculada desaparición de Lalla Salma de Marruecos tras el divorcio
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CUMPLE 40 AÑOS

La calculada desaparición de Lalla Salma de Marruecos tras el divorcio

Esta semana el heredero cumplía 15 años y ella 40, pero ni por esas ha salido del ostracismo. Puede que nunca se la vuelva a ver, como ocurrió con la madre de Mohamed VI

Foto: La princesa Lalla Salma en una imagen de archivo. (Gtres)
La princesa Lalla Salma en una imagen de archivo. (Gtres)

La princesa Lalla Salma de Marruecos está formalmente desaparecida, si atendemos a la definición formal del diccionario (dicho de una persona que se halla en paradero desconocido). No se la ve en público desde el mes de octubre de 2017, en Marrakech. Ni siquiera ha habido un guiño esta semana, especialmente importante para la familia porque el príncipe Moulay Hassan ha cumplido 15 años (el 8 de mayo) y ella, la esposa del rey, 40 (el 10). El ostracismo es la confirmación oficial de que Salma Bennani se va a convertir en un fantasma, el habitual 'modus operandi' con las mujeres de la corte alauí que caen en desgracia.

En verano del año pasado, los medios griegos publicaron que la princesa había adquirido una casa en Grecia, en la isla de Kea. La venta no dejó rastro: se realizó sin agencias inmobiliarias de por medio y de forma estrictamente confidencial. La residencia, que costó 3,8 millones de euros, tiene siete dormitorios, nueve cuartos de baño, piscina, sauna y un garaje subterráneo para entrar sin ser visto. Su localización, en un alto con vistas a la bahía de Kúnduros, la convierten en un lugar idóneo para pasar desapercibida mientras la mece el espectáculo del mar Egeo.

La princesa Lalla Salma con el rey de Marruecos y el príncipe Moulay Hassan.
La princesa Lalla Salma con el rey de Marruecos y el príncipe Moulay Hassan.

Quizá el hecho de que la princesa se comprara la casa en 'solitario' debía hacer presagiar que las cosas no iban bien en su matrimonio con el rey de Marruecos. Ni la embajada en España, ni la Casa Real marroquí han confirmado el divorcio de la pareja, que publicó la revista '¡Hola!' en su versión digital hace unas semanas. No hay comunicado ni lo habrá, según juzgan los expertos en la corte alauí. Para ellos, la verdadera confirmación se produjo el 27 de febrero, cuando la Casa Real del país vecino distribuyó una imagen del rey Mohamed recuperándose de una arritmia en un hospital de París rodeado por toda su familia. Por toda, salvo por la princesa Salma.

Salma Bennani tendrá ahora que explorar un terreno desconocido, como ya hizo en sus primeros momentos como princesa. Ella fue la primera consorte de esta Casa Real que tuvo cara y papel representativo. La madre de Mohamed VI, Lalla Latifa, nunca gozó de un rol institucional, ni siquiera se dio a conocer su rostro, que a día de hoy sigue siendo anónimo. Cuando su hijo accedió al trono tras morir Hassan II, Lalla Latifa optó por el destierro voluntario y desapareció de Marruecos. La madre del rey se instaló en una lujosa mansión de mármol blanco ubicada en el exclusivo Neuilly-sur-Seine, en el distrito parisino de Hauts-De-Seine, donde su hijo la visita con frecuencia. Los rumores dicen que Latifa, que ahora roza los 75 años, se marchó con el que fue jefe de guardaespaldas de Hassan II, Mohamed Madyurí, al que confió la gestión de sus negocios y con el que, según algunas fuentes, podría haberse casado.

La princesa Lalla Salma, de 'incógnito' en Dublín. (Gtres)
La princesa Lalla Salma, de 'incógnito' en Dublín. (Gtres)

Conocedora de esta y de otras historias de la corte, Lalla Salma siempre mantuvo los puentes con su vida precedente. Hasta su separación era habitual verla con sus hijos, el príncipe heredero y Lalla Khadija, nacida en 2007, en la casa que su abuela conserva en el barrio capitalino de Hay Laqbibat. Embajadora de Buena Voluntad de la OMS (un puesto que también está en suspenso), la princesa se centró en representar a Marruecos en el extranjero, contribuyendo a romper con los estereotipos sobre el país africano. Su papel como embajadora y la lucha contra el cáncer han sido los dos ejes sobre los que ha pivotado su trabajo institucional.

Ahora, ese trabajo volverá a confiarse a las poderosas hermanas de Mohamed VI, las otras Lallas: Lalla Meryem, Lalla Asma y Lalla Hasna. Los rumores de la corte dicen que las cuñadas nunca toleraron demasiado a la esposa del rey, tan diferente de ellas. Salma Bennani es en realidad una ingeniera informática devenida en princesa que nunca encajó del todo en los antiguos engranajes de la monarquía marroquí. Ahora tendrá que reinventarse de nuevo, en Grecia o donde quiera que sea.

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