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lo ha contado en una entrevista

Sarah Ferguson: sus trabajos secretos antes de casarse con el príncipe Andrés

La que fuera nuera de Isabel II ha hablado sobre su juventud en un programa de la televisión sueca, en el que ha vuelto a demostrar su espontaneidad

Foto:  Sarah Ferguson se prepara para la boda de su hija. (Getty)
Sarah Ferguson se prepara para la boda de su hija. (Getty)

De todas las nueras que ha tenido (y tiene) la reina Isabel II, la más simpática ha sido siempre Sarah Ferguson. Podríamos decir que también es la que más quebraderos de cabeza le ha dado, junto a la recordada Diana de Gales, pero el pasado, pasado está. Como cantaba Gloria Estefan, la otrora conocida como Fergie lleva muchos años 'abriendo puertas, cerrando heridas'.

La exmujer del príncipe Andrés volvió a demostrar su espontaneidad y franqueza en una entrevista concedida a 'Skavlan', un programa de televisión sueca. Más que nada porque nadie se esperaba que iba a desvelar detalles de su biografía que otras en su posición hubieran intentado mantener eternamente en secreto. Sarah Ferguson, que estaba 'tan a gustito' como Ortega Cano en la boda de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, desveló que se ganó la vida de limpiadora.

Sarah, con el príncipe Andrés. (Reuters)
Sarah, con el príncipe Andrés. (Reuters)

Sarah Ferguson ya había demostrado después de divorciarse que no se le caían los anillos, como decimos coloquialmente, y aceptó trabajos de lo más diversos, sobre todo cuando no le salían las cuentas: ha sido escritora, productora cinematográfica, imagen de firmas como Weight Watchers, Wedgwood y Avon, ha participado en un reality sobre sí misma y ha ejercido de personaje previo pago. En su juventud, cuando era una persona anónima, sus trabajos estaban peor remunerados...

"Cuando tenía 18 años limpiaba baños y dormitorios de estudiantes, que dejaban todo muy desordenado", manifestó Sarah, quien fue más allá: "También fui camarera en una casa de strudel. Yo no cocino, lo único que hacía era sacarlos del congelador y ponerlos en el horno". Y para rematar su relato, dijo: "Y entonces me casé con un príncipe".

Dos matrimonios rotos

No era otro que el segundo hijo varón de la reina Isabel II, el príncipe Andrés, con quien contrajo matrimonio el 23 de julio de 1986. Una boda que para el público de todo el mundo resultó un tanto descafeinada al lado de la que habían protagonizado cinco años antes el príncipe Carlos y la irrepetible Lady Di, una pareja, como la suya, abocada al fracaso, aunque por motivos diferentes y con desenlaces opuestos.

La exnuera de Isabel II en un photocall. (Getty)
La exnuera de Isabel II en un photocall. (Getty)

Mientras Diana de Gales se convirtió temporalmente en el gran azote de la monarquía británica y puso a la reina Isabel II contra las cuerdas, hasta después de muerta, Sarah Ferguson propició pequeños escándalos, sobre todo relacionados con cuestiones económicas, que han sido perdonados por su suegra (no así por el duque de Edimburgo, que no le dirige la palabra) y mantiene una relación tan cordial con su exmarido que en muchas ocasiones se ha especulado con la posibilidad de que volvieran a estar juntos.

Sarah Ferguson está centrada en estas últimas semanas en el que para ella, como madre, es uno de los acontecimientos más importantes de su vida: la boda de su hija Eugenia de York con el empresario Jack Brooksbank, embajador a su vez de una marca de tequila propiedad de George Clooney.

[LEE MÁS: Jack Brooksbank, el próximo royal británico del que vas a querer saberlo todo]

La gran cita es el pröximo 12 de octubre en la capilla de San Jorge en Windsor, mismo escenario que el enlace el pasado mes de mayo del príncipe Harry y Meghan Markle, por cuya boda se tuvo que retrasar la de su hija. Aunque es un gran acontecimiento, a nivel mediático la expectación es mucho menor, por lo que podríamos establecer un cierto paralelismo con las bodas de Sarah y Diana.

Eugenia y Beatriz de York, con su madre. (Getty)
Eugenia y Beatriz de York, con su madre. (Getty)

Sarah Ferguson, de 58 años, está muy involucrada en los preparativos de su boda, por expreso deseo de su hija, y la prensa británica se frota las manos por ver cómo será su estilismo. En esta ocasión, sí se sentará al lado del príncipe Andres, algo que no pudo hacer en la boda de los duques de Sussex. Y, por supuesto, no será excluida de ninguno de los momentos de esta celebración, algo que sí ocurrió en el enlace de Harry y Meghan, pues el príncipe Carlos, a la postre su excuñado, la excluyó de la fiesta VIP en la que ejerció de anfitrión y a la que solo asistieron 200 de los invitados.

El 12 de octubre llega el momento de la 'revancha' de Sarah, quien, más que nunca, va a ser 'la madre de la novia'.

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