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Sarah Ferguson reclama su lugar en la familia real tras la boda de su hija

La exmujer del príncipe Andrés es posiblemente, después de su hija, quien más titulares ha generado en el último enlace en el Reino Unido

Foto:  Sarah Ferguson, muy expresiva. (Getty)
Sarah Ferguson, muy expresiva. (Getty)

Ya sabíamos de antemano que Sarah Ferguson había estado muy involucrada en los preparativos de la boda de su hija, Eugenia de York. Lo que ignorábamos es que iba a ser tan protagonista y proactiva en el enlace. No tanto como la novia, pero casi. Así que su otra hija, Beatriz de York, quedó eclipsada y no pudo ser un trasunto de Pippa Middleton, como a muchos les hubiera gustado. Quedó mediáticamente casi arrinconada, como su padre.

Fergie, con su hija, Beatriz de York, entrando en la capilla de San Jorge. (Getty)
Fergie, con su hija, Beatriz de York, entrando en la capilla de San Jorge. (Getty)

No todos los titulares le han sido propicios a Sarah, está acostumbrada a ello, así que tampoco creemos que esté muy disgustada con algunas de las maldades que se han publicado en la prensa inglesa. Como en 'Daily Mail', donde dicen que su vestido verde de Emma Louis (y su sombrero con alas de Jess Colllett) podía haber sido diseñado en 1986, el año de su boda con el príncipe Andrés. Y no es precisamente un halago sino como la expresión que tanto se usa en los 'clickbaits', "un dardo envenenado".

Sin embargo, el segundo outfit, que lució para la fiesta posterior al enlace recibió mejores críticas (también de 'verde lorquiano') y sí, hay que admitirlo, Sarah estaba mucho más favorecida y natural con el cabello suelto y con una expresión más relajada, que evidenciaba que todo había salido como había soñado.

[LEE MÁS: El verdadero vestidazo de Sarah Ferguson fue el que lució en la recepción posterior]

Fergie, como algunos medios siguen empeñados en llamarla, no ha encabezado nunca las listas de elegancia (posiblemente no lo pretenda) y su enlace con el duque de York ya estuvo bajo la alargadísima sombra de la boda de su cuñada, Diana de Gales, y el príncipe Carlos. Posteriormente, su estilo de vida fue más que juzgado, sobre todo por las deudas que acumuló o por ciertas entrevistas que podría haberse ahorrado, pero ahora ha llegado su momento... De nuevo.

Muy solícita con sus consuegros, los Brooksbank. (Getty)
Muy solícita con sus consuegros, los Brooksbank. (Getty)

El lenguaje corporal a su llegada a la capilla de San Jorge, rodeada no solo de familiares políticos, sino de celebrities internacionales lo decía todo. Exultante, la que fuera duquesa de York se olvidaba del protocolo que tantos quebraderos de cabeza ha dado estos días a Pedro Sánchez y era un recital de gestos cargados de simbolismo. Una cosa es la alegría por el acontecimiento, como el de cualquier madre, y otro el decir 'estoy de vuelta', que es lo que parecía indicar. Porque, también hay que decirlo, tenía al público de Windsor entregado a la causa.

[LEE MÁS: Eugenia de York, lo que desvelan las fotos oficiales (algo que parecía imposbile)]

En efecto, en las fotografías oficiales distribuidas por los novios la hemos visto regia al lado de su archienemigo, el duque de Edimburgo, quien no le dirige la palabra desde hace siglos, y la elección del color de su vestido consiguió que sobresaliera, porque era como para verla a distancia. Incluso cuando la imagen es un retablo lleno de adultos y niños, a cada cual más encantador, que formaron parte del cortejo nupcial.

La boda de Eugenia de York no ha sido precisamente 'low cost'. (Getty)
La boda de Eugenia de York no ha sido precisamente 'low cost'. (Getty)

En realidad, Sarah Ferguson salió de la familia eal, pero nunca se acabó de marchar del todo. Hasta cuando pasa temporadas en el Reino Unido tiene dependencias propias en Royal Lodge, donde vive su marido, y comparten chalet en Verbier, en Suiza, donde suele recalar con mucha frecuencia. Lugar por cierto, donde surgió el flechazo entre su hija Eugenia y Jack Brooksbank, a quien podemos calificar como una mezcla de emprendedor, bartender de lujo y ahora embajador de Casamigos, la marca de tequila de George Clooney.

[LEE MÁS: Sarah Ferguson da una lección de cómo llevarse con un ex y una exsuegra]

Sarah Ferguson está también en muy buenos términos con su suegra, la reina Isabel II, con quien la vimos muerta de la risa en la última edición de las carreras de Ascot, no sabemos si, tal vez, comentando los tocados de las allí presentes y por los que sus hijas han sido criticadas tantas veces o por alguna socarronería de humor inglés de la soberana.

Como decimos, el último escollo parecía su suegro y ese, al menos de cara a la galería, ya está resuelto.

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