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la soledad de don juan carlos

La infanta Elena, la protectora del Rey emérito

Elena es la que se ha erigido en la protectora de su padre octogenario, que por el momento se queda sin recibir honores y reconocimientos

Foto: La infanta Elena y el rey don Juan Carlos por Jate.
La infanta Elena y el rey don Juan Carlos por Jate.

Para don Juan Carlos este año era su año con homenajes públicos, reconocimientos institucionales y familiares. Así estaba planteado hasta que apareció el huracán Corinna y reveló secretos indemostrables que colocaban al ex jefe del Estado al borde del abismo. A partir de ahí se impuso un silencio administrativo por parte de la Casa Real que lo convirtió en invisible. En agosto, veinticuatro horas antes de su participación en la Copa del Rey de Vela, apareció una antigua lesión en su mano derecha (¿o sería en la izquierda?) que le impedía navegar según el comunicado oficial. Lo que no se entendió era la razón que le impedía instalarse en Marivent con su familia.

Casualidades de la vida. Un mes después el Bribón patroneado por él se convertía en campeón de Europa. Juan Carlos recogía el premio arropado por los amigos que forman parte de la tripulación del barco. A este grupo compacto bautizado como 'la corte gallega' se ha unido este fin de semana la infanta Elena, en Sanxenxo. Y no solo para regatear, sino para dar ese apoyo emocional y familiar del que aparentemente carece el 'patrón' en estos momentos. Con este apelativo se refirió su hijo cuando aún era Príncipe de Asturias en la cena de gala en la que se le homenajeó por sus setenta cumpleaños.

LEA AQUÍ: Don Juan Carlos se refugia en la vela ante el 'abandono' familiar e institucional

Ahora todo es diferente y las celebraciones han desaparecido. La reina doña Sofía va por su camino, la infanta Cristina por el suyo y el Rey titular como jefe de Estado tiene otras preocupaciones al margen de la unidad familiar de sus padres. Hace tiempo que el matrimonio real procura no coincidir en actos que no sean institucionales.

El rey Juan Carlos I y la infanta Elena durante el cuarto festejo taurino de la Feria de la Semana Grande de San Sebastián. (EFE)
El rey Juan Carlos I y la infanta Elena durante el cuarto festejo taurino de la Feria de la Semana Grande de San Sebastián. (EFE)

Su pareja de baile

Sucedió hace una semana en el bautizo del hijo de María Zurita, donde el Rey emérito fue el padrino. Doña Sofía estaba en Londres y de nuevo la primogénita se convirtió en pareja de baile de su padre. Igual que el verano pasado y el anterior en la ruta gastronómica y taurina por los pueblos de España.

Esta afinidad filial no es nueva. Viene de lejos. Cuando la hija planteó su divorcio de Jaime Marichalar hubo cónclave en Zarzuela. “No te puedes separar. Ninguna infanta de España lo ha hecho. Aguanta”, decía la Reina reivindicando su propia historia sentimental. El Rey, en cambio, la apoyó desde el primer momento. “Haz lo que creas conveniente para ti”. Y no tenía que ver ese consejo con que Marichalar no fuera su yerno preferido porque siempre lo fue Urdangarin. La razón fundamental era respaldar la decisión de su hija querida.

Ahora la situación es a la inversa y es Elena la que se ha erigido en la protectora de su padre octogenario, que por el momento se queda sin recibir honores y reconocimientos.

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