Algo pasa con Meghan Markle (spoiler: y no es bueno)
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Algo pasa con Meghan Markle (spoiler: y no es bueno)

La prensa británica le ha dado una tregua de doce meses a Meghan que ha llegado a su fin justo cuando queda nada para que se cumpla el primer aniversario de su compromiso

Foto: Los duques de Sussex. (Reuters)
Los duques de Sussex. (Reuters)

Se acabó lo bueno para Meghan Markle. Desde que se anunció su compromiso oficial con el príncipe Harry, hará ya casi un año, la prensa ha sido totalmente benevolente con ella. Aunque en un principio la idea de que una actriz estadounidense entrara a formar parte de la familia real no gustó demasiado a los británicos, poco a poco y con la ayuda de los medios de comunicación, que destacaban en todo momento los lados positivos de la ahora duquesa e incluso la dejaban como una víctima de su familia paterna, el gran público la fue aceptando.

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La prensa británica, tan criticada en muchas ocasiones por ser considerada demasiado amarillista, le ha dado una tregua de doce meses a Meghan, una especie de luna de miel mediática que ha llegado a su fin justo cuando quedan menos de dos semanas para que se cumpla el primer aniversario del anuncio de su compromiso. Los principales diarios del país ya no están por la labor de narrar solo las proezas de la duquesa de Sussex, ahora empiezan a salir, poco a poco, sus trapos sucios, como ocurre con el resto de miembros de la Corona.

placeholder Meghan Markle. (Reuters)
Meghan Markle. (Reuters)

La encargada de hacer saltar por los aires la idílica imagen que tenemos (o teníamos) de la exactriz es la periodista y escritora Polly Dunbar. Ella ha sido la primera en abrir la veda dando su nombre y apellids, aunque antes ya habían surgido informaciones -siempre de fuentes anónimas- que hacían sospechar lo que ahora parece un hecho: que a la reina Isabel II no le gusta Meghan y que su fuerte carácter le está trayendo más de un problema.

Hace unas semanas se publicó que para que eligiera tiara nupcial, la soberana preparó un encuentro en el que dispuso las piezas de su joyero. La ahora duquesa acudió con su futuro marido y lo tuvo claro desde el principio: quería combinar su vestido de Givenchy con una tiara de esmeraldas. Sin embargo, la soberana se negó a prestarle dicha diadema, ya que según dicen la consideraba demasiado para una boda.

placeholder La boda de los duques de Sussex. (Reuters)
La boda de los duques de Sussex. (Reuters)

Haciendo caso a lo que él mismo dijo, "what Meghan wants, she gets" (todo lo que quiere Meghan lo tiene), el príncipe Harry se enfrentó a su abuela, que terminó muy disgustada. Finalmente, Meghan tuvo que conformarse con la bandeau de la reina Mary, pero la relación con la reina ya nunca volvió a ser la misma. Dicen que a la soberana tampoco le gustó que la duquesa se casara de blanco y con velo siendo divorciada, algo que comentó a la pareja, aunque no le hicieron caso.

El huracán Meghan

Como decíamos, Polly Dunbar no ha tenido reparos en hablar claramente de Meghan y contar cómo es su relación con Isabel II. Si el asunto de la tiara y el velo no gustó a la reina, menos contenta se quedó al ver cómo iba vestida la duquesa en su primer acto conjunto en junio en Runcorn, Cheshire. Meghan Markle decidió no llevar sombrero pese a que la reina había avisado que ella llevaría. Cuando los empleados de la monarca informan de que llevará sombrero, todas tienen que hacer lo propio. Pero la duquesa hizo caso omiso y se presentó con la cabeza descubierta para la sorpresa de su abuela política.

placeholder La reina Isabel con Meghan. (Reuters)
La reina Isabel con Meghan. (Reuters)

"Lo hace todo a su manera", cuenta Dunbar, que también da detalles hasta ahora desconocidos de la fuerte personalidad de Meghan. Se levanta a las cinco de la madrugada y empieza a mandar mensajes a sus empleados. A cualquier mal gesto, levanta una ceja y todos callan, no acepta consejos ni sugerencias y quiere cambiarlo absolutamente todo. Lejos de cuestionar las actitudes de su esposa, Harry la apoya totalmente, lo que ha provocado que tres empleados hayan abandonado ya Kensington Palace.

Desde que Meghan llegó a palacio ha habido algunas marchas señaladas. La secretaria de comunicaciones, Katrina McKeever, dejó la oficina de prensa de Kensington Palace en septiembre. En abril se anunció que Edward Lane Fox, la mano derecha de Harry los últimos cinco años, iba a abandonar su puesto antes de lo esperado. En los últimos días, una de las ayudantes de la duquesa, alguien llamado Melissa, también ha abandonado su empleo.

La problemática del estilo

Otra cuestión que se le echa en cara a la duquesa desde su círculo y también desde los medios de comunicación es que no quiere adaptar su estilo al de la Casa Real británica. La reina y su equipo entienden que tiene su forma de vestir, pero piden unos mínimos de los que ella pasa. El primero es que debe vestir más firmas nacionales. Y es que no deja de ser una representante de Reino Unido y debería hacer país con sus estilismos, que por otro lado son analizados y seguidos por millones de personas.

Antes de hacer su tour por Oceanía se le recomendó que las prendas elegidas tuvieran algo que ver con los países que visitaba y si no, que fueran de firmas británicas. Ella hizo caso a lo primero, pero no a lo segundo, ya que de las más de 70 piezas que lució tan solo 12 eran 'made in United Kingdom'. La duquesa sigue utilizando marcas que llevaba como actriz, sobre todo estadounidenses, y parece no estar por la labor de cambiar esto.

Además, también se la ha pedido un poco de decoro a la hora de elegir la ropa. Cuentan que Isabel II no podía creer lo que veía cuando le llegaron fotos del último día de Meghan en Nueva Zelanda luciendo una falda azul con la que se le transparentaba la ropa interior, un fallo que según la soberana es fácil de evitar y difícil de olvidar.

placeholder  Meghan con la falda en cuestión. (Getty)
Meghan con la falda en cuestión. (Getty)
Meghan Markle Príncipe Harry
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