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CASO NÓOS

¿Y ahora qué? La infanta Cristina quiere quedarse en Ginebra

Se confirma la condena de prisión para Urdangarin y los interrogantes se multiplican. Ella no quiere mudarse, pero... ¿visitará a su marido en la cárcel? La prioridad es proteger a los hijos

Foto: La infanta Cristina. (Ilustración: Jate)
La infanta Cristina. (Ilustración: Jate)

¿Y ahora qué? Es la pregunta que todos se hacen, seguramente la misma que pesa sobre la cabeza de la infanta Cristina. "Ella no quiere moverse de Ginebra por nada del mundo", aseguran a Vanitatis fuentes cercanas al matrimonio Urdangarin de Borbón. Pero, a veces, los deseos y la realidad no coinciden. Este miércoles cumple 53 años y no hay ni un milímetro para la celebración.

La hermana de Felipe VI ha recorrido una dura travesía hasta llegar aquí: absuelta ella, prisión para él. Desde que empezara el proceso, con la imputación de Iñaki Urdangarin a finales de 2011, ha sido todo "como una montaña rusa", señalan las mismas fuentes. Al principìo pensaron que todo quedaría en nada, después se dieron cuenta de la gravedad de la situación, sobre todo cuando imputaron a la Infanta. Lo más duro fue preparar a la familia para el posible ingreso en prisión de Urdangarin.

Fue él quien primero cayó en un estado de tristeza y desesperación. Sin trabajo y en el punto de mira, era objeto de todo tipo de insultos cuando vivían en Barcelona. Los niños tampoco lo han pasado bien. En concreto Juan, el mayor, un chaval muy sensible, según dicen a este medio, que fue víctima de acoso en la escuela. Nadie quería jugar con él y nadie le hablaba a su padre. La marcha a Ginebra se antojó como solución y el tiempo la confirmó como la única. "Allí están tranquilos, nadie les molesta, viven en paz", dicen a Vanitatis. Así que la intención de la pareja es que ella permanezca en Suiza con los hijos. Son su prioridad: proteger a los chicos de la presión mediática y las malas lenguas.

¿Madrid, Lisboa, Ginebra?

Ha habido especulaciones, incluso algunos han visto a la Infanta de visita en Madrid en busca de piso. Se habló también de un posible traslado a Lisboa, algo que se desmintió categóricamente desde las entidades que emplean a la hija del Rey emérito. Sí es cierto que Casa Real tuvo la propuesta sobre la mesa, tal y como confirma Ana Romero en 'El rey ante el espejo' (La Esfera de los Libros), pero se descartó casi de inmediato. No convenía. Así que el polémico matrimonio debía seguir en Ginebra, en paz, tranquilos, como han hecho estos últimos años.

Una vez Iñaki logró estabilizarse, sobre todo gracias a la práctica del deporte (correr y la bici son su salvavidas), fue ella quien se desesperó, quien se dio cuenta de la gravedad. Y se desmoronó. Quienes la visitaban hace un par de años volvían preocupados, contaban que no comía, que apenas hablaba y que se estaba quedando muy flaca. Una delgadez que ha vuelto a verse estos días. La Infanta ha aparecido en público este martes, justo después de conocerse la sentencia, y su delgadez era más que evidente.

La salud de ambos se ha resentido, como lo ha hecho la relación, que ha tenido sus momentos difíciles. El ingreso de Urdangarin en prisión complicará más las cosas. Las personas del círculo del Rey emérito son más duros con Urdangarin que los amigos del matrimonio. Hablan con Vanitatis y aseguran que "la Infanta no debería visitar a su marido en la cárcel, eso es lo que se le ha recomendado desde su círculo familiar cercano, veremos si hace caso. ¡Nunca lo hace!".

La "verdad" de la Infanta

La infanta Cristina saliendo de su casa de Ginebra este martes.
La infanta Cristina saliendo de su casa de Ginebra este martes.

Los interrogantes se multiplican. ¿Dónde vivirá la familia? ¿Ingresará ya Urdangarin? Si es así, ¿en qué prisión? Una vez en prisión, ¿irá la Infanta a visitarle? ¿Y sus hijos? Desde aquí intentamos arrojar cierta luz a las preguntas, pero no es sencillo porque ni los propios afectados tienen claro su futuro. "Ella lo dice siempre muy directa, que no quiere mudarse de Ginebra, pero también decía que esperaba que se supiera la verdad y que su marido no ingresara en prisión".

La verdad, su verdad, esa es la clave de la rebeldía de la Infanta. Cuando en 2011 imputaron a Urdangarin, sus padres y hermanos emitieron un comunciado lamentando lo sucedido, apoyando a su familiar y clamando por "la verdad". Pero lo único cierto que hay a día de hoy es que Urdangarin deberá ingresar en prisión, tarde o temprano.

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