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los otros marivents europeos

Las vacaciones griegas de los reyes holandeses, el capricho de Máxima

Tuvieron que vender su finca de Mozambique y en lugar de rectificar decidieron invertir en Grecia, donde el Gobierno del país ha tenido que intervenir para adecuar la estancia real

Foto: Vista de la mansión de los reyes holandeses en Grecia, frente al Egeo. (EFE)
Vista de la mansión de los reyes holandeses en Grecia, frente al Egeo. (EFE)

Es de las pocas monarquías europeas que pasan sus vacaciones en el extranjero. Al menos, que se sepa, claro. Las fotos oficiales de Guillermo de Holanda y Máxima tienen como escenario alguno de los palacios de la casa real holandesa, pero sus vacaciones transcurren en un rincón paradisíaco de Grecia. Y eso porque han tenido que renunciar a Mozambique.

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Lo de las vacaciones de la casa Orange tiene una historia larga, compleja y polémica. Aquí les hablaremos del actual palacio de la familia, el que compró el rey hace unos años, justo después de la boda de Nicolás de Grecia.

Al parecer fue Máxima quién se enamoró primero de Machangulo, Mozambique, y después de Spetses, Grecia. En eso sí que coinciden con el resto de monarquías: son ellas quienes se enamoran, escogen, acondicionan y después disfrutan de los lugares. Ellas más que nadie, queremos decir.

Vista de la casa de los Orange en Kradina. (EFE)
Vista de la casa de los Orange en Kradina. (EFE)

Así sucedió con Máxima. Primero fue en África, Mozambique en concreto, donde en 2007 los entonces príncipes se compraron una finca y estalló la polémica en los Países Bajos. Estábamos en plena crisis financiera internacional y se pedía austeridad a todos, en especial a la privilegiada clase monárquica.

El error de los Orange fue doble, porque primero compraron un terreno y después iniciaron unas obras que tuvo que aprobar el Gobierno del país. La crisis desatada por la adquisición obligó a la pareja a vender la propiedad un año después. Por las prisas, fue a un precio menor al real.

Máxima y Guillermo de Holanda, de vacaciones. (EFE)
Máxima y Guillermo de Holanda, de vacaciones. (EFE)

Al cabo de un tiempo, en 2010, Guillermo y Máxima asistieron a la boda de Tatiana Blatnik y Nicolás de Grecia en la isla de Spetses, zona favorita de la 'high' helena para pasar los veranos. Cayeron rendidos al Mediterráneo, sus rincones de pinos verdes, costas rocosas y mar profundo. Y en 2012 compraban una hacienda de 4.000 metros cuadrados por cuatro millones y medio de euros. La zona escogida por los Orange es la misma en la que pasan parte del verano personajes como Vladimir Putin y Sean Connery.

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La finca está en Doroufi, al sur del país, y pertenecía a Manfred Rieker, fotógrafo y publicista alemán, uno de los nombres más importantes del panorama en su país. “Todas estas polémicas transacciones amenazaron con socavar la imagen de Máxima ante los ciudadanos holandeses. La argentina fue blanco de críticas por sus gastos, por su estilo cada vez más suntuoso y hasta por su costoso vestuario”, escriben Gonzalo Álvarez Guerrero y Soledad Ferrari en 'Máxima, una historia real'.

Los reyes de Holanda y sus tres hijas, en su tradicional posado de verano. (Reuters)
Los reyes de Holanda y sus tres hijas, en su tradicional posado de verano. (Reuters)

Hablamos de una finca espectacular, que ha aparecido en numerosos medios de comunicación. Son tres casas en el mismo terreno que se asoma al mar Egeo. La primera planta de la mansión cuenta con la habitación de matrimonio con jacuzzi y una sala de estar de 100 metros cuadrados, en la segunda hay otros dos dormitorios con sus respectivos baños y una sala de juegos.

Tienen piscina y cancha de tenis, también un muelle y puerto privados que fueron pasto de las críticas ecologistas. Además, por razones de seguridad, cerraron una parte pública de acceso al mar, lo que tuvo que justificar el Gobierno griego.

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Vista aérea de la mansión griega. (EFE)
Vista aérea de la mansión griega. (EFE)

Nada ha sido sencillo, porque construyeron una casa contigua para alojar a los miembros de seguridad de la casa real y también lo hicieron de manera irregular, así que el Gobierno de Grecia tuvo que volver a dar explicaciones. Han tenido que intervenir tres ministerios griegos para adecuar la estancia de los Orange en el país. Lo habíamos dicho, es una historia larga, compleja y polémica. Sobre todo polémica.

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