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FAMILIA REAL BELGA

La herencia fantasma de la reina Fabiola de Bélgica en España

La mayoría de los bienes de la esposa del rey Balduino, que falleció en 2014, fueron a parar a una organización filantrópica. Todos, menos algunos terrenos que siguen estando a su nombre en España

Foto: Fabiola de Bélgica. (Getty)
Fabiola de Bélgica. (Getty)

La reina Fabiola de Bélgica falleció discretamente un 5 de diciembre de 2014. Dejaba una profunda huella de cariño entre los belgas y también entre su familia. Aunque no tuvo hijos, su sobrino, el hoy rey Felipe, al que crió como a un hijo, la lloró como a una madre. No fue hasta un año largo después cuando se solventaron los detalles de su herencia.

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Por expreso deseo de la reina, todos sus bienes privados fueron a parar a la organización Obras de la Reina, creada con ocasión del matrimonio con Balduino en 1960 y que hoy se dedica a ayudar a la reina Matilde en su acción filantrópica y social. La liquidación se completó en febrero de 2016 con la devolución oficial de su residencia, el palacio de Stuyvenberg, a la llamada Dotación Real (una entidad similar a Patrimonio pero que se autofinancia).

Hoy, el castillo donde Fabiola vivió sus últimos años tras enviudar ha vuelto a la vida. La Dotación Real decidió ponerlo en alquiler para poder financiar sus numerosos gastos de mantenimiento y el del resto de propiedades reales. Ubicado en las cercanías de Laeken, al norte de Bruselas, donde residen tanto los reyes Felipe y Matilde como Alberto y Paola de Bélgica, había que encontrar a los inquilinos adecuados. Por fin, a finales del año pasado se supo que la propiedad tenía nuevos inquilinos: la presidenta de la patronal de empresas belgas y su marido. Parte, por cierto, del círculo de amigos íntimos del rey Felipe.

Los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica, de viaje en China. (Getty)
Los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica, de viaje en China. (Getty)

Podría pensarse que con esto se solucionaban todos los flecos referentes al legado de la reina. Pero no. Fabiola de Mora y Aragón nació en el Palacio de Zurbano, la elegante mansión madrileña de los marqueses de Casa Riera. Gonzalo de Mora y Blanca de Aragón y Carrillo de Albornoz tuvieron seis hijos, a los que criaron en los valores tradicionales. Hoy no vive ninguno y son los 37 sobrinos los que mantienen vivo el espíritu del linaje.

Los Mora, los Silva, los Ruiz de Bucesta y los Escrivá de Romaní forman una familia tan extensa como discreta, donde son pocos los miembros que no ostentan un título nobiliario. Los herederos directos de Fabiola son 37 sobrinos y cerca de un centenar de sobrinos nietos que nunca han buscado la publicidad. Abogados, empresarios, especialistas en el negocio de la importación y la exportación, restauradores, sacerdotes y monjas, de todo hay entre los miembros de este linaje, que reúne una apabullante cantidad de ducados, marquesados y condados, y cuya posición en general es bastante desahogada.

Los reyes belgas, llorando en el funeral de Fabiola. (Getty)
Los reyes belgas, llorando en el funeral de Fabiola. (Getty)

Además de mantener con su parentela una relación de afecto y cariño, Fabiola de Mora también compartía con algunos de ellos pequeños porcentajes de territorio en España, fruto de las sucesivas herencias. Eran cuatro parcelas en Guetaria, dos despachos en Madrid, una parcela en Pamplona y parte de una casa y un terreno en Aiguamurcia (Tarragona). En vida de Balduino, la reina Fabiola y él pasaron muchos años de veraneo en su finca Villa Astrida, en la playa de Motril, donde precisamente encontró la muerte el rey en 1993.

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Pues bien. Dos años y medio después de su fallecimiento, la aristócrata española sigue siendo propietaria de algunos de estos terrenos. Concretamente de los despachos de Madrid y de las cuatro tierras de Guetaria, de los que posee participaciones que aún no han pasado a la fundación Obras de la Reina. Así figura en el Registro de la Propiedad español.

Se trata de retales, si reparamos en que Fabiola de Mora era en realidad una mujer muy rica. Fue la heredera universal de su marido, el rey Balduino, cuando falleció en 1993. Pero también fue la única beneficiaria en el testamento de Fernando de Aragón y Carrillo de Albornoz, su tío, en 1982. La colección de arte de don Fernando incluía cuadros de Velázquez, Goya, Madrazo... Cuadros que, suponemos, habrán pasado a manos de los belgas.

Y decimos 'suponemos' porque la familia de Fabiola hoy guarda silencio. Cuando se liquidó la herencia de la reina algunos de ellos se quejaron en 'El Mundo' porque no les había llegado ni un mal recuerdo de la tía Fabiola. "No queremos dinero, pero no sé una foto, un sombrero... algo con valor sentimental que nos recuerde a ella, que tanto nos apreciaba. Sé que así lo hubiera querido ella", expresaron a través de un portavoz anónimo.

Balduino presenta a Fabiola de Mora a la prensa belga, en 1960. (Getty)
Balduino presenta a Fabiola de Mora a la prensa belga, en 1960. (Getty)

Los marqueses de Casa Torres o de Casa Riera, los duques de Bournonville, los condes de Palamós, de Sástago o los de la Rosa de Abarca no pertenecen a la nobleza más pública. Tan solo cuando se hizo público el escándalo de la Fundación Fons Pereos los medios hurgaron en los parientes españoles de Fabiola, que ella defendió en un comunicado: "Mi familia en España jamás se benefició durante la vida de mi marido de mi posición de esposa del rey de Bélgica".

Aquello de Fons Pereos les perjudicó. En 2013 la reina Fabiola creó la fundación Fons Pereos, destinada a ayudar a sus sobrinos y a las obras culturales y sociales que promoviesen sus convicciones católicas. La prensa lo leyó de otra manera. Parecía una forma de poder legar a la familia española su capital esquivando el 70% de gravamen que impone la hacienda belga a las herencias cuando no existen parientes directos.

El movimiento creó tal terremoto en el país que la viuda de Balduino renunció a la fundación, y el Gobierno le redujo su asignación a la mitad. Entonces ella decidió destinar todos sus bienes personales a obras sociales.

Todos... o casi todos.

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