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DESENLACE DEL CASO NÓOS

Por qué nunca veremos la foto de la infanta Cristina visitando a Urdangarin en prisión

La prensa sigue apostada en la cárcel de mujeres de Brieva esperando la visita de la hermana de Felipe VI. Estas son las razones por las que nunca la veremos entrar

Foto: La infanta Cristina en una imagen de archivo. (Gtres)
La infanta Cristina en una imagen de archivo. (Gtres)

La cárcel de Brieva, en Ávila, sigue esperando la visita de los familiares de su preso más famoso e ilustre, Iñaki Urdangarin, que ingresó en prisión el pasado lunes 18 a primera hora de la mañana. Varios medios de comunicación siguen apostados (algunos días, no todos) en la entrada de este centro penitenciario a la espera de que la infanta Cristina visite por primera vez a su esposo.

Como mucho, la única imagen que podrán captar cámaras y fotógrafos será la de un coche con los cristales tintados entrando al aparcamiento privado de la prisión, reservado para los trabajadores. Es decir, no habrá foto de la Infanta entrando por la puerta principal, como sí hacen el resto de familiares de las otras reclusas de Brieva. Al menos no la habrá si ella no quiere. ¿Son estos hechos privilegios que se le otorgan a Iñaki Urdangarin y a la hija de don Juan Carlos y doña Sofía? ¿O forma parte de la mecánica del centro penitenciario? Vayamos por partes.

Con escoltas, chófer y a gritos: así ha sido la entrada 'invisible' de Urdangarin en prisión

Cárcel de Brieva, donde Iñaki Urdangarin ha ingresado para cumplir condena. (EFE)
Cárcel de Brieva, donde Iñaki Urdangarin ha ingresado para cumplir condena. (EFE)

Ella y los "motivos de seguridad"

La Infanta podrá entrar con su vehículo por motivos de seguridad. Y es que la seguridad exterior de los recintos penitenciarios es competencia de la Guardia Civil. Bastará una petición del servicio de escolta de la hermana del rey Felipe VI para que la Benemérita y la dirección de la prisión autoricen la entrada de su coche oficial al aparcamiento privado. Una autorización que no conseguiría cualquier familiar de otro preso.

Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, saliendo de su casa de Ginebra. (Gtres)
Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, saliendo de su casa de Ginebra. (Gtres)


Brieva solo tiene una entrada, por la avenida de José Antonio, aunque un camino rural que lleva a varias fincas privadas recorre lateralmente uno de los lados de la prisión. Por motivos de seguridad, la Benemérita puede impedir el acceso de los medios a ese camino rural, donde hay una buena posición para tomar imágenes del aparcamiento privado en el que con toda seguridad Cristina de Borbón aparcará para poder visitar a su esposo.

¿Por qué pudo entrar el exduque en coche?

Urdangarin también pudo entrar en coche el día que ingresó en prisión. En su caso podía hacerlo. Desde hace años una circular interna ahonda en los derechos de los presos a la hora de preservar su seguridad y la intimidad. Gracias a esa instrucción (que no todos los presos conocen, pero sí los buenos abogados), el recluso Urdangarin (el único hombre en una prisión de mujeres) pudo solicitar al director del centro que le facilitaran el acceso al mismo a través de su vehículo, que en su caso tiene los cristales tintados.

Petición (la de llevar el coche hasta el parking interior) que fue autorizada por Brieva. Un derecho del que hizo uso el marido de la Infanta con agudeza y que solo es extensible a las cárceles con parking y esta prisión lo tiene. Nada en su caso fue elegido al azar, por lo que concluimos que no entró en prisión de manera privilegiada, sino que ejercitó un derecho poco conocido.

Exterior de la cárcel de Brieva, donde está Iñaki Urdangarin.
Exterior de la cárcel de Brieva, donde está Iñaki Urdangarin.

No hay que olvidar que la normativa penitenciaria regula el “derecho a que la Administración penitenciaria vele por las vidas, la integridad y la salud” de los presos, que tienen el derecho “a que se preserve su dignidad, así como su intimidad, sin perjuicio de las medidas exigidas por la ordenada vida en prisión”. La misma normativa que establece que “una vez admitido un recluso dentro de un establecimiento, se procurará que el procedimiento de ingreso se lleve a cabo con la máxima intimidad posible”.

La familia Urdangarin guarda silencio, mientras defiende su verdad en la intimidad

Otra cosa es la soledad del cuñado del Rey en su módulo. Según dicta el reglamento penitenciario, todo preso tiene derecho a recibir dos comunicaciones orales a la semana con familiares y amigos. Además, Urdangarin podrá mantener una "comunicación íntima" al mes (los famosos vis a vis) y si lo pide, "visitas de convivencia" con su esposa e hijos menores de 10 años. También podrá tener cinco comunicaciones telefónicas a la semana. ​En cuanto a correspondencia, podrá recibir y enviar todas las cartas que quiera, cartas que serán inspeccionadas. Pero esto es otra historia.

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