Logo El Confidencial
vive allí desde 1984

Dimitri de Yugoslavia, príncipe joyero en Nueva York (y diseñador para Letizia)

La reina española lució unos pendientes que él le había regalado en 2007 en la fiesta del 40 cumpleaños de Guillermo de Holanda

Foto:  Letizia, en el 70 cumpleaños del rey Juan Carlos (Getty)
Letizia, en el 70 cumpleaños del rey Juan Carlos (Getty)

Ocho años tardamos en saber la autoría de unos espectaculares pendientes en forma de cruz que la reina Letizia lució en la fiesta del 40 cumpleaños del entonces príncipe Guillermo de Holanda, que algunos medios atribuyeron a Cartier, pero eran obra de Dimitri de Yugoslavia, a quien se los había comprado el rey Felipe dos años antes, en 2005, según el mismo joyero desveló en una entrevista publicada por ABC en 2015. En la actualidad este príncipe sin trono sigue más que asentado en Nueva York, donde se estableció en 1984 y desde donde se ha logrado hacer un nombre propio en el competitivo mundo del diseño.

Hablamos de unos pendientes que ha vuelto a recueprar para su perfil de Instagram, donde ha compartido una fotografía de los mismos el pasado mes de diciembre, acompañada por la descripción que ya conocíamos: "Pendientes The Polar Star en oro blanco de 18 quilates, perla cultivada y diamantes". Una imagen que viene acompañada por otras dos más, en las que vemos a doña Letizia en las ocasiones que los ha lucido (la fiesta de Holanda y el 70 cumpleaños del rey Juan Carlos). Un gesto que podríamos interpretar como una nueva reivindicación de su autoría, ya que en la mencionada entrevista ya señalaba que se trataba de un par único: "Es una de mis obras favoritas, de una colección que hice con piezas no muy caras. Son elegantes y frescos. Están inspirados en la Estrella Polar, la estrella de cuatro puntas que guía a los marineros en la noche", dijo, a la vez que también desveló que don Felipe tiene unos gemelos de su creación.

Nieto de Umberto II, último rey de Italia, antes de que la institución fuera depuesta (su primo Emmanuele Filiberto coquetea con la idea de dar el salto a la política con un partido monárquico de centro-derecha) y de Paul, el último regente de Yugoslavia, Dimitri, que se licenció en Derecho, se lanzó al mundo de la alta joyería justo en 2007, cuando le regaló los pendientes a la reina Letizia. Anteriormente había sido agente de bolsa en Wall Street y había prestado durante 16 años sus servicios en Sotheby's (diez de ellos como vicepresidente), donde participó en célebres subastas de joyas como las de la duquesa de Windsor y las de Jackie Kennedy, aunque finalmente se dedicó a lo que es hoy su pasión, la joyería. En 1999 creó su primera colección de gemelos con piedras preciosas, que se pusieron a la venta en algunos de los establecimientos más selectos de la ciudad, en 2002 comenzó a trabajar para la casa de subastas Phillips de Pury & Luxembourg, en la que dirigió su departamento de joyería hasta que, como ya hemos adelantado, creó su propia empresa en 2007 con su socio Todd Morley.

El éxito fue fulgurante, primero entre las 'socialités' de Nueva York, que quedaron fascinadas con esa mezcla de tradición europea y modernidad que caracterizan a sus piezas, y después a una selecta clientala internacional a través de su propia web. Su verdadera vocación tiene sus raíces, como la de casi todo el mundo, en su más tierna infancia, como ha desvelado en una reciente entrevista a Point de Vue, la biblia de la información monárquica en un país republicano como Francia: "Crecí en Versalles, rodeado de belleza. Me podía pasar horas jugando con las joyas de mi abuela, Olga de Grecia", una afición que también le viene por via materna, pues solía acoompañar a su madre, Maria Pia de Savoya a las joverías más exclusivas de la emblemátrica place Vendônme de París. Y, precisamente por las relaciones familiares, tuvo acceso a algo hoy impensable.

En esa época, su padre, el príncipe Alexandre de Yugoslavia, fallecido en 2016, era amigo del Sha de Persia, así que en un viaje a Teheran, en su adolescencia, pudo acceder a la cámara donde se guardaban la impresionante colección del emperador. "Ya había visto las joyas de la corona británica de la tía Lilibeth (se refiere así al a reina Isabel II), pero el recuerdo de esta colección imperial ha quedado como uno de los grandes recuerdos de mi vida".

Pasión por los legados familiares

Si hay algo que le gusta a Dimitri de Yugoslavia es bucear en su memoria y deconstruir o dar una nueva vida al patrimonio familiar, así que algunos de sus encargos consisten en actualizar las joyas a las que se quiere dar una segunda vida, según ha desvelado en la mencionada entrevista: "Creo mis propias piezas, pero también me gusta transofrmar joyas 'vintage' o piedras familiares, a las que aporto mi toque personal. Mis clientes saben que puedo modernizar una herencia que guardaron en un cajón. ¡Revivo sus recuerdos!".

Apasionado de la música clásica, que es lo único que escucha, entusiasta del té, que puede beber por litros, pero del que valora la cermonia que lleva consigo, se define también como el perfecto invitado, así que es habitual que para desconcetar de la estresante vida en la Gran Manzana se desplace a casas de amigos en los Hamptons, en Long Island, donde se da cita lo más granado de la alta sociedad con la que se codea.

Casas Reales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios